Últimas Noticias

La vida en Cuba no será fácil, advierte Raúl Castro en su discurso

Raúl Castro junto a Juan Almeida en el acto de conmemoración del 50 aniversario de la revolución cubana en Santiago de Cuba.
Raúl Castro junto a Juan Almeida en el acto de conmemoración del 50 aniversario de la revolución cubana en Santiago de Cuba. AP

Hablándole a unos 3,000 seguidores, Raúl Castro advirtió que la vida en la isla no iba a mejorar pero insistió en que la revolución que triunfó hace 50 años seguía siendo fuerte y no podía ser destruida por fuerzas externas.

"Hoy, la revolución es más fuerte que nunca'', dijo el hombre de 77 años que se hizo formalmente cargo de la dirección del país en febrero pero que ha estado al mando desde que Fidel, su hermano mayor, se enfermara en julio del 2006. "¿Significa eso que los peligros han disminuido?"

"Por supuesto que no, no nos hagamos ilusiones'', dijo Castro. "Conmemoremos este medio siglo de victoria pero reflexionando sobre el futuro, sobre los próximos 50 años''.

Vestido con su uniforme militar y hablando tras un podio, Castro advirtió que el país seguiría sufriendo penurias y dificultades.

"No estoy diciendo esto para meterle miedo a nadie sino porque es simplemente la realidad'', dijo, añadiendo que había que educar a las jóvenes generaciones para seguir una lucha que tiene que seguir honrando "los sacrificios de miles de compatriotas''.

Su discurso fue corto, duró menos de una hora. La mayor parte del programa de dos horas fue un homenaje a Fidel Castro. El estado de su salud es un secreto de estado y no se le ha visto en público desde que sufriera una gran operación intestinal.

Pero Fidel, con sus 82 años, sigue escribiendo ocasionales ensayos titulados "Reflexiones'', que se publican o leen en la prensa controlada por el gobierno y que parecen indicar que todavía juega algún papel en los asuntos del gobierno. También sigue estando al frente del Partido Comunista, que la constitución comunista designa como la suprema fuerza dirigente de la nación.

Esta conmemoración en Santiago empezó con filmes históricos sobre batallas y apasionados discursos de Fidel en los primeros años de la revolución en los que le decía a sus partidarios: ‘‘Cuba y la revolución cubana seguirán luchando.... ¡Viva la revolución!''

El homenaje estuvo complementado con música, bailes y una serie de declaraciones, interrumpidas por cantos de "¡Viva Fidel!'', ¡Viva la Revolución! y ¡Viva Cuba Libre!''. "La resistencia ha estado en la orden del día y ha sido la clave de nuestra victoria'', le dijo Raúl Castro a la multitud, exclusivamente compuesta por huéspedes invitados.La ruidosa reunión transmitida por la televisión cubana contrastaba bastante con la tranquilidad que reinaba en la ciudad durante el día, tal vez porque poco antes de que comenzara el nuevo año, las autoridades les habían prohibido a los cubanos que entraran a una de las plazas más concurridas de la ciudad.

El Parque Céspedes, donde Fidel declaró su victoria por primera vez, es normalmente un lugar de mucha gente. La gente se reunió para la ceremonia de izar las bandera al dar las 12. Y unas 100 personas se reunieron para ver un enorme afiche de Fidel Castro colgado en el Hotel Casa Grande.

Pero una vez que la multitud se fue retirando para irse a sus casas, las fuerzas de seguridad no permitieron a los cubanos entrar a la plaza en anticipación de las ceremonias de esa noche para celebrar el aniversario del triunfo de la Revolución.

Los residentes locales tuvieron que escuchar el discurso en televisión.

"No hay nadie en la calle, nadie quiere hablar'', dijo Orlando, un chofer de alquiler. "Hay como una niebla sobre la ciudad. Los funcionarios celebran mientras el pueblo sufre''.

"Están celebrando este aniversario ellos, del mismo modo que escogen a un presidente para el país entre ellos'', dice Daly una madre de dos hijos.

Mientras tanto, en La Habana, se suponía que hubiera un concierto al aire libre en la llamada Tribuna Antiimperialista, frente a la Sección de Intereses, y otra función en el Anfiteatro de La Habana Vieja.

El acontecimiento del jueves en Santiago marcó un aniversario agridulce aquí.

Fue hace 50 años que los rebeldes subieron a las montañas con el fin de deponer a un dictador, para entonces instituir uno ellos. La revolución recibió una entusiasta bienvenida aquí, especialmente en el campo, donde existía una pobreza tradicional. Hasta la clase media cubana acogió bien a Fidel Castro aquel 1ro de enero cuando éste se personó en el ayuntamiento frente al Parque Céspedes y prometió restaurar el orden en aquella agobiada nación.

Pero las décadas de ruina económica y falta de libertad han tenido sus consecuencias.

La mayoría de las personas aquí en Santiago responden con una sonrisa cortés cuando algún extranjero les pregunta sobre la celebración del jueves. Algunos alaban los logros importantes como la salud y la educación para todos, pero otros señalan con la cabeza al policía plantado en cada esquina, indicando que la conversación no podrá tener lugar.

"¿Para quién prepararon esas sillas en la plaza? Para el alto mando'', dijo Eduardo, un maestro. "Porque ellos saben que nadie va a salir a celebrar 50 años de lo mismo, 50 años de ir para atrás en vez de para alante. Esta ha sido la revolución en marcha atrás''.

Eduardo admitió que Santiago, ciudad oriental que fuera la primera capital de la isla, tradicionalmente ha respaldado al gobierno cubano. Muchos residentes afrocubanos, sobre todo los más ancianos que sufrieron discriminación, aplauden a los hermanos Castro por abrir las oportunidades de educación y empleo para las personas de todas las razas y clases socioeconómicas.

"Estoy seguro de que, incluso ahora, hay más santiagueros que apoyan a la revolución que en ninguna otra parte del país'', dijo Eduardo. "Pero hasta los más viejos y los negros saben. . . ellos saben lo que ha sido esto y lo han sufrido''.

A los cubanos no les gusta el estricto control gubernamental, que les impide suplementar legalmente sus tristes salarios de un promedio de $20. Ellos dicen que el gobierno ha hecho redadas más grandes en el mercado negro que ellos necesitan para sobrevivir.

La vida se hizo aún más dura este verano luego que una serie de tormentas devastadoras arruinaron los hogares y los medios de subsistencia de muchas personas.

"Ellos están organizando esta gran celebración para los que puedan celebrar'', dijo Yolys, una maestra. "Yo me compré un vestido nuevo para la víspera de Año Nuevo, pero eso quiere decir que no quedó dinero para comprar ron''.

"Para la mayoría de nosotros es así. Preferiríamos celebrar un sistema distinto, en el que yo pudiera hablar con libertad y comprar la ropa que me gusta, no la que me puedo comprar''.

Mientras Yolys se miraba al espejo en el baño de un club nocturno y se arreglaba sus jeans y camiseta ajustados, se quedó mirando la imagen durante unos momentos.

"Parezco mayor de 32, ¿verdad? Parezco por lo menos de 40'', dijo. "Eso es la vida de aquí. Por eso yo vengo a lugares como este con la esperanza de encontrar a un extranjero que se enamore de mí. Por supuesto que yo no me casaría con un gordo repugnante. Yo quiero uno bueno, uno que me ofrezca una vida mejor''.

Los nombres de los corresponsales que enviaron este informe y los apellidos de los entrevistados no fueron publicados porque el periodista no tiene la visa de reportero que requiere el gobierno cubano.

Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios