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Lage y Pérez Roque reconocen 'errores'

Fotografía de archivo del 21 de septiembre de 2007, del ex vicepresidente cubano Carlos Lage (i) y el ex canciller Felipe Pérez Roque (d), mientras asisten a la clausura de la II Reunión del Consejo de Ministros de los países miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) en La Habana (Cuba). Según cartas casi idénticas que publica hoy el diario oficial Granma, los dos funcionarios renunciaron a todos sus cargos en instituciones estatales y a su militancia en el gobernante Partido Comunista.
Fotografía de archivo del 21 de septiembre de 2007, del ex vicepresidente cubano Carlos Lage (i) y el ex canciller Felipe Pérez Roque (d), mientras asisten a la clausura de la II Reunión del Consejo de Ministros de los países miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) en La Habana (Cuba). Según cartas casi idénticas que publica hoy el diario oficial Granma, los dos funcionarios renunciaron a todos sus cargos en instituciones estatales y a su militancia en el gobernante Partido Comunista. EFE

Los destituidos dirigentes Carlos Lage y Felipe Pérez Roque renunciaron a todos sus cargos en el Consejo de Estado y en el Partido Comunista tras admitir responsabilidad por "errores cometidos'' en el desempeño de sus tareas gubernamentales, según sendas cartas publicadas este jueves en la prensa oficial.

Las cartas --ambas con fecha del 3 de marzo-- marcan oficialmente la salida de Lage y Pérez Roque del resto de las asignaciones que conservaban en las esferas del gobierno y la élite partidista, luego de que el lunes fueran separados de sus cargos respectivos en el Consejo de Ministros (gabinete). Los textos fueron publicados en versión facsimilar por el diario Granma.

Lage, de 57 años, quien fue remplazado de la vicepresidencia del gabinete el lunes, renunció como miembro del Comité Central del Partido Comunista y de su Buró Político, así como a la vicepresidencia del Consejo de Estado y a su condición de diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento).

Pérez Roque, de 44 años y canciller desde 1999, se retira también de sus funciones como integrante del Comité Central del Partido Comunista, miembro del Consejo de Estado y diputado al Parlamento.

El incidente se suma a las sucesivas purgas políticas que el régimen de Fidel Castro ha acometido como estrategia de "consolidación de la unidad revolucionaria'' desde 1959.

El lenguaje y la extensión de ambos textos son casi idénticos, sólo diferenciados por el hecho de que Lage llama "compañero'' al gobernante Raúl Castro, mientras que Pérez Roque se dirige a él con la más familiar expresión de "querido Raúl''.

"Reconozco los errores cometidos y asumo la responsabilidad. Considero que fue justo y profundo el análisis realizado en la pasada reunión del Buró Político'', escribió Lage, quien promete seguir siendo fiel al Partido Comunista, a Fidel Castro y a Raúl Castro.

Pérez Roque habla en términos similares para reiterar su "fidelidad a Fidel, a usted [Raúl Castro] y al Partido''.

"Reconozco plenamente que cometí errores, que fueron analizados ampliamente en dicha reunión. Asumo mi total responsabilidad por ellos'', manifiesta el ex canciller.

Sin embargo, ninguno de los textos explica los errores y faltas que motivaron la destitución, y que fueron "analizados ampliamente'' en la mencionada reunión del Buró Político, convocada la pasada semana.

Tampoco el retirado gobernante Fidel Castro ofreció detalles de los errores cometidos por ambos dirigentes al acusarlos de haber desempeñado "un papel indigno'', según un artículo aparecido al mediodía del martes en la página digital Cubadebate y reproducido el miércoles en todos los medios oficiales del país.

Anteponiendo su reflexión a la presentación pública de las cartas, Fidel Castro calificó la reestructuración de 12 movimientos en el gabinete como "cambios sanos'', y aseveró que los dos altos dirigentes ambicionaban el poder "por el cual no conocieron sacrificio alguno''.

"El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos'', acotó Castro en su artículo.

Lage y Pérez Roque, ambos formados como dirigentes bajo la tutela de Fidel Castro, eran considerados hombres de máxima confianza y se mencionaban como figuras que jugarían un papel relevante en la sucesión del poder en Cuba.

El propio Fidel Castro les asignó tareas estratégicas para el país al emitir la proclama en la que delegó temporalmente el poder por razones de enfermedad, en julio del 2006.

El sorpresivo remplazo de ambos funcionarios, anunciado en una nota oficial del Consejo de Estado, provocó reacciones de incertidumbre entre analistas políticos, diplomáticos y la población cubana en general.

Incluso para sectores de la comunidad miamense que tradicionalmente respaldan las decisiones del gobierno cubano, la noticia resultó desconcertante.

"Este asunto concerniente a Lage y a Felipe necesita aclaración oficial, más pronto que tarde. El pueblo cubano, todos, la necesitamos'', escribió el activista Andrés Gómez, director de Areíto Digital, luego de conocer la demoledora reflexión de Fidel Castro sobre los destituidos.

Las cartas publicadas en Granma añaden nuevos elementos confirmatorios de que la reestructuración del gabinete anunciada el lunes por Raúl Castro no es sólo una iniciativa de perfeccionamiento administrativo, sino también una purga política.

Las purgas políticas han sido cíclicas durante el proceso revolucionario liderado por Fidel Castro, incluyendo las destituciones y condenas de comandantes históricos como Huber Matos, la batalla contra el sectarismo y la llamada "microfracción'' en los años 60, y los casos de altos funcionarios y militares como el dirigente juvenil Luis Orlando Domínguez (1987), los generales Arnaldo Ochoa y José Abrantes, y el ministro Diocles Torralba (1989), el ideólogo Carlos Aldana (1992) y el ex canciller Roberto Robaina (1999).

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