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La pólvora encendida de Bob Gibson

EL SERPENTINERO Bob Gibson realiza el último envío frente al recio toletero Norm Cash en 
el noveno episodio del desafío de la Serie Mundial de 1968 entre Cardenales de San Luis y 
los Tigres de Detroit, celebrado en en el Busch Stadium.
EL SERPENTINERO Bob Gibson realiza el último envío frente al recio toletero Norm Cash en el noveno episodio del desafío de la Serie Mundial de 1968 entre Cardenales de San Luis y los Tigres de Detroit, celebrado en en el Busch Stadium.

De presencia intimidante en el montículo y uno de los mejores lanzadores en la historia de las Grandes Ligas. Ganó más de 20 juegos en cinco temporadas, sumó 251 victorias, ponchó a 3117 bateadores y terminó con 2.91 de efectividad.

Bob Gibson nació el 9 de noviembre de 1935, en Omaha, Nebraska.

En su infancia tuvo una salud enfermiza y estuvo a punto de perder su vida. A pesar de crecer en la pobreza, su salud mejoró hasta convertirse en un buen atleta.

En la secundaria se destacó en el béisbol y el básquetbol. Por sus habilidades se ganó una beca para la Universidad de Creighton, institución donde más tarde ingresó al Salón de la Fama.

Firmó para los Cardenales de San Luis en 1957 y estuvo una temporada en las Ligas Menores de esta franquicia. Al finalizar la campaña, formó parte de los "Trotamundos de Harlems''.

Al ingresar al equipo mayor de los "patirrojos'', en 1959, no tuvo mucho éxito en sus dos primeros años, al alcanzar una marca global de seis victorias y 11 derrotas.

Su primer récord positivo fue en 1961 al lograr 13 triunfos y 12 reveses.

Su primera actuación brillante fue en 1963 con marca de 18-9 y efectividad de 3.39.

En la campaña de 1964, los Cardenales jugaron en la Serie Mundial ante los Yankees de Nueva York, algo que no habían hecho en 18 años.

Gibson tuvo una participación notable al ganar dos juegos (el quinto y el séptimo) y perder uno (el segundo). Sumó 31 ponches y junto al título conquistó el premio de Jugador Más Valioso.

La temporada de 1965 fue su primera con veinte victorias, donde ponchó a 270 bateadores rivales.

En 1967, los Cardenales llegaron de nuevo al Clásico de Otoño, donde enfrentaron a los Medias Rojas de Boston.

Gibson tuvo una de las mejores actuaciones de postemporada de la historia al ganar tres juegos, (el primero, el cuarto y el séptimo) con una efectividad de 1.00.

Nuevamente ayudó a que su equipo ganara el título y también otro reconocimiento de Jugador Más Valioso.

En 1968 tuvo otra de las grandes temporadas que un pitcher haya realizado en la historia moderna.

En 34 aperturas completó 28, tuvo un récord de 22 victorias y nueve derrotas; y una impresionante efectividad de 1.12, la mejor marca hasta 2007, al ser quinto en toda la historia de las Grandes Ligas, siendo las cuatro primeras antes de 1920 cuando se jugaba con una pelota muerta y predominaba el pitcheo.

Logró cinco lechadas de manera consecutiva y 47 1/3 innings sin permitir carreras. De las 22 victorias de ese año 15 fueron seguidas. Tiró 13 juegos de nueve ceros.

Gibson permitió solamente once cuadrangulares y ponchó a 268 bateadores, siendo pieza clave para que su equipo llegara nuevamente a la Serie Mundial de 1968 frente a los Tigres de Detroit.

En los siete juegos que duró la serie ante los Tigres, Gibson ganó los juegos uno y cuatro. En el primero alcanzó la marca de 17 ponches, que unidas a las previas Series Mundiales en las que actuó, sumó siete juegos consecutivos con victorias, ambos récords vigentes hasta 2007.

La racha terminó en el séptimo juego del Clásico cuando después de seis innings con la pizarra en blanco, los Cardenales perdieron el título.

Gibson finalizó con marca de 35 ponches en siete juegos, también marca vigente.

Por su magnífica temporada le fue otorgado el reconocimiento de Jugador Más Valioso y el premio Cy Young.

En 1970 tuvo su mejor marca de victorias en una temporada (23). Hasta 1973 siguió ganando ‘‘Guantes de Oro'' por su labor en el fildeo, algo que no paró de conseguir desde 1965.

Se retiró en 1975, siendo hasta ese momento el segundo mejor lanzador en ponches después del legendario Walter Johnson.

Jugó toda su carrera para los Cardenales con quienes alcanzó dos titulos de Series Mundiales. Ingresó al Salón de la Fama en 1981.

Posteriormente trabajó como coach de lanzadores para los Mets de Nueva York y los Bravos de Atlanta.

El número 45 de Gibson fue retirado de los Cardenales de San Luis.

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