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Ex líder guerrillero siembra dudas sobre libro de Fidel Castro

Un hombre muestra un ejemplar del libro La Paz en Colombia, título escrito por el ex gobernante cubano Fidel Castro, en el que aborda el conflicto armado en el país suramericano. En el texto se incluyen fotografías de Castro con guerrilleros y presidentes colombianos, documentos y análisis sobre hechos y personajes.
Un hombre muestra un ejemplar del libro La Paz en Colombia, título escrito por el ex gobernante cubano Fidel Castro, en el que aborda el conflicto armado en el país suramericano. En el texto se incluyen fotografías de Castro con guerrilleros y presidentes colombianos, documentos y análisis sobre hechos y personajes. EFE

Cuando El Nuevo Herald le preguntó a Rosenberg Pabón, ex comandante colombiano del movimiento guerrillero desmovilizado M-19, qué opinaba de la afirmación del ex gobernante Fidel Castro en su reciente libro de que Cuba no colaboró con armas a esa guerrilla izquierdista de Colombia, soltó una carcajada.

Ante la insistencia del reportero, el ex guerrillero recitó el lema publicitario de un falso remedio que su movimiento acuñó para crear expectativa antes de darse a conocer en 1974: "Espere, ya viene, lo mejor para la memoria: M-19''.

Aunque repetidas veces eludió una respuesta directa sobre el tema y en otras se disculpó porque no ha culminado la lectura del libro, Pabón afirmó el viernes que la obra, en la que Castro afirmó que invirtió 400 horas "bajo el impacto de los huracanes'', es una contribución histórica importante.

"Es un libro que ayuda al país, escrito por una persona que mira desde lejos y con mucha tranquilidad, ojalá lo lean los miembros de las FARC [Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia]'', afirmó el ex combatiente y hoy funcionario del gobierno del presidente Alvaro Uribe.

La referencia a las FARC se debe a que Castro criticó en su libro a esta organización guerrillera por la práctica del secuestro de civiles y el maltrato de prisioneros de guerra.

"Es conocida mi oposición a cargar con los prisioneros de guerra, a aplicar políticas que los humillen o someterlos a las durísimas condiciones de la selva'', afirmó Castro. "Tampoco estaba de acuerdo con la captura y retención de civiles ajenos a la guerra''.

La senadora opositora de Colombia Piedad Córdoba elogió también la obra.

"Es un estímulo muy fuerte para rescatar la memoria de muchos hombres y mujeres que han luchado y, sobre todo, han tenido la valentía de trabajar por este país'', afirmó la política colombiana.

A pesar de que una buena parte del libro está dedicada al análisis de las FARC, Castro omitió una tema delicado: los vínculos de las FARC con el narcotráfico.

Según un ex funcionario diplomático colombiano que pidió no ser identificado el gobierno de Cuba se distanció de la organización guerrillera desde finales de la década de los ochenta al comprobar sus crecientes vínculos con el trasiego de drogas.

Las relaciones de las FARC con el presidente de Venezuela Hugo Chávez, tampoco fueron comentadas. Chávez no es mencionado ni una sola vez por Castro. Sólo aparece en un par de fotografías con el mandatario cubano.

Aunque Castro admitió en el libro que Cuba entregó armas a las guerrillas centroamericanas, negó contribuciones de este tipo al M-19.

Pabón fue el jefe del comando armado del M-19 que se tomó por asalto la sede de la embajada de República Dominicana en Bogotá el 27 de febrero de 1980 en momentos en el que se celebraba el día nacional de ese país.

Numerosos diplomáticos asistían al festejo. El grupo guerrillero, que contaba con un amplio respaldo popular, tomó como rehenes a 14 embajadores, entre ellos al de Estados Unidos. La ocupación duró 61 días.

Los guerrilleros exigían la liberación de 311 rebeldes procesados por la justicia penal militar, algunos de los cuales habían sido interrogados bajo torturas. También pedían un rescate de $50 millones.

Al aceptarse una oferta de mediación del gobierno de Cuba, solicitada por el entonces presidente Julio César Turbay, el grupo de guerrillero viajó a la isla y recibió $1 millón de Colombia.

Castro le dedica un capítulo de su libro La Paz en Colombia al asalto de la embajada y su desenlace y lo cita como uno de varios ejemplos de la colaboración pacífica de Cuba al país suramericano donde el gobernante vivió su primera experiencia revolucionaria.

A los 22 años Castro fue testigo presencial de "El Bogotazo'', un violento levantamiento popular que conmovió a Colombia tras la muerte del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán en abril de 1948.

El libro revela un documento secreto de la embajada de Cuba en Bogotá en relación con los primeros intentos de liberar a los rehenes.

Según el cable cifrado, un comando de asalto israelí que llegó a Bogotá tomó fotos desde un avión de combate Mirage y concluyó que el asalto a la embajada era imposible por cuanto la construcción de la sede era muy sólida.

"Propusieron construir [un] túnel, desde punto cercano para salir bajo tierra dentro de embajada, por lo cual han continuado desplomando edificios cercanos e intimidando a periodistas para alejarlos del teatro de operaciones'', afirma el cable.

Los cubanos se enteraron además que el ejército construyó una réplica de la embajada donde fuerzas especiales hacían simulacros de asalto.

Asimismo supieron que los servicios de inteligencia "llenaron la embajada de micrófonos ...embutidos en equipos de la Cruz Roja''.

Desde la perspectiva de Castro, el presidente Turbay no parecía conmovido por una desenlace sangriento de la toma de la embajada.

"Allí se iba a producir, sin duda, una gran matanza. El propio Turbay hablaba a sus íntimos, con cierta dosis de cinismo, de que había que prepararse para un solemne funeral de embajadores'', escribió Castro.

A los 11 meses de la entrega de los guerrilleros que asaltaron la embajada dominicana, Turbay rompió relaciones con Cuba acusando al gobierno de la isla de haber dado armas y entrenamiento a una columna del M-19 que fue interceptada por el ejército tras su desembarco en el Pacífico al sur del país.

De acuerdo con la versión del gobierno colombiano Cuba acogió a los asaltantes de la embajada y los concentró en una escuela guerrillera para entrenarlos a fin de derrocar al gobierno.

La versión de las autoridades se basó en el testimonio del guerrillero desertor Hermes Rodríguez Benítez, quien aseguró que había sido adiestrado militarmente en Cuba junto con otros 60 guerrilleros.

En un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores, Cuba rechazó la acusación y expresamente negó que tuviera que ver con el desembarco de combatiente del M-19 y el ingreso de armas a Colombia. El comunicado no hizo ninguna referencia al supuesto entrenamiento.

"Nuestro país podía guardar discreto silencio frente a un diluvio de calumnias, pero nunca dijo una mentira. No entregamos armas ni financiamos al M-19'', escribió Castro en el libro publicado la semana pasada.

Según sugiere Castro, las armas podrían haber sido adquiridas por el M-19 con el dinero que recibió.

"Entonces esa suma tenía mucha más valor que ahora'', escribió.

Turbay, a quien Castro se refiere como "un personaje sin escrúpulos al servicio incondicional de los yanquis'', falleció en el año 2005.

A la pregunta de si Cuba apoyó a la columna del M-19 interceptada, Pabón también recurrió a la sonrisa y al eslogan de la agrupación.

En su libro Castro se precia de haber intercedido en la solución pacífica de acontecimientos de Colombia a pesar de que algunos de los presidentes beneficiados con el desenlace, fueron críticos del gobierno de la isla antes o después de su intervención.

Castro intervino en favor de la liberación de los hermanos de los presidentes de Colombia Belisario Betancur (1982-1986) y César Gaviria (1990-1994) así como del candidato presidencial conservador Alvaro Gómez Hurtado, luego asesinado.

En 1996, Juan Carlos Gaviria, hermano de César Gaviria, quien entonces era secretario de la Organización de los Estados Americanos (OEA), fue secuestrado por un grupo llamado Movimiento Jorge Eliécer Gaitán (JEGA) al mando de un excéntrico líder guerrillero admirador de Castro y la revolución cubana que se identificaba como Comandante Bochica.

A este caso el mandatario cubano le dedica un capítulo entero titulado "Sucesos de Ficción'', aparentemente por las situaciones increíbles que surgieron en el proceso de liberación del secuestrado con la intervención directa de José Arbesú, jefe del Departamento América de Comité Central del Partido Comunista.

Bochica había enviado varios libros sobre sus propuestas políticas a Castro en los que invitaba al gobernante a un debate universal.

"Un proyecto universal necesita un debate universal. Por eso acudimos a ti que tienes en tu mano la última antorcha de rebeldía emancipadora, para que lo convoques, si es que el material te ‘llega' ''.

De acuerdo con Bochica "el gran retroceso del llamado socialismo real y del proceso revolucionario cubano no fue causado por la traición de Gorbachov, sino por el olvido y violación de una premisa marxista clásica: la revolución socialista no puede consolidarse en un solo país''.

En una celda de una cárcel de Bogotá y como antesala a la conversación sobre el paradero del hermano de Gaviria, Bochica sometió a Arbesú a un interrogatorio sobre el contenido de los libros desde la nueve de la noche hasta las tres de la madrugada.

"Me doy cuenta de que él esta verificando si yo efectivamente,primero, soy cubano, si me he leído los libros, y empezamos a discutir sobre los libros'', relató Arbesú Durante la larga y nerviosa espera de la liberación, uno de los coroneles colombianos que participó en la operación, sorprendió a los cubano al confesar su simpatía por la revolución y su rechazo a la política neoliberal del presidente Gaviria, según la transcripción de un diálogo.

"Tu sabes que Gaviria es el primer neoliberal metido aquí, que ha jodido todo esto'', dijo el coronel no identificado. "Por eso hay tanta delincuencia y tantas cosas aquí, porque los pobres son más y más pobres, y los ricos son cada vez menos y más ricos. Sí, esta es la desigualdad que hay aquí, y estamos salvándole la vida; pero bueno, este es el papel que nos toca, compadre. Tenemos que hacer esto, en definitiva''.

Críticos en Colombia y en el exterior consideraron que Gaviria comprometió la soberanía del país y la independencia de su cargo en la OEA al crear una especie de estado transitorio de excepción de la ley para no perseguir ni castigar a los autores del secuestro.

Las relaciones entre Cuba y Colombia han pasado por todas las temperaturas diplomáticas.

Durante años varios analistas y dirigentes consideraron que Cuba fue un factor de desestabilización interna y que la importancia de Castro en la solución de los problemas no era el resultado de un gesto de buena voluntad sino el producto de la presión que su gobierno creaba a través de los actores alzados en arma en Colombia.

En 1988 Fabio Echeverri Correa, hoy uno de los principales asesores del presidente Uribe y entonces presidente de las Asociación Nacional de Industriales, denunció que Cuba era el principal factor de estímulo de la violencia guerrillera y por ello el país se veía forzado a consultar con Castro los principales problemas de orden público.

"El problema de la violencia en Colombia tiene razones externas. Hay un trabajo muy grande del Partido Comunista y vemos que con frecuencia hay que consultar con Fidel Castro para arreglar nuestros principales problemas'', dijo Echeverri Correa.

Colombia restableció plenamente relaciones diplomáticas con Cuba en diciembre de 1993, una decisión que fue duramente criticada por el entonces candidato conservador Andrés Pastrana.

En una alocución en el Hotel InterContinental de Miami, en marzo de 1994, el candidato se quejó de que las relaciones fueron restablecidas cuando aún no se había aclarado el grado de complicidad de la guerrilla de su país con el gobierno de la isla.

Cuando Castro visitó a Cartagena meses antes del discurso, recordó el candidato por el Movimiento Nueva Fuerza Democrática, los colombianos se quedaron esperando una condena a las acciones guerrilleras por parte del gobernante cubano.

"De su boca no salió una palabra, no hizo ninguna condena'', dijo Pastrana. "Por eso reitero que las condiciones no estaban dadas para restablecer relaciones''.

A pesar de este antecedente, Castro trata con benevolencia a Pastrana en su libro. A su vez, Pastrana en sus memorias ha sido elogioso con el mandatario cubano, especialmente por sus consejos en el manejo del proceso de paz con las FARC.

Castro se ofreció a viajar a la zona de despeje en Colombia donde se llevaban a cabo los diálogos de paz a fin de conversar con los jefes guerrilleros, dice.

En su libro Castro transcribió el comentario que hizo Pastrana de él:

"En lo que respecta a mi experiencia personal y de gobierno, tengo que reconocer que [Castro] siempre obró con transparencia, sinceridad, lealtad y amistad hacia Colombia, y que jugó un papel fundamental y generoso en los esfuerzos de paz que adelantamos. Al César lo que es del César''.

Dice Castro de Pastrana: "Pastrana se caracterizó por su trato amable, lo cual aprecié y tuve siempre muy en cuenta..."

Más adelante afirma que el ex presidente colombiano, que tantas veces se reunión con Manuel Marulanda, Tirofijo, el legendario jefe de las FARC, "sin duda podía comprobar la diferencia entre la sinceridad de Marulanda y el cinismo de [George] Bush. Son hechos absolutamente contradictorios la paz con Bush y la guerra contra Marulanda''.

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