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Exiliado discapacitado finalmente logra reunir a su familia

Un cubano que sufrió la amputación de sus brazos en su intento por alcanzar la libertad y que había denunciado que el gobierno de La Habana estaba reteniendo a su familia por venganza, pudo finalmente reunirse con sus seres queridos tras una separación forzada de dos años.

El emotivo encuentro se dio el viernes en el Aeropuerto Internacional de Miami en medio de aplausos y muestras de alegría de amigos que acompañaron a Jorge Aluart Rodríguez a la terminal aérea para que recibiera a su esposa, Judith, y a sus dos hijos, Yurizán y Jorge, de 9 y 19 años, quienes llegaron en un vuelo comercial procedentes de La Habana.

"Me siento como un niño de tanta emoción y felicidad. Vivir solo y sin familia en este país no es nada fácil, pero todo eso va a cambiar'', dijo Aluart.

La familia arribó al sur de la Florida luego de un proceso lento de trámites y verificaciones. El permiso de salida debió estar listo en septiembre pasado, pero la gestión comenzó a empantanarse, según Aluart, como represalia por la publicidad que adquirió su caso.

El hombre hizo pública la travesía de un mes que lo trajo a Estados Unidos en marzo del 2007 y relató que, en su deseo por salir de una cárcel castrista en la década de los 80, se inyectó petróleo en las extremidades.

La falta de atención médica oportuna resultó en una infeción de graves consecuencias y la amputación obligada de sus brazos para salvarle la vida.

Cuando salió en libertad, pretendió huir de Cuba por mar hasta en tres ocasiones. Al cuarto intento, alcanzó las costas mexicanas y continuó su marcha hacia el sur de la Florida, adonde llegó después de casi cuatro semanas.

En Miami ha salido adelante gracias a la solidaridad de la comunidad y a su espíritu de lucha. Aluart se gana la vida como vendedor ambulante de flores y frutas.

"Ellos (el gobierno de La Habana) nos castigaron hasta el último minuto, pero puedo decir con mucha tranquilidad que tenemos una victoria, una victoria sin brazos al régimen de los Castro'', anotó Aluart.

Su mujer, Judith, dijo sentirse abrumada por las muestras de cariño y la emoción de encontrarse con el padre de sus hijos.

"Gracias a Dios volveremos a vivir en un mismo techo. Todos estamos muy contentos y felices'', indicó Judith mientras recibía regalos de bienvenida.

Aluart alistó varias sorpresas para celebrar la ocasión.

Primero, decoró la casa donde vive al suroeste de Miami con vistosos arreglos de flores y globos multicolores y, en segundo lugar, modificó la habitación de la niña para que luciera como un mundo de hadas y princesas.

Yurizán no dejaba de darle besos a su padre.

‘‘Lo extrañaba mucho, quería verlo y abrazarlo'', dijo la niña. Su felicidad fue mayor cuando le entregaron un enorme oso de peluche, globos de fiesta y una caja de chocolates.

El hijo mayor de Aluart, Jorge, aseguró que empezaría a estudiar y trabajar en lo que pueda con el objetivo de ayudar a su padre en la manutención del hogar.

"Tengo muchos planes, pero uno de ellos será estudiar una carrera técnica como asistente de enfermería. Quiero ser alguien en la vida'', indicó el joven.

jcchavez@elnuevoherald.com

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