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Ofensiva en el Congreso a favor de los viajes a Cuba, publicado el 30 de marzo del 2009

Un camarero cubano lleva tragos típicos a una pareja de turistas en el restaurante Don Lorenzo de La Habana.
Un camarero cubano lleva tragos típicos a una pareja de turistas en el restaurante Don Lorenzo de La Habana. AP

Congresistas partidarios de la flexibilización del embargo contra Cuba se aprestan a lanzar esta semana una ofensiva para impulsar sendos proyectos legislativos --en el Senado y la Cámara de Representantes-- que echarían abajo una de las más polémicas cláusulas de la política de Washington respecto a los ciudadanos estadounidenses: la prohibición de viajes turísticos a la isla.

Este martes los senadores Byron Dorgan, demócrata por North Dakota, y Mike Enzi, republicano por Wyoming, presentarán ante la prensa una propuesta de Ley de Promoción de Viajes a Cuba, respaldada por un amplio bloque bipartidista del Senado.

La iniciativa liberaría totalmente los viajes de estadounidenses a Cuba, limitados por las regulaciones del embargo desde 1963.

Y los partidarios de levantar el embargo saben que el momento no podría ser más crucial, al calor de fuertes debates en el Congreso sobre la opción de giro en la política estadounidense bajo el mandato del presidente Barack Obama.

Entre la veintena de influyentes senadores que han anunciado ya su apoyo a la propuesta figuran los demócratas Christopher Dodd (Connecticut), Max Baucus (Montana), Jack Reed (Rhode Island), Michael Bennet (Colorado) y Dianne Feinstein y Barbara Boxer (California), así como los republicanos Richard Lugar (Indiana) y Johnny Barrasco (Wyoming), y el independiente Benard Sanders (Vermont).

La presentación del proyecto legislativo --que hace dos años fue derrotado en el Congreso-- convocará este martes en el Capitolio a personalidades del sector económico y la sociedad civil en Estados Unidos, como Bob Stallman, presidente de la Federación Agrícola Americana; Myron Brilliant, vicepresidente primero de la Cámara de Comercio de EEUU; y José Miguel Vivanco, director ejecutivo de la división de Human Rights Watch para las Américas.

La propuesta del Senado ha estado impulsada por ingentes esfuerzos de organizaciones cívicas y grupos de cabildeo, que en recientes semanas se volcaron a realizar proselitismo y recoger firmas en lugares públicos a favor de la libertad de viajar sin restricciones a la isla.

Se estima que unos 130,000 estadounidenses viajan cada año ilegalmente a la isla a través de terceros países.

De producirse una apertura del turismo las visitas se dispararían a unos 3 millones anuales, según un reciente estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI). El crecimiento representaría un reto impactante para la capacidad hotelera y la recepción turística en la isla, donde el promedio de visitas por año apenas rebasa los 2 millones de turistas, principalmente de Canadá y Europa.

Como parte de la oleada de propuestas en torno a Cuba, el pasado jueves fue presentado otro proyecto legislativo que busca eliminar los obstáculos existentes para la venta de productos agrícolas y permitiría las transacciones financieras directas con Cuba. La propuesta auspiciada por el representante republicano Jerry Moran (Kansas) cuenta con el apoyo bipartidista de una veintena de congresistas.

Pero el empuje antiembargo en el Congreso no termina ahí. El jueves representante demócrata William Delahunt (Massachusetts) hará una presentación similar ante los periodistas en Washington para revelar el apoyo de unos 120 copatrocinadores bipartidistas a su proyecto Ley de Libertad para Viajar a Cuba.

El proyecto de Delahunt --registrado oficialmente ante la Cámara el pasado 4 de febrero-- contiene cláusulas similares al documento promovido por el Senado.

De convertirse en ley, podrían viajar a Cuba, sin limitaciones de ningún tipo, todos los ciudadanos estadounidenses, lo que haría innecesario un reglamento para controlar la frecuencia de las visitas familiares de cubanoamericanos.

El Presidente no podría controlar los viajes turísticos a Cuba a menos que argumente una razón de seguridad nacional o surja un conflicto armado en la región.

"Durante su campaña electoral, el presidente Obama se comprometió a permitir, sin restricciones, los viajes de cubanoamericanos a la isla'', manifestó Delahunt. "El [Obama] puede decidirlo mediante una orden ejecutiva, sin necesidad de una acción legal del Congreso. Pero para el resto de los ciudadanos estadounidenses que quieren ejercer su derecho a viajar a Cuba, el Congreso necesita cambiar la ley, y eso es lo que este proyecto legislativo pretende hacer''.

Ambos proyectos legislativos podrían ir a votación plenaria entre abril y mayo.

Aunque Obama no ha decretado el fin de las restricciones de viajes, remesas y envíos de paquetes a Cuba que entraron en vigor en el 2004, la ley de presupuesto aprobada este mes le retiró el dinero al Departamento del Tesoro para implementar los controles impuestos durante la administración de George W. Bush.

La decisión del Congreso obligó a la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) a liberalizar las medidas para las visitas familiares, los gastos de viaje y la permanencia en la isla, abriendo nuevamente las compuertas que fueron cerradas por la Casa Blanca hace cinco años.

Los analistas especulan sobre la posibilidad de que Obama anuncie el levantamiento de las regulaciones sobre viajes a Cuba en vísperas de la V Cumbre de las Américas, fijada para realizarse en Trinidad y Tobago del 17 al 19 de abril.

Pero hasta ahora la estrategia de la nueva administración respecto a Cuba ha sido la cautela y el silencio. Y en el caso de las legislaciones sobre los viajes turísticos, el comportamiento no tendría necesariamente que ser diferente: dejarle la decisión al Congreso, que es en definitiva el órgano gubernamental que tiene en sus manos la suerte del embargo.

No obstante, la porfía congresional en torno a los viajes será enconada y los congresistas cubanoamericanos también se están alistando para dar la batalla hasta el final.

El senador Mel Martínez, republicano por la Florida, insiste en que suavizar cualquier restricción a Cuba es premiar a la jerarquía comunista que ha regido los destinos de la isla por cinco décadas.

"La dirigencia comunista necesita mostrar alguna mejoría en materia de derechos humanos antes de que el Congreso levante las restricciones'', afirmó Martínez. "Pero ahora mismo no hay ningún signo de cambio, sólo represión por parte de Raúl Castro, la misma conducta que hemos visto en su predecesor [Fidel Castro]... Este no es un escenario que invita a una oportunidad de cambio''.

El senador cubanoamericano afirmó que únicamente votaría para flexibilizar el embargo "cuando observe cambios en Cuba como la liberación de prisioneros políticos o el fin de los grilletes impuesto a la prensa''.

Anteriormente Martínez envió una carta al presidente Obama --con fecha 11 de marzo-- en la que le recomendaba que "este no es el momento de tener incertidumbres en nuestra política hacia Cuba''.

Una misiva similar le enviaron la pasada semana los miembros del llamado Comité Parlamentario Pro Democracia en Cuba, liderado por los representantes cubanoamericanos de Florida y Nueva Jersey. Los ocho legisladores exhortaron a Obama a no hacer "concesiones unilaterales'' al régimen castrista.

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