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Reflexión de Castro servirá de "guía" al béisbol cubano

A su regreso a Cuba tras la dolorosa eliminación en el II Clásico Mundial de Béisbol, cada uno de los jugadores de la selección nacional recibió en sus manos una cartilla estratégica que, según las autoridades gubernamentales, los hará nuevamente una "potencia dominante'': la última reflexión de Fidel Castro.

Vistiendo el traje de General de Ejército, el gobernante Raúl Castro saludó al pie de la escalerilla del avión a los peloteros cubanos que regresaron de la ciudad estadounidense de San Diego la madrugada del viernes, y los instó a "continuar superándose en el futuro'', pero las palabras en el acto oficial de recibimiento correspondieron al vicepresidente Esteban Lazo.

Antes de permitirles ir a casa, Lazo exhortó a los "hijos que regresan de una cruenta batalla'' a realizar un examen "reposado, riguroso y concienzudo'' de la derrota con vistas a que el país pueda retornar al plano de potencia dominante en el béisbol, y les anunció que para encaminarse hacia esa meta tendrían una importante guía.

"La ‘reflexión' de hoy [viernes] del compañero Fidel que recibirán al terminar el acto, deberá ser estudiada con profundidad por ustedes y por todos los directivos y técnicos del deporte como una guía para el perfeccionamiento que debemos realizar en varios sentidos y evaluarla sistemáticamente'', dijo Lazo citado por la prensa oficial.

Lazo se refería al artículo publicado horas antes por Fidel Castro bajo el título de ‘‘Los culpables somos nosotros'', en el cual lanzó duras críticas a la dirección del equipo y llamó a sacar "las lecciones pertinentes'' de la debacle deportiva en San Diego.

La derrota por 5-0 frente a Japón, el pasado miércoles, dejó a Cuba fuera del Clásico y marcó la peor actuación internacional de una novena cubana en 65 años. La selección de la isla quedó tercera en la VII Serie Mundial de Caracas, en 1944, y repitió esa posición en la XII Serie Mundial de México, en 1951.

La eliminación a manos de la escuadra japonesa creó un clima de decepción popular y virtual luto deportivo entre la población cubana de la isla.

Fidel Castro --a todas luces más recuperado de su enfermedad-- asumió la culpabilidad de los dirigentes deportivos cubanos por ser "inobjetablemente vencidos'', pero reiteró sus quejas de que se manipularon los grupos del torneo para que la isla se eliminara con Japón y Corea del Sur.

"Lo que importaba a los organizadores era eliminar a Cuba, país revolucionario que ha resistido heroicamente y no ha podido ser vencido en la batalla de las ideas. No obstante, volveremos un día a ser potencia dominante en ese deporte''. enfatizó el ex gobernante retirado, pero activo en las principales decisiones del país.

Sin embargo, el texto de Castro va mucho más allá de los lamentos por el desplome del equipo, silenciado por el pitcheo japonés en dos juegos consecutivos.

El ex gobernante confirma lo que repetidamente han sugerido comentaristas y fuentes cercanas a la delegación cubana: las decisiones fundamentales sobre el equipo se establecen desde La Habana "por los organismos rectores''.

"La alineación, sugerida desde Cuba por los organismos rectores con asesoramiento de expertos, era buena e inspiraba confianza'', afirmó Castro.

Y no se abstiene de fustigar a la dirección del equipo, donde figura incluso su hijo Antonio Castro, médico de la delegación y vicepresidente de la Federación Cubana de Béisbol.

"(...) la dirección del equipo en San Diego fue pésima. Prevaleció el viejo criterio de los caminos trillados, con un adversario capaz que constantemente innova'', acotó el anciano convaleciente, quien no aparece en público desde julio del 2006.

Fuentes vinculadas al Instituto Nacional de Deportes (INDER) dijeron el viernes a El Nuevo Herald que la alusión crítica a los directivos del conjunto tendrá "consecuencias inmediatas''.

"Todo el mundo piensa que van a rodar cabezas en el equipo, comenzando por la del mánager Higinio Vélez'', dijo un periodista deportivo que pidió anonimato.

La exhortación de Castro incluye aspectos de la técnica beisbolera japonesa de discutible veracidad.

De acuerdo con el líder cubano, los pitchers japoneses "se ven obligados a realizar 400 lanzamientos cada día'' y si cometen algún error en el juego "deben entonces realizar 100 lanzamientos más''.

"Lo hacen gustosamente, como un autocastigo. Van adquiriendo de esa forma un control muscular notable, que obedece órdenes del cerebro. Es por ello que sus lanzadores asombran por la capacidad de ubicar las bolas en los puntos exactos que deciden'', explica Castro.

El pitcheo japonés le proporcionó 18 escones seguidos a la alineación cubana, que venía avalada por un alto promedio colectivo de bateo y una notable producción jonronera (11).

Luego de dominar por décadas la casi totalidad de los torneos beisboleros internacionales, Cuba cedió el puesto de campeón mundial ante Estados Unidos en el 2007 y sucumbió frente a Corea del Sur en el juego por el título en la Olimpiada de Pekín, el pasado año. En el I Clásico Mundial, efectuado en el 2006, la selección cubana ocupó la segunda plaza, tras caer derrotada por Japón.

"Nos hemos dormido sobre los laureles y estamos pagando ahora las consecuencias'', consideró Castro en su apasionada reflexión beisbolera.

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