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Congresistas piden liberar los viajes a Cuba

BILL DELAHUNT, senador demócrata, en una conferencia de prensa ayer en La Habana, donde la mayor 
delegación estadounidense en visitar la isla dialogó con autoridades cubanas.
BILL DELAHUNT, senador demócrata, en una conferencia de prensa ayer en La Habana, donde la mayor delegación estadounidense en visitar la isla dialogó con autoridades cubanas. Getty Images

A la espera de que el presidente Barack Obama levante las restricciones vigentes para los viajes familiares a Cuba, un grupo de nueve congresistas presentaron una propuesta legislativa que pretende liberalizar completamente el turismo estadounidense hacia la isla.

La iniciativa titulada Ley de Libertad para Viajar a Cuba (Freedom to Travel to Cuba Act), está liderada por el representante William Delahunt, demócrata por Massachusetts, y otorgaría plenos derechos a los ciudadanos estadounidenses para visitar el país vecino, por primera vez desde 1963.

El proyecto de Delahunt --registrado oficialmente el pasado 4 de febrero-- cuenta con el apoyo bipartidista de otros ocho congresistas, entre ellos los demócratas Rosa DeLauro (Connecticut) y Sam Farr (California) y los republicanos Ron Paul (Texas) y Jeff Flake (Arizona).

De convertirse en ley, no sólo podrían viajar a Cuba, por razones familiares, los cubanos residentes en Estados Unidos, sino cualquier turista estadounidense.

El Presidente no podría controlar los viajes a Cuba a menos que surja un conflicto armado en la región.

El lunes la oficina de Delahunt en Washington confirmó que el congresista está trabajando intensamente en el proyecto, que podría discutirse en el plenario de la Cámara el próximo marzo.

Delahunt, un consistente crítico del embargo, ha presentado iniciativas similares en los años precedentes, pero fueron rechazadas por amplio margen bajo las advertencias de veto del entonces presidente George W. Bush.

Pero tras el cambio de mando en la Casa Blanca y con un Congreso mayoreado por los demócratas, el panorama pudiera cambiar decisivamente sobre el destino de las legislaciones relacionadas con viajes, comercio e intercambios culturales con la isla.

En su campaña electoral, Obama prometió echar abajo las regulaciones de viajes y remesas a Cuba, impuestas por la administración Bush en el 2004. Aunque se espera que el decreto presidencial anulando las restricciones se produzca en el primer semestre de este año, aún no ha habido pronunciamientos oficiales sobre el tema desde que Obama asumió la presidencia, hace 21 días.

Pero la batalla en la Cámara podría iniciarse antes de que Obama decida aliviar los controles de viajes y remesas de los cubanoamericanos.

El frente opositor, encabezado por los congresistas cubanoamericanos de Florida, sabe que en esta ocasión la porfía será mucho más difícil.

"Será una pelea fuerte, pero tenemos confianza en que contamos con suficientes votos en el pleno para ganarla'', indicó el congresista Lincoln Diaz-Balart. "Inevitablemente este debate va a suceder más temprano que otras veces''.

Diaz-Balart argumentó que el instrumento de presión que significan miles de millones de dólares del turismo a Cuba, debe mantenerse hasta tanto el régimen cubano no cumpla las condiciones establecidas para el levantamiento del embargo: la liberación de los prisioneros de conciencia, la legalización de partidos políticos y la celebración de elecciones pluripartidistas en el país.

"Si el régimen cree que va a poder levantar unilateralmente el embargo está rotundamente equivocado'', aseveró el legislador, quien insistió en que la propuesta de Delahunt nada tiene que ver con la posible decisión de Obama sobre las regulaciones decretadas en el 2004.

"El turismo y el financiamiento del comercio hacia la isla son las claves fundamentales del embargo, y no nos detendremos en el proceso de persuasión con nuestros colegas en el Congreso'', agregó Diaz-Balart.

La propuesta legislativa podría adelantarse este año como parte de los debates del presupuesto del 2009, que aún no se han terminado en el Congreso.

Se estima que unos 130,000 estadounidenses viajan cada año ilegalmente a la isla, utilizando un tercer país. Un reciente estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) indica que de producirse una apertura del turismo, entre 3 y 3.5 millones de estadounidenses visitarían anualmente Cuba, al menos en una primera etapa.

Una encuesta divulgada la semana pasada por el Cuba Democracy Public Advocacy (CDPA) señaló que un 69 por ciento de los votantes cubanoamericanos se opone a que los turistas estadounidenses vayan a la isla mientras no se produzca un cambio democrático.

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