Últimas Noticias

Michelle Obama deberá enfrentar fuertes presiones

Michelle Obama
Michelle Obama AP

Desde luego, el presidente electo Barack Obama enfrentará mucha presión. Y resulta difícil imaginar siquiera cuánta deberá soportar su esposa.

Muchos consideran ya a Michelle Obama como la nueva Jackie Kennedy, que infundirá a Washington una elegancia y un vigor dignos de una casa real.

No importa que Obama haya insistido en que su esposa se concentrará, como prioridad, en atender a sus hijas. Las expectativas en todos los aspectos crecen sin parar.

¿Será la nueva primera dama un paradigma de la moda? ¿Redefinirá la escena social capitalina? ¿Recorrerá el mundo como emisaria de su esposo? ¿Superará incluso a Jackie Kennedy, al influir en las políticas sobre los asuntos familiares? ¿Será madre, anfitriona, embajadora, defensora de las causas que le interesan y política ejemplar, combinando todo eso sin que se le note una arruga y sin transpirar una gota de sudor?

Si los antecedentes pueden aplicarse a este caso, las primeras damas han sido por mucho tiempo víctimas de expectativas contradictorias y comparaciones con sus antecesoras. De modo que, mientras asume uno de los puestos menos definidos pero más escudriñados de Washington, Michelle Obama podría seguir el consejo de Rosalynn Carter.

"Me iban a criticar sin importar lo que hiciera'', dijo alguna vez la esposa del ex presidente Jimmy Carter. "Así que preferí ser criticada por algo que yo quería hacer''.

Un motivo de las constantes especulaciones sobre los planes y metas de Michelle Obama es que ha hablado poco sobre el tema. Sus amigos cercanos, algunos de los cuales hablaron con la prensa antes de las elecciones, no han hecho muchas declaraciones después.

Dio una idea de su forma de pensar en una entrevista difundida recientemente por el programa televisivo 60 Minutes.

"En el primer año, el objetivo principal será cerciorarme de que las niñas salgan bien de esta transición'', dijo, sentada junto a su marido. "Pero hay muchos asuntos que me importan mucho''.

Mencionó dos temas en los que se enfocó durante la campaña: las familias de los militares y el equilibrio entre el trabajo y la vida familiar.

Ha habido especulaciones de que Michelle Obama estará mucho más involucrada en la política de lo que se ha observado hasta ahora. Pero quienes han estado cerca de otras primeras damas dicen comprender por qué ella preferiría concentrarse antes que nada en sus hijas.

"Es una gran responsabilidad'', dijo Paul Costello, ex asesor presidencial de Rosalynn Carter, cuya hija Amy tenía sólo 9 años cuando llegó a la Casa Blanca. "Estas niñas son ahora celebridades internacionales al instante y hay que protegerlas de eso''.

Pero según Costello, incluso entre las 8:30 a.m. y las 3 p.m., cuando las niñas estarán estudiando, Michelle Obama tendrá muchas oportunidades de hacer algo más.

"La primera dama tiene una autoridad y un poder enormes en este país para darle relieve a los asuntos que le interesan'', explicó. "Ella es una superestrella, podrá elegir y transformar asuntos que considere importantes''.

Desde luego, ello puede derivar en críticas, como ocurrió con Carter, famosa porque fue la primera esposa de un presidente que participó en reuniones del gabinete. Rosalynn Carter consideró que ésa era la manera más eficaz de prepararse para representar al gobierno.

"Fue como si ella hubiera lanzado una bomba en el jardín sur'' de la Casa Blanca, indicó Costello. "Fue algo muy raro, porque la primera dama sí es una embajadora del presidente; es como sus ojos, sus oídos o su nariz''.

El historiador Carl Sferrazza Anthony consideró que a la opinión pública malinterpretó lo que Carter trataba de hacer. La ex primera dama también sostenía un almuerzo semanal de trabajo con su marido.

"Ella simplemente trataba de evitar molestarlo después con preguntas'', dijo Anthony, de la Biblioteca Nacional de las Primeras Damas. "Permanecía en un extremo de la sala de juntas, junto con los asesores políticos, los secretarios y los asistentes''.

Ni siquiera Eleanor Roosevelt, conocida por viajar por todo el mundo y abordar varios asuntos, desde la pobreza hasta los derechos civiles y de las mujeres, se salvó de las críticas.

Y la propia Jackie Kennedy, admirada por su belleza y sofisticación, fue considerada demasiado joven al principio. Alguien la calificó de "endemoniadamente impulsiva'' y hubo quien incluso dijo que su cabello se asemejaba a "un trapeador''.

Cuando Hillary Rodham Clinton llegó a la Casa Blanca, no fue desde luego la primera en asumir un papel político activo. Pero Clinton, quien había sido una abogada exitosa y defensora de la niñez, fue más allá, al establecer una oficina en el ala occidental de la residencia y al aceptar un encargo de su marido para reestructurar el sistema de salud del país. Cuando eso fracasó, hizo daño político a ambos cónyuges.

Laura Bush optó por una labor más discreta, y por lo tanto se le considera una primera dama más tradicional. Pero a lo largo de los años ha viajado al extranjero por su cuenta, ha pronunciado algunos de los mensajes sabatinos de su marido en la radio e impulsó causas como los derechos de las mujeres en Afganistán y la de los activistas prodemocráticos en Myanmar.

Aunque Michelle Obama, graduada en derecho de Princeton y Harvard, llegará a la Casa Blanca con un currículum destacado como el de Clinton, es previsible que busque un papel más semejante al de Laura Bush, acercándose con tiento a los aspectos políticos de su condición de primera dama. Y ésa sería una decisión sabia, no sólo para la imagen de Michelle Obama, sino también para su salud mental, ante las altas expectativas.

Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios