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Gabinete de Obama apunta al centro

Hillary Rodham Clinton
Hillary Rodham Clinton

El presidente electo Barack Obama ganó la nominación demócrata con el respaldo entusiasta del ala izquierda de su partido, estimulada por su vehemente oposición a la decisión de invadir Irak y por su historial de votación, uno de los más liberales en el Senado.

Sin embargo, las personas que se asegura ha elegido para dos de las posiciones más importantes de su gabinete, la senadora Hillary Rodham-Clinton, para secretaria de Estado, y Timothy J. Geithner, para secretario del Tesoro, sugieren que Obama planea gobernar desde el centro-derecha de su partido, rodeándose de personajes pragmáticos y no de ideólogos.

Las opciones son reveladoras, tanto en lo que dicen del nuevo presidente como de las personas nominadas, y sugieren que desde sus primeros días la Casa Blanca de Obama estará repleta de fuertes personalidades y habrá debates más animados que los que se daban entre los asesores de ideas más o menos parecidas del primer término de George W. Bush.

Pero los nombres que se mencionan en Washington para las posibles nominaciones que faltan también sugieren que Obama valora mucho la experiencia. Se dice con insistencia que posiblemente le pida a Robert M. Gates, el secretario de Defensa de Bush, que se quede un año más, y que está pensando en el general James L. Jones, ex jefe de la OTAN y comandante de Infantería de Marina, como asesor de seguridad nacional, y en colocar a Lawrence H. Summers, el ex secretario del Tesoro que Obama consideró colocar en su antiguo puesto, en la Casa Blanca en calidad de alto asesor económico.

"Es la teoría del violín: sostener el poder en la mano izquierda y tocar música con la derecha'', dijo ayer David J. Rothkopf, un ex funcionario del gobierno de Clinton que escribió una historia del Consejo de Seguridad Nacional, cuando se filtraron las noticias sobre Rodham-Clinton y Geithner. "Nos enseñan algo sobre Obama: Al tiempo que quiere poner en práctica nuevas ideas, está trabajando desde el centro de la política exterior de Estados Unidos''.

Según dicen varios miembros del equipo de transición de Obama, se cree que la razón es que el nuevo gobierno no cuenta con tiempo para aprender cosas. El país está confrontando una fuerte recesión o algo peor, los mercados mundiales están inestables, hay caos en Pakistán y la guerra en Afganistán está empeorando de nuevo: "No habrá tiempo para experimentos'', afirmó un miembro del equipo de política exterior del nuevo presidente.

Eso explica la primera selección de Obama, Rahm Emanuel, otro demócrata centrista y ex miembro de la Casa Blanca durante el gobierno de Clinton, como su jefe de Gabinete.

De alguna forma, las selecciones hechas hasta el momento recuerdan la forma en que el último senador en ser elegido presidente --John F. Kennedy-- escogió su Gabinete. Como presidente electo, Kennedy rápidamente escogió a tres importantes funcionarios mucho más conservadores que lo que él mismo era: Dean Rusk como secretario de Estado, Robert S. McNamara como secretario de Defensa, y C. Douglas Dillon, un republicano, como secretario del Tesoro. Todos lo ayudaron a navegar a través de la crisis de cohetes con Cuba, pero también lo metieron en el problema de Vietnam.

De todas las selecciones que Obama ha hecho hasta el momento, la de Clinton es la que parece más arriesgada, en parte porque ella nunca ha tenido la oportunidad de participar en los altibajos de la diplomacia, y en parte porque nadie sabe realmente cómo funcionará con Obama en la Casa Blanca.

Ahora la cuestión tiene que ver menos con las diferencias ideológicas que con la posibilidad de que un Departamento de Estado bajo Clinton se convierta en algo parecido al de Colin Powell: un centro de poder alternativo, si bien débil, que no se esforzaba mucho por ocultar sus diferencias con la Casa Blanca.

"Cualquiera que diga que sabe realmente cómo va a funcionar esto'', dijo el jueves un funcionario de la transición, "no estará diciendo la verdad''.

Si Clinton es tomada del modelo del "Equipo de Rivales'', entonces Geithner, presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, pertenece al "Equipo de Neutrales''.

"No es ningún liberal'', dijo un ex colega del Departamento del Tesoro, donde se encargó de manejar la respuesta estadounidense a la crisis financiera asiática en los años 90.

En ese momento Geithner se creó una reputación como pragmático consumado, planificando un paquete de $100.000 millones para frenar el contagio financiero. Aquello resultó ser una sesión de entrenamiento para el papel que jugó, una década después, en los rescates de Bear Stearns, AIG y la inyección de casi $350,000 millones en dinero autorizado por el Congreso, cuyo uso preciso se ha convertido en una especie de papa caliente política.

Geithner creció en Asia --en Tokío, Nueva Delhi y Bangkok-- y mantiene su ego bao control. Hace un sinfín de preguntas, pero no tiene la personalidad --para algunos abrumadora-- de Summers.

"Ha encajado bien con Obama'', dijo un consejero. "Si uno piensa sobre ello, se podrá dar cuenta de que sus estilos, más o menos distantes y fríos, se parecen''.

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