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Cuando no hay un buen puro, se fabrica

José Orlando Padrón  de 82 años es fundador y presidente de la fábrica Padrón Cigars.
José Orlando Padrón de 82 años es fundador y presidente de la fábrica Padrón Cigars.

Como otros cientos de miles de cubanos exiliados en Miami, José Orlando Padrón se adaptó pronto a vivir fuera del país, pero no soportaba no tener un buen puro para fumar.

Está sentado en su oficina de la Pequeña Habana y suelta el humo de su habano predilecto, un Padrón "1926'', al que llamó con el año de su nacimiento.

"Los tabacos que se vendían en Miami eran pésimos, y los cubanos no podíamos vivir sin un buen cigarro'', cuenta Padrón, de 82 años, fundador y presidente de la fábrica Padrón Cigars, que con 44 años de producción fuera de la isla de Cuba, logró ser reconocida como una de las grandes marcas mundiales.

Ex militar, combatió con las fuerzas de la Revolución castrista, pero en abril de 1961 abandonó Cuba y se exilió, primero en España y meses más tarde llegó a Miami donde se instaló para siempre.

"Tenía un poco de miedo al principio porque yo era un ex revolucionario y la mayor parte del exilio en esa época eran batistianos'', partidarios del gobierno de Fulgencio Batista.

"Ellos se fueron rápido, pero después salimos nosotros también. Eramos dos grupos, aunque todos los cubanos teníamos un sacrificio que hacer y todo el mundo cooperaba. Vivíamos con 60 dólares que nos daba el gobierno estadounidense como ayuda'', recuerda.

"Los primeros años fueron muy duros. No había trabajo, había que hacer cualquier cosa, inventar algo''. Y Padrón preparó su plan con la misma paciencia que se arma un buen puro.

Cortando césped y haciendo trabajos de carpintería, ahorró 600 dólares que los invirtió en el proyecto de darle qué fumar a sus compatriotas del exilio, que siguieron llegando por cientos de miles a Miami en los 60.

"Conseguí un tabaquero que me hacía 200 habanos diarios, y por la noche yo salía vender''.

Con el embargo ya instaurado, Padrón armaba los habanos con tabaco que conseguía de distintas partes, Puerto Rico, Brasil y Estados Unidos. "Hasta que descubrí la calidad del tabaco nicaragüense y dije: es la segunda Cuba, una calidad de madre!''.

Desde entonces Padrón tiene montada su fábrica en Nicaragua, y de allí trae el tabaco que en Miami se termina de preparar para su distribución.

En 50 años de gobierno castrista, Padrón ha sido un referente muy importante entre los cubanos de Miami, y no sólo porque supo fabricarles sus puros.

En 1978, formó parte de una delegación que viajó a Cuba a reunirse con Fidel Castro para negociar una liberación de presos políticos y los llamados "viajes de la comunidad'', que permitieron viajes familiares entre la isla y Estados Unidos.

"¿Estás haciendo cigarros en Miami?, me preguntó Fidel en esa reunión. Yo le di uno para que lo fumara y le pareció muy bueno''. Las fotos que aparecieron en la prensa agitaron las aguas en Florida, donde algunos grupos lo tildaron de "comunista'' y ‘‘traidor'', y uno de ellos, Omega 7, atentó contra la sede de la firma en la Pequeña Habana.

Pero no fue el único ataque a la fábrica, porque años antes los revolucionarios sandinistas, que lo acusaban de simpatizar con la dictadura de Anastasio Somoza, incendieron la planta en Nicaragua.

"Han pasado muchas cosas en estos 50 años de Revolución y pese a todo hemos sobrevivido. Ahora se habla de levantar el embargo. Será difícil que ocurra, pero habrá cambios paulatinos posiblemente como el levantamiento de la restricciones de viajes y el envío de remesas familiares a la Cuba'', dice Padrón.

"Confío en que Obama dará un buen paso en ese sentido y es de esperar que el gobierno cubano haga su parte y deje de gravar esos envíos de dinero con el 20 por ciento porque es una gran daño que se hace a familias cubanas que reciben esa ayuda'', consideró.

En una de las paredes de la fábrica en Miami, Padrón colocó una cita del poeta y héroe de la independencia cubana José Martí: "Los hombres están divididos en dos grupos, los que aman y construyen, y los que odian y destruyen''.

"Mi objetivo era que el cubano que tuvo que venirse a Miami extrañe Cuba, pero no fumar un buen tabaco'', afirmó el empresario.

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