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Se celebran los primeros funerales por las víctimas del terremoto

En las localidades de San Pio y Loreto Aprutino todo el pueblo acudió a la ceremonia 
para despedir a cada uno de los dos jóvenes, los primeros de entre los muertos en la 
catástrofe que ha despedido Italia.
En las localidades de San Pio y Loreto Aprutino todo el pueblo acudió a la ceremonia para despedir a cada uno de los dos jóvenes, los primeros de entre los muertos en la catástrofe que ha despedido Italia. AP

Los funerales de la estudiante Ilaria Placentino y el futbolista Giuseppe Chiavaroli oficiados hoy han sido los primeros celebrados por los 272 muertos causados por los terremotos que han sacudido la región de Los Abruzos desde la madrugada del lunes.

En las localidades de San Pio y Loreto Aprutino todo el pueblo acudió a la ceremonia para despedir a cada uno de los dos jóvenes, los primeros de entre los muertos en la catástrofe que ha despedido Italia.

El funeral de Estado para el conjunto de las víctimas se celebrará el viernes en L'Aquila, la capital de la región devastada por una serie de terremotos que llevan sacudiendo la región de los Abruzos desde la madrugada del lunes y que han matado a 272 personas.

La pequeña parte la población de L'Aquila que permanece en la ciudad duerme en lugares como tiendas de campaña e incluso en un tren por miedo a que se produzcan más réplicas.

La mayoría de los 28.000 refugiados se alojan en hoteles y otros tipos de albergue que el Gobierno ha proporcionado, pero unos pocos miles se mantienen en campos con tiendas de campaña improvisados en L'Aquila.

Con nada que hacer durante las largas horas del día, los vecinos se cuentan unos a otros lo que hacían cuando se desató el primer temblor, de 5,8 grados de magnitud en la escala de Richter, y el número de muertos que conocían.

Es el caso de Giulia Tornatore, una abuela cuyos consuegros murieron el primer día y desde entonces ha permanecido a la intemperie.

''El día siguiente llovió y el agua entró en mi tienda, tenía mucho frío y estaba completamente mojada. Hoy ya he dormido mejor gracias a estos voluntarios, que son gente buenísima, tanto las chicas como los chicos'', dijo a Efe.

La mujer perdió a sus consuegros en la catástrofe.

La ciudad, totalmente devastada (hay 15.000 edificios afectados en los Abruzos), sólo está transitada por fuerzas del orden, automóviles de Protección Civil y cantidades menguantes de periodistas.

Todas las tiendas, negocios y empresas están cerradas, salvo unas pocas gasolineras y una panadería.

En los barrios periféricos, donde todavía quedan muchos edificios en pie, aunque la mayoría dañados, unos pocos vecinos han instalado tiendas de campaña en sus jardines peligrosamente cerca de sus casas.

Grupos de voluntarios y parroquias han organizado pequeños centros para los vecinos, donde ofrecen comida, consuelo y compañía.

Más de 300 personas duermen en el interior de un tren estacionado en la estación de L'Aquila, cuyo edificio principal está precintado.

Vittorio Mancini, su madre Giona, su mujer filipina Evelyn Arroyo y media docena de familiares con rasgos asiáticos duermen en tres compartimentos de un vagón.

''La mamma está cansada y débil, por eso nos hemos quedado aquí'', afirmó con dos bolsas de ropa en la mano.

Alessandra Piccini, su madre y cuatro hijos también se han refugiado en el tren.

''Mi prima ha ido ahora al depósito de cadáveres para reconocer a mi prima, que murió en el terremoto del primer día'', apuntó.

En un edificio contiguo a la estación varios voluntarios, que esperaban para esta noche otro grupo para ser alojado en el tren, ofrecía al mediodía una comida compuesta por macarrones con tomate, mozarella, pan y pechugas de pollo empanadas.

El hospital San Salvatore, uno de los puntos más concurridos de la ciudad, ha ampliado desde ayer el hospital de campaña levantado en la zona de aparcamiento.

La pediatra Claudia Coloiti aseguró a Efe que "todos los médicos del hospital'', que es de construcción reciente, están "enfadados'' porque las instalaciones debieron ser evacuadas desde el primer día.

''El hospital debe ser el primer edificio que aguante en una situación como ésta, pero fue el primero que falló'', aseguró. E

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