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Cuba se deja seducir por el turismo del golf y piensa incluso en la PGA

El golf ha adquirido renovada fuerza en la estrategia de desarrollo económico en Cuba, un país con apenas dos campos para ese deporte, pero consciente de que ese es el camino hacia el turismo de lujo y clientes a los que podría tratar de atraer incluso con un torneo en el circuito profesional de la PGA.

En Cuba manejan datos como que el golf mueve en Europa alrededor de 18.000 millones de dólares al año y que en los países del Caribe, sus naturales competidores en el apartado turístico, hay más de un centenar de campos que forman parte de la oferta de servicios para los visitantes.

Con estos antecedentes el Grupo Empresarial Palmares, del Ministerio de Turismo cubano, y la corporación Habanos S.A., entre otros patrocinadores, han presentado en el marco del Festival del Habano, que concluye hoy, la Copa Montecristo (Montecristo Cup), un torneo que sin ser aún profesional estará tutelado por la PGA.

Se desarrollará entre el 2 y el 5 de mayo en el campo situado en el balneario turístico de Varadero, a unos 150 kilómetros de La Habana, que gestiona el grupo Palmares y es hoy por hoy el único con capacidad para acoger una competición profesional en la isla.

Detrás del torneo, hay una estrategia para incentivar los viajes a Cuba de turistas con alta capacidad adquisitiva, algo que en empresas como Habanos ven con buenos ojos y podría constituir un mercado extra para la venta de sus productos.

''Hay clubes privados en Inglaterra donde ya no puedes ni fumar y la asociación de Cuba con el golf y un turismo de calidad puede ser una buena oportunidad para nosotros'', indicó a Efe una fuente de la empresa tabacalera.

La corporación, propiedad al 50 por ciento del Estado Cubano y la hispanofrancesa Altadis, filial de la británica Imperial Tobacco, ha aportado su granito de arena al asunto en esta edición del festival con la presentación del puro ‘‘Montecristo Open'', una denominación que se puede ligar con el golf, el tenis y que incluso tiene una vitola denominada ‘‘regata''.

Sin embargo, que Cuba sea sede de un torneo profesional de golf todavía no es un hecho consumado.

El presidente de Palmares, Pedro Lenin Díaz, indicó a Efe que el grupo aún está "estudiando todas las posibilidades de negociación'', aunque subrayó que el Gobierno cubano ha hecho una apuesta decidida por el golf.

En estos momentos, Cuba tiene en carpeta 14 proyectos para construir campos de golf de este a oeste de la isla, un elemento que es "de interés'' para el país si se tiene en cuenta que el principal punto de origen de su turismo es, además de Canadá, Europa.

El Grupo Palmares y el Hud Caribe de Vietnam para la Inversión, Desarrollo de Residenciales y Urbanismo firmaron en octubre pasado un convenio para construir campos de golf, hoteles y otras instalaciones turísticas.

''Estamos analizando todos los socios, todavía no hemos tomado la decisión de los campos que vamos a comenzar y con quién los vamos a comenzar, pero sí hay una voluntad de trabajar en el desarrollo del golf en Cuba'', afirmó Díaz.

Todo el proyecto está en "fase de preparación y de análisis para las decisiones futuras'', un proceso en el que el Gobierno cubano está considerando qué socios va a tener, las fórmulas contractuales de esa asociación y hasta su participación directa.

''También nosotros vamos a hacer nuestros campos'', dijo el directivo.

El presidente de Palmares señaló que un terreno para este deporte lleva una inversión de unos 18 millones de dólares, lo que multiplicado por 14 elevaría la inversión total a los 250 millones de dólares.

''Lo que no hay que hacer es todos en un periodo, se van haciendo y se van retroalimentando financieramente'', explicó al puntualizar que aún no tienen un estudio en términos de beneficios derivados del impacto económico del proyecto.

En Palmares creen que en cinco años podría ya tener en marcha varios campos, pero de lo que tienen dudas es de que el golf "es parte de una estrategia de desarrollo global que tiene el grupo'' y el turismo, un sector que, en palabras de Díaz, "debe convertirse en nuestra locomotora''.

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