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Con Netanyahu o Livni, se oscurece el futuro de la paz

El futuro del proceso de paz con los palestinos parece presentarse mal después de las legislativas del martes en Israel, tanto si el primer ministro se llama Benjamin Netanyahu como si es Tzipi Livni, según los analistas.

Nada más conocerse los primeros resultados, los responsables de la Autoridad Palestina presidida por Mahmud Abbas expresaron su pesimismo.

"Los resultados de las elecciones indican que Israel no tendrá un gobierno capaz de hacer lo que se requiere para lograr la paz'', declaró el negociador Saeb Erakat.

Si subsistía una ligera duda en cuanto al nombre del próximo primer ministro, entre Tzipi Livni (Kadima, centroderecha) y con más probabilidad Benjamin Netanyahu (Likud, derecha), de este escrutinio se desprende un hecho: una mayoría de israelíes votaron a partidos de derechas, hostiles al proceso de paz.

Y esta realidad hace poco probable que un gobierno avance de verdad en este frente.

"Por lo que toca a los palestinos, nadie habla más de un acuerdo, aparte Livni'', comenta Asher Cohen, especialista de Ciencias Políticas de la Universidad Bar Ilan.

Si la ministra de Exteriores saliente quiere formar gobierno, deberá dar cabida al ultranacionalista Avigdor Lieberman y componer con este dirigente que quiere liquidar el proceso de paz.

Para el politólogo Menahem Klein, "la sociedad ha dado un giro a la derecha. Por lo tanto, resulta difícil imaginar que un gobierno esté dispuesto a hacer las necesarias concesiones para alcanzar un acuerdo'' con los palestinos.

Esta radicalización empezó hace más de ocho años, dijo, después del fracaso de las negociaciones de Camp David en el 2000 y el inicio de la intifada, la rebelión palestina. ‘‘Después llegaron la victoria electoral de Hamas y los lanzamientos de cohetes contra Israel. Desde entonces, la sociedad israelí vive en un bunker".

Según este analista, si Netanyahu es primer ministro, "seguirá hablando con los palestinos, pero no podrá lhacer as concesiones necesarias para llegar a un acuerdo''.

El campeón de la derecha israelí ha dicho que se opone a toda evacuación de colonias en la Cisjordania ocupada, a la repartición de Jerusalén -condición sine qua non de un acuerdo de paz para los palestinos- y aseguró que Israel no volverá a las líneas de 1967.

También ha repetido que quiere "derribar a Hamas, aliado de Irán'' en Gaza, y estima que el gobierno saliente no ha "terminado el trabajo'' durante la reciente ofensiva en Gaza.

Pero el gran proyecto, según Netanyahu, consiste en mejorar la vida de los palestinos antes de iniciar discusiones políticas.

"Palabras vacuas'', según el editorialista jefe del gran diario Yediot Aharonot, Sever Plotzker. "¿Cómo se puede mejorar la vida diaria de los palestinos sin retirar las barreras? ¿Sin permitirles circular libremente?".

"¿Y cómo piensa ayudar realmente el gobierno de Netanyahu a la economía palestina, cuando lde os miles de millones de dólares entregados por la comunidad internacional no han dado nada?", añade.

La última esperanza de los palestinos sigue residiendo en una presión fuerte de la administración norteamericana de Barack Obama sobre Israel.

"Los norteamericanos van a intentar dar un impulso al proceso de paz, pero no será fácil. No podrán forzar a Israel'', estima Ali Jerbawi, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Bir Zeit.

Para Klein, los esfuerzos norteamericanos también podrían estrellarse contra la realidad palestina. "En ese lado también hay problemas porque está dividido y débil".

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