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Cuba comienza zafra azucarera en el plazo previsto con secuelas de huracanes

Cuba comenzó la zafra azucarera 2008-2009 en Santiago de Cuba y en el plazo previsto, aunque con las secuelas dejadas por los huracanes, que este año dañaron cientos de miles de hectáreas dedicadas a la gramínea, informaron hoy medios locales.

El central (fábrica) Paquito Rosales, de la provincia de Santiago de Cuba, ha sido el primero en ponerse en marcha en esta cosecha, en la que las autoridades de la isla buscan un resultado similar al de la campaña anterior a pesar de las daños de los huracanes, señaló la Agencia de Información Nacional (AIN).

Los ciclones "Gustav'' y "Ike'' dejaron a principios de septiembre 156.600 hectáreas de caña encamadas (tumbadas) y 518.879 inundadas, de las alrededor de 750.000 dedicadas a este cultivo, además de mojar en almacenes 40.000 toneladas de azúcar que debieron ser procesadas de nuevo para salvarlas.

Otros tres centrales de la provincia de Santiago de Cuba se incorporarán la próxima semana a la zafra, que según Jorge Lázaro Guerrero, presidente del Grupo Empresarial Azucarero en Santiago de Cuba, comienza con preparativos "superiores'' a los de otras campañas.

La cosecha se desarrolla tras el nombramiento, el pasado 25 de noviembre, de Luis Manuel vila en la cartera de Azúcar, donde sustituye al general Ulises Rosales del Toro, nuevo ministro de Agricultura.

Del Toro indicó en octubre que Cuba aspira a que la producción de esta temporada sea similar a la anterior.

El entonces ministro justificó ese resultado en el hecho de que la isla cuenta con la cantidad de caña "suficiente'' y elevará la productividad y la eficiencia agroindustrial hasta las 41,5 toneladas por hectárea.

La zafra 2007-2008 fue un 28 por ciento más elevada que la del periodo anterior, lo que, según estimaciones del sector, supuso unos 1,5 millones de toneladas de azúcar.

Cuba reestructuró el sector azucarero en dos fases, en 2002 y en 2004, lo que supuso la reducción de centrales (fábricas) de 156 a 61, la eliminación de más de 100.000 plazas de trabajo y la disminución de la superficie de cultivo de dos millones de hectáreas a unas 750.000, de acuerdo con datos oficiales.

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