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La seguridad de Obama, un gran desafío

Agentes del Servicio Secreto custodian la caravana de Obama camino a una reunión con el FBI, en Chicago.
Agentes del Servicio Secreto custodian la caravana de Obama camino a una reunión con el FBI, en Chicago. AP

Así como Barack Obama entró en la historia como el primer presidente negro de Estados Unidos, su color de piel lo hace correr mayor peligro y representa un desafío para los responsables de su seguridad.

Barack Obama se encuentra bajo la protección del Servicio Secreto, a cargo de la seguridad de los presidentes y candidatos a la primera magistratura, desde mayo del 2007, cerca de 18 meses antes de haber sido elegido el martes el presidente 44 de Estados Unidos.

Aunque es un tema poco abordado directamente, por ser un presidente negro su vida se ve particularmente amenazada.

El miércoles, dos jóvenes neonazis fueron encausados en Tennessee por haber emitido amenazas de muerte contra Obama cuando todavía era candidato.

Según una copia del proceso oral, los acusados buscaban matar a 102 afroamericanos, teniendo como objetivo final intentar "asesinar al candidato a la presidencia Barack Obama''.

La familia de Obama y él mismo, así como el vicepresidente electo Joe Biden y su familia, están protegidos las 24 horas del día por equipos de élite conformados por agentes del servicio secreto estadounidense, una rama del departamento de Seguridad Interior.

Prueba de la importancia que se le otorga a las amenazas contra Obama, el podio desde el cual pronunció en Chicago su discurso la noche de la elección fue cercado por muros de plexiglás transparente a prueba de balas.

"Los cambios de gobierno necesitan un alto grado de planificación operacional y de puesta en práctica de nuestra misión de protección'', indicó Ed Donovan, portavoz del servicio secreto, quien rehusó entrar en detalles sobre el nuevo dispositivo y si éste será reforzado para Obama.

"Evidentemente hacemos ajustes. En este momento... estamos preparados contra toda eventualidad''.

El color de piel del nuevo presidente es un tema de preocupación adicional en un país que cuenta con 200 millones de armas de fuego responsables de 30,000 muertos por año, donde cuatro presidentes han sido asesinados y muchos otros han sido víctimas de intentos de magnicidio.

No obstante, "las circunstancias serán únicas y constituirán un desafío'' para los responsables de la seguridad de Obama, estimó Fred Burton, de Stratfor, sociedad especializada en la lucha antiterrorista y la inteligencia geopolítica, que considera la labor "extremadamente difícil''.

La seguridad de Obama "va a movilizar muchos recursos y necesita una suma enorme de análisis en términos de táctica y protección, para ir varios pasos por delante'' de aquellos que busquen hacer daño al nuevo presidente, explicó el experto.

Entre los que podrían planificar alguna acción, están los supremacistas blancos, que podrían querer beneficiarse del periodo de transición antes de que Barack Obama asuma sus funciones el 20 de enero.

Burton piensa que hay agentes de inteligencia infiltrados en estos grupos, cuyos simpatizantes estuvieron implicados en los asesinatos de líderes de la lucha por los derechos civiles Martin Luther King y Malcolm X, o el militante negro Medgar Evers, que murió en 1963 a manos de un miembro del Ku Klux Klan.

El sitio de internet de esta organización racista advirtió esta semana contra un gobierno de Obama. Si este último era elegido, "podría haber muchos blancos en este país que quieran rebelarse'', escribió alguien que firmó como Thomas Robb.

Bennie Thompson, miembro del Congreso negro de Mississippi, escribió en enero al servicio secreto para hacerlo partícipe de sus inquietudes por la seguridad de Barack Obama.

"En tanto que negro y testigo de algunos días de los más vergonzosos de nuestro país durante la lucha del movimiento por los derechos civiles, sé que el odio de ciertos conciudadanos nuestros puede provocar actos horribles de violencia'', escribió Thompson.

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