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Visita a Cuba afecta imagen de Bachelet

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, durante su visita a La Habana.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, durante su visita a La Habana. EFE

La presidenta chilena Michelle Bachelet hizo una visita a Cuba polémica de principio a fin: primero por su decisión de no reunirse con la disidencia y luego por las opiniones de Fidel Castro sobre el tema del mar para Bolivia, que la dejaron en mal pie y con el sabor de un fracaso político, según analistas.

Bachelet, una médica socialista que estuvo exiliada en la ex Alemania Oriental, realizó la semana pasada la primera visita a La Habana de un presidente chileno desde 1972, cuando lo hiciera el marxista Salvador Allende, muy cercano a Fidel Castro.

La visita de Bachelet estuvo precedida por una polémica interna: la oposición chilena le recriminó no haber considerado encuentros con la disidencia al régimen ahora encabezado --desde la enfermedad de Fidel-- por Raúl Castro.

La presidenta declinó reunirse con la disidencia asegurando que debía ceñirse al protocolo dispuesto por los anfitriones.

Y cuando la polémica sobre ese tema cesaba, Bachelet se reunió el jueves con el líder Fidel Castro (enfermo y en un lugar desconocido), quien tras la cita reveló que le comunicó su postura en favor de Bolivia en el diferendo que mantiene con Chile por el acceso al mar.

Según Fidel Castro, Bolivia sufrió una "humillación histórica'' al perder su acceso al océano Pacífico en una guerra del siglo XIX contra Chile. Esto generó reacciones furiosas de la oposición de derecha en Chile contra el líder cubano y reproches a Bachelet.

Sobre esos dos temas el analista Ricardo Israel dijo que Bachelet "tenía un gran prestigio internacional y esto la va a afectar en el tema de los derechos humanos''.

"La presidenta va a ser criticada y seguirá siéndolo por no haberse reunido con la disidencia'', agregó Israel.

En todo caso, "el peor fracaso de la gira fue no haber previsto un escenario altamente previsible, como era una salida de este tipo por parte de Fidel Castro. El nunca ha sido discreto en sus conversaciones con mandatarios'', subrayó.

En Chile la presidenta no tendrá mayores problemas, ya que la oposición de derecha sólo cumplirá su rol al criticarla y el oficialismo se concentrará en las elecciones parlamentarias y presidenciales de diciembre, estimó Israel.

De todas formas las declaraciones de Fidel Castro hicieron que los parlamentarios opositores calificaran de "bochornoso'' el viaje de Bachelet y pidieran que se emitiera un reclamo formal. Mientras, el gobierno se limitó a decir que las opiniones de Castro "se expresan a título estrictamente personal''.

El analista José Rodríguez Elizondo criticó por su parte el "candor ideologizado'' de Bachelet hacia Castro, afirmando que asumió costos políticos muy altos.

"Ella seguía viéndolo (a Fidel) como el héroe de los años 60, omitía su actualidad como dictador vitalicio en pausa reflexiva y olvida que no respeta la confidencialidad'', señaló.

"Nadie osó advertirle a la presidenta que Fidel Castro era como el alacrán del cuento y que los costos políticos de su visita podían ser excesivos. De partida, implicaba desafiar a una clara mayoría del país político (que le exigía encuentro con la disidencia) y exponer su propia imagen, vinculada a la cultura de los derechos humanos indivisibles'', agregó.

Según el analista, Bachelet exhibió "la contradicción entre su ideologismo nostalgioso y la sensatez de sus políticas reales''.

Sin embargo, al llegar a Chile el sábado (dos días después de la cita con Fidel) Bachelet aseguró que sí le hizo saber su molestia a Raúl Castro por las "equívocas'' declaraciones de su hermano mayor.

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