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Abogados de espías cubanos no descartan 'negociación política'

Paul McKenna, el abogado del agente cubano Gerardo Hernández, junto a éste en una de las audiencias del juicio en el que fue condenado a dos cadenas perpetuas.
Paul McKenna, el abogado del agente cubano Gerardo Hernández, junto a éste en una de las audiencias del juicio en el que fue condenado a dos cadenas perpetuas. ARCHIVO

Los abogados de los cinco cubanos prisioneros en Estados Unidos por espionaje acudirán esta semana ante el Tribunal Supremo en un último intento por lograr que se anulen las sentencias, aunque no descartan que el caso se resuelva con una "negociación política''.

La apelación ante la máxima instancia judicial, fijada para el 30 de enero, se produce al calor de una reciente exhortación del gobernante Raúl Castro a canjear los llamados Cinco Héroes Prisioneros del Imperio por opositores políticos encarcelados en la isla.

El abogado Paul McKenna, que representa a Gerardo Hernández, agente cubano condenado a dos cadenas perpetuas, considera que la propuesta de canje no debe desestimarse.

"No soy político ni quiero participar en asuntos políticos, pero sería ingenuo decir que [el canje] no es una opción posible'', declaró McKenna a El Nuevo Herald. "No sería la primera vez que hay intercambios de prisioneros, hay precedentes durante la Guerra Fría''.

Al menos las cartas están sobre la mesa. En diciembre pasado, durante una visita a Brasil, Raúl Castro propuso a Estados Unidos hacer "un gesto de ambas partes''.

"Vamos a hacer gesto y gesto'', afirmó Raúl Castro. "Esos prisioneros [disidentes encarcelados], ¿quieren soltarlos?, que nos lo digan, se los mandamos para allá con familia y todo. Que nos devuelvan a nuestros cinco héroes. Es un gesto de ambas partes''.

La reacción del Departamento de Estado fue tajante: la cuestión de prisioneros políticos detenidos contra su voluntad por simplemente haber protestado de forma pacífica es independiente del caso de cinco espías juzgados y condenados con garantías procesales por el sistema judicial de Estados Unidos.

Sin embargo, la idea del posible canje ha sido amasada por las autoridades de La Habana desde comienzos del 2003, apenas meses después que los integrantes de la Red Avispa fueran condenados a largas penas por un tribunal federal en Miami.

"Una de las intenciones ocultas de Fidel Castro al lanzar la ola represiva de marzo del 2003 contra el movimiento opositor fue tener una reserva de prisioneros políticos para un posible canje por los cinco espías'', declaró el activista disidente Elizardo Sánchez Santacruz, quien preside en La Habana la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

"No es casual que la cifra de activistas detenidos haya sido de 75 [múltiplo de cinco] y que los cargos impuestos aludieran a una supuesta colaboración con una potencia extranjera''.

Disidentes condenados a largas penas en la denominada Causa de los 75 aseguran que desde los primeros momentos del arresto, los oficiales de la Seguridad del Estado les mencionaron la idea de cambiarlos por los cinco agentes presos en Estados Unidos.

"En el primer interrogatorio que me hicieron en Villa Marista [sede de la Seguridad del Estado], conducido por el coronel Pichardo, me preguntaron que cómo veía la posibilidad de que nos cambiaran por los cinco espías, pero yo les dije que mi caso no era de espionaje'', recordó el periodista Raúl Rivero, condenado a 20 años y excarcelado en el 2004 con una licencia humanitaria por motivos de salud. Rivero vive exiliado en España.

Otro de los 75 activistas detenidos en el 2003, el sindicalista Pedro Pablo Alvarez, también fue cuestionado en prisión sobre asunto.

"Al inicio los investigadores trataron de insinuarnos el tema del canje por los espías y luego del juicio, cuando estaba en una celda de aislamiento, hubo oficiales que venían a conversar con la idea de inducirnos la idea del canje como si se tratara de una propuesta salida de nosotros'', recordó Alvarez, condenado a 25 años de prisión y excarcelado por gestiones del gobierno español en febrero del año pasado.

Alvarez dice que en aquel momento dijo a sus interlocutores que no haría nunca esa propuesta ‘‘porque éramos inocentes y no espías ni agentes extranjeros''.

"Me pareció incorrecto entonces y ahora también, porque no se pueden igualar los casos y mucho menos con la intención de desterrar a los disidentes presos'', agregó Alvarez, quien vive en Barcelona.

Tras años de una intensa campaña propagandística internacional para la liberación de los cinco agentes, presentándolos como "luchadores contra el terrorismo en Estados Unidos'', el gobierno cubano deslizó la proposición del canje de prisioneros durante la visita del cardenal Tarcisio Bertone a La Habana en marzo del 2008.

Bertone, que fue el primer alto funcionario extranjero en reunirse con Raúl Castro tras ser designado al frente del Consejo de Estado, declaró al diario L'Osservatore Romano que el gobernante cubano le habló de la posibilidad de un canje de disidentes presos por los cinco agentes condenados en Estados Unidos.

A diferencia de otros frentes propagandísticos que han pasado a un segundo plano tras la enfermedad de Fidel Castro en julio del 2006, la intensidad de la batalla por la liberación de los cinco espías no ha mermado en los medios oficiales cubanos.

Los principales dirigentes gubernamentales reclaman persistentemente la urgencia de liberarlos y han llegado a calificar el caso de el principal escollo para un acercamiento diplomático entre ambos países.

Pero la opción del canje de los cinco agentes pudiera desmarcarse de los prisioneros de la Causa de los 75 y concentrarse en otros ciudadanos condenados en Cuba por cargos de espionaje, considerando el potencial interés que representan para Estados Unidos. Entre los casos más connotados figuran:

* Claro Alonso Hernández, oficial de inteligencia arrestado en 1996 y condenado a 30 años por revelar de secretos de la Seguridad del Estado.

* Adrián Alvarez Arencibia, detenido en 1985 y condenado a 30 años por actividades contra la Seguridad del Estado.

* Julio César Alvarez López, oficial de la Seguridad del Estado detenido en 1991 y condenado a 19 años por revelación de secretos e insubordinación.

* Ernesto Borges Pérez, capitán de la contrainteligencia, primer oficial operativo del Ministerio del Interior sancionado a 30 años, en 1998.

* Armando Medel Martín, capitán de la inteligencia, detenido en Guyana y condenado a 20 años en 1993.

* Rolando Sarraf Trujillo, oficial de la inteligencia, condenado a 25 años en 1995.

* Máximo Omar Ruiz Matoses, teniente coronel del MININT, condenado a 20 años en 1990 por cargos de espionaje, desacato, conducta deshonrosa, deserción e intento de salida ilegal del país.

A esta lista podrían sumarse dos ex funcionarios de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) que fueron juzgados a puerta cerrada a mediados del 2007, después de un proceso investigativo que encabezó la Dirección de Logística del Ministerio del Interior.

El caso se mantuvo bajo estricta confidencialidad y no han podido confirmarse los nombres de los funcionarios condenados, quienes al parecer filtraron información a la inteligencia estadounidense, según dijeron a El Nuevo Herald fuentes vinculadas a la dirección de ETECSA.

"La causa trascendió como un asunto de corrupción, pero todo indica que hubo espionaje en los departamentos de Desarrollo y Transmisión de Datos'', aseguró un ex funcionario de ETECSA que vive en Miami.

La eliminación de estas irregularidades, junto a otros problemas de malversación, favoritismo y disciplina laboral, fueron determinantes para la designación del comandante Ramiro Valdés Menéndez al frente del Ministerio de Informática y Comunicaciones (MIC) en agosto del 2006. El efecto dominó se produjo apenas días después, cuando Valdés sustituyó a los máximos directivos de ETECSA y COPEXTEL, adscritas al MIC.

No obstante, algunos analistas opinan que Washington podría estar más interesado en reclamar algunos de los 70 fugitivos de la justicia estadounidense que viven en Cuba bajo protección del gobierno.

Desde el 2006 el gobierno cubano se comprometió a no ofrecer refugio a prófugos de la justicia estadounidense. Bajo el mandato de Raúl Castro han entregado a cuatro personas buscadas por el FBI con causas pendientes en tribunales estadounidenses.

"Durante la administración saliente [de George Bush] hubo algunos contactos entre ambas partes para ventilar estas cuestiones'', dijo una fuente en Washington que pidió no se identificada.

"Eso no significa que se habló de un canje de prisioneros, pero tal vez haya una puerta entreabierta para valorarlo en circunstancias más favorables''.

El Tribunal Supremo podría tomarse hasta mediados de año para decidir si convoca una audiencia para escuchar la reclamación de los abogados de los cinco agentes cubanos. De aceptar la solicitud, habría un nuevo fallo sobre el caso para finales de este año.

El punto central de la apelación es que todas las condenas deben revisarse debido a la negativa del tribunal de Miami de permitir que el juicio se celebrara en otra parte y la selección discriminatoria del jurado. Al equipo de la defensa se ha incorporado el abogado Thomas Goldstein, especializado en argumentar casos ante la Corte Suprema.

Tres de los espías presos, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González, están sujetos a recibir una nueva sentencia del tribunal de Miami, según falló en junio pasado la Corte de Apelaciones del Onceno Circuito en Atlanta.

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