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Cuba refuerza los cuerpos policiales

Un policía patrulla por una céntrica calle hoy, sábado 5 de agosto, en La Habana, Cuba. Cinco días después de que el líder cubano Fidel Castro, convaleciente de una operación, cediera el poder a su hermano Raúl Castro, las calles de La Habana continúan con una enorme presencia policíaca al cumplirse el 12 aniversario de los disturbios que dieron lugar a la crisis de balseros de 1994. EFE/Str
Un policía patrulla por una céntrica calle hoy, sábado 5 de agosto, en La Habana, Cuba. Cinco días después de que el líder cubano Fidel Castro, convaleciente de una operación, cediera el poder a su hermano Raúl Castro, las calles de La Habana continúan con una enorme presencia policíaca al cumplirse el 12 aniversario de los disturbios que dieron lugar a la crisis de balseros de 1994. EFE/Str

El gobierno de Raúl Castro impulsa un ambicioso programa para capacitar e incrementar los cuerpos policiales en respuesta a la proliferación de las actividades delictivas y las indisciplinas sociales a lo largo del país.

El plan está bajo supervisión directa del vicepresidente del Consejo de Estado y Ministro del Interior, Abelardo Colomé Ibarra, y del general Pascual Rodríguez Braza, jefe de la Dirección General de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), y comprende el adiestramiento de miles de agentes del orden interior, la categorización de combatientes destacados y la captación de graduados de preuniversitario y nivel universitario para convertirlos en oficiales mediante un curso intensivo.

De acuerdo con cifras oficiales y testimonios obtenidos dentro de Cuba, más de 1,000 agentes egresados el pasado enero de la Escuela de la PNR "Mártires de Tarará'' de La Habana, subordinada al Ministerio del Interior (MININT), fueron designados ya para trabajar en la capital, donde ocurre más del 70 por ciento de los delitos cometidos nacionalmente.

El teniente coronel Rafael Pérez, segundo jefe de formación de la Dirección General de la PNR, aseguró el pasado febrero en los medios oficiales que los policías recién egresados ‘‘poseen técnicas capaces de educar a las nuevas generaciones'', y concentrarán sus esfuerzos en el trabajo preventivo y la confrontación del delito en los barrios.

Paralelamente, la captación de jóvenes y mujeres para ingresar en las filas de la PNR se ha convertido en tarea priorizada de las organizaciones políticas y de masas, entre ellas los llamados Comités de Defensa de la Revolución (CDR), con el respaldo de representantes del gobierno y del MININT.

"El fortalecimiento de la policía se ha convertido en tarea de primer orden'', dijo un ex oficial de la PNR que habló telefónicamente con El Nuevo Herald. "Después de la crisis provocada por los ciclones [en el segundo semestre del 2008] y el desbarajuste que se creó con el trasiego de alimentos y mercancías, el gobierno sabe que sin control policial no hay país''.

Al calor de la batalla declarada a las ilegalidades, la corrupción y el delito desde que asumió el poder en julio del 2006, Raúl Castro se cuestionó el pasado año cómo resolver "el problema de los policías'' en La Habana, donde prestan servicio miles de agentes traídos de las provincias orientales y otras regiones del interior.

El traslado de miles de policías de las provincias orientales hacia la capital ha generado fricciones en la población habanera, que despectivamente les llama ‘‘palestinos'', y les culpa de excesivo uso de la violencia, manejos corruptos y escasa preparación cultural.

"Parece que [de] los habaneros ninguno quiere ser policía'', manifestó con ironía el gobernante durante las sesiones de la Asamblea Nacional (parlamento) el pasado julio. ‘‘Creo que hay que buscarlos, tenemos que ponernos a pensar. Si no vienen los orientales a cuidar a los habaneros, empiezan a incrementarse los robos..."

La exhortación de Raúl desembocó en iniciativas de urgencia que comenzaron a implementarse desde septiembre, cuando la Escuela de la PNR inauguró su primer Curso Integral de Oficiales de la Policía, a semejanza de los programas emergentes de formación de maestros que ideó el gobernante Fidel Castro en el 2000.

El curso se inició el pasado 17 de septiembre con una matrícula de más de 300 jóvenes egresados de preuniversitario, quienes se graduarán como jefes de unidades y oficiales investigadores en febrero del 2010. Como incentivo, el MININT les permitirá posteriormente estudiar una carrera universitaria afín a su desempeño policial, como Licenciatura en Ciencias Jurídicas.

También la Escuela de la PNR --institución rectora de la formación policial en el país-- recibió este mes otros 500 jóvenes habaneros, que se formarán como agentes de orden interior. Según fuentes de la institución, la mayoría proviene de institutos preuniversitarios y tecnológicos, y luego de un curso básico tendrán la opción de realizar estudios superiores. Desde el 2004, la entidad ha formado unos 3,500 agentes y oficiales de la policía.

El incentivo principal para la incorporación a la actividad policial sigue siendo la alta retribución salarial, entre los 800 y 1,000 pesos cubanos, muy por encima de lo que ganan cirujanos y científicos, y más del doble del salario promedio mensual de 408 pesos (unos $17).

Al mismo tiempo, los medios de comunicación estatales se han sumado a una intensa campaña publicitaria para atraer la mayor cantidad de jóvenes a la carrera policial. Son frecuentes los anuncios de promoción en la radio y la televisión, y la prensa escrita dedica con regularidad entrevistas a muchachos y muchachas que deciden incorporarse a la PNR, como el caso de Elena Lau González, una ex secretaria de la Facultad de Música del Instituto Superior de Arte de La Habana.

Lau González, de 25 años, se graduó como primer expediente en la Escuela de Tarará y se desempeña ahora como investigadora criminalista de la estación de la PNR en el municipio habanero de Marianao.

Y un serial televisivo titulado Patrulla 444, realizado en colaboración del MININT, figura en el horario estelar nocturno del canal Cubavisión, protagonizado por dos jóvenes y carismáticos patrulleros que encarnan los actores Yadier Fernández y Leonardo Benítez.

La población dice que la presencia policial en las calles, barrios y entidades comerciales se ha recrudecido desde mediados del pasado año, luego que las autoridades incrementaran la vigilancia para enfrentar desvíos de recursos, robos y la especulación de mercancías en el mercado negro.

Sólo en La Habana, la policía desmanteló más de 100 fábricas ilegales, desactivó 60 talleres clandestinos de productos y allanó unos 200 almacenes camuflados, a la vez que procedió a requisar cientos de individuos en plena vía pública durante el segundo semestre del pasado año.

Entre los casos más comunes se relacionan la tenencia de productos robados, la especulación, el acaparamiento y el robo.

"Se ha creado una histeria policiaca en esta ciudad'', dijo Clara Iñiguez, secretaria jubilada y residente en el municipio habanero de Lawton. "Te revisan por llevar una jabita de nylon con cuatro boberías y me han pedido incluso el recibo por dos botellas de aceite que había comprado en un mercadito en dólares... Es realmente una cosa insoportable''.

Los puntos de control policial han regresado en la periferia de ciudades y pueblos. Esta semana la Dirección de Tránsito de Ciudad de La Habana informó nuevas reglas para circulación y parqueo en vías de alta confluencia del transporte automotriz como la Calle 23, Malecón, Galiano, Calzada del Cerro, Avenida del Puerto y Boyeros, entre otras.

Activistas de derechos humanos aseguran que la represión policial se ha reforzado también contra los opositores políticos en todo el país.

"Estamos observando detenidamente el alza de la presencia policial y su incidencia en el tema de los derechos civiles'', comentó desde La Habana el activista disidente Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN).

Sánchez observó que "la sociedad cubana enfrenta actualmente una explosión de criminalidad que viene en marcha desde hace años''.

Los reportes de robos y asesinatos han escalado niveles preocupantes tanto en La Habana como en el interior del país. Las autoridades gubernamentales están particularmente alarmadas por los índices de violencia y criminalidad en municipios habaneros como Centro Habana, La Lisa, San Miguel del Padrón y Arroyo Naranjo.

Sólo en los barrios de El Moro y La Güinera, pertenecientes a Arroyo Naranjo, ocurrieron el 60 por ciento de los delitos cometidos en La Habana durante el 2008. Las cifras del MININT recogieron 34 robos, 47 asaltos y tres asesinatos en el municipio durante el mes de diciembre.

El pasado noviembre el Departamento de Estado emitió un inusual aviso para los viajeros a Cuba, alertándoles del incremento de robos, atracos y otras acciones delictivas en la capital.

A mediados de este mes, el sacerdote español Eduardo de la Fuente Serrano, de 61 años, apareció apuñalado en una cuneta cercana al Zoológico de La Habana y su carro fue incendiado a unos 20 kilómetros de la capital. El asesinato estremeció a la comunidad de fieles donde oficiaba el párroco, en la barriada de Lawton, sin que se hayan revelado hasta el momento los pormenores del crimen.

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