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Dos cubanos cumplen 21 días viviendo en medio de un limbo migratorio en México

Dos cubanos cumplieron el martes 21 días viviendo en los alrededores de la embajada de Cuba en México debido a que el gobierno de su país no los considera repatriables a la isla dentro del acuerdo migratorio entre ambos países, por haber estado antes de forma ilegal en Estados Unidos.

"Cuando estaba en Estados Unidos vi lo del acuerdo migratorio, vi que estaba aquí el canciller cubano Felipe Pérez Roque, y me vine a México para que me repatriaran, pero nada. Llevo aquí viviendo en la calle desde el 10 de diciembre'', comentó Eduardo Quesada, de 37 años.

"Cuba se compromete a recibir a inmigrantes que hayan llegado directamente por mar a México o que se encuentran de manera ilegal en México o que, viajando a otros países de Centroamérica, penetren en México intentando llegar a Estados Unidos'', dijo Pérez Roque el 20 de octubre pasado, durante la firma del acuerdo.

Quesada y Carlos Corrales, de 46 años, duermen en un pequeño parque de la exclusiva avenida Masaryk desde hace una veintena de días porque creyeron que el acuerdo también incluía a los cubanos que consiguieron llegar a Estados Unidos.

"Salí en balsa de Cuba en mayo del 2006 y llegué a Estados Unidos, trabajé sin papeles en la construcción, igual que en mi país, pero luego ya no encontré trabajo y entonces vi lo del acuerdo y pensé que sería fácil, así que me vine en autobús'', narra Quesada, padre de una hija de cinco años y un hijo de 13 años que viven en La Habana.

Al llegar a la ciudad de México se dirigieron al aeropuerto, donde creyeron serían abordados en algún vuelo a La Habana, pero ahí se enteraron que la repatriación no era automática.

Fue entonces que se entregaron a las autoridades mexicanas, quienes los llevaron a una estación migratoria donde pasaron tres meses recluidos y luego de ser liberados les dieron un plazo de mes y medio para abandonar el país.

"Nos soltaron la madrugada del 10 de diciembre y nos venimos para la embajada y aquí nos dijeron que no podemos regresar a Cuba por haber estado en Estados Unidos'', dijo Quesada.

Ambos cubanos han trabajado desde entonces lavando automóviles que les "prestan'' los informales lavacoches mexicanos en un restaurante localizado frente a la embajada de Cuba.

Para ellos el problema no es el dinero para pagar su transporte a Cuba.

A Quesada ni siquiera le molesta haber pasado su cumpleaños y la Navidad en el parque donde cenaron "un poco de pavo'' que les dieron en el restaurante, ni tampoco pasar el año nuevo a la intemperie como probablemente les sucederá.

Les preocupa más que cuando termine el plazo el Instituto de Migración de México para abandonar el país sean nuevamente recluidos en una estación de detención de inmigrantes ilegales por otros tres meses.

"Sólo queremos que nos den un pase para salir con rumbo a Cuba'', repite Quesada, ya casi sin esperanza en la voz.

"Fidel Castro dice que Cuba no desampara a sus hijos, entonces ¿por qué nos tienen aquí desamparados?", reclama Corrales.

Edelmiro Castellanos, un periodista cubano exiliado en México desde hace 22 años, dijo que siempre ha habido casos de cubanos que llegan de Estados Unidos con la intención de regresar a Cuba.

Recordó especialmente el caso de una señora que, al igual que los dos cubanos plantados ahora afuera de la embajada de Cuba, por temporadas permanecía recluida en las estaciones migratorias y en otras vivía en la indigencia hasta que finalmente se estableció en la Ciudad de México.

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