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La impresionante máquina azulgrana

Associated Press

Después de la aplastante derrota del Bayern Munich en Barcelona por la Champions, su entrenador Jürgen Klinsmann aseguró: "Hoy he visto al campeón de Europa'', y saben que, tenía razón.

Aunque todavía es pronto para asegurar eso, el Barcelona está practicando el mejor fútbol del mundo y será muy difícil que los ingleses puedan derrotarlos.

Esto no es una simple conjetura sino que tiene su fundamento. Para ganar hay que marcar goles y si no tienes el balón resulta imposible. El sistema impuesto por Pep Guardiola hace que el recuperar el esférico se convierta prácticamente en una misión imposible para sus rivales.

Ante los alemanes, los azulgranas no se cansaron de tocar la pelota, con pases precisos, recepciones perfectas, cambios de frente; todo un recital de jugadas que casi siempre partieron del mejor jugador de la Eurocopa: Xabi Hernández.

Al cerebro de la selección española se le sumó el creativo Andrés Iniesta para que el mejor tridente ofensivo del Viejo Continente se encargara de materializar el dominio en goles. Ahí estaba el mejor de todos, Lionel Messi, quien ya puede decir que el Balón de Oro es suyo.

Messi hoy se encuentra un escalón más arriba que el resto de futbolistas; es el más rápido, el más habilidoso, y sobre todo, el más matador.

Lidera la tabla de goleadores de la Champions con ocho dianas y las defensas no encuentran cómo detenerlo.

Como tampoco pueden parar al líder goleador de la Liga Española, Samuel Eto'o, quien siempre es letal en el área.

Por si fuera poco también les echa una mano el francés Thierry Henry, quien está reverdeciendo laureles esta temporada como socio de Eto'o.

Como escuderos tienen al marfileño Toure Yaya y al brasileno Dani Alves, un lateral que se suma con facilidad al ataque y hasta goles hace.

Alves se une al capitán Carles Puyol, al mexicano Rafael Márquez, y a Gerald Piqué, para proteger sus dominios, junto a su guardameta Víctor Valdez.

La maquinaria de Guardiola está funcionando como un reloj suizo, con un fútbol de ataque que sale de las botas de los jugadores bajitos, echando por tierra la teoría de algunos "sabiondos'' que anteponen la fuerza a la técnica.

Los teutones son la prueba viviente de ello, el BarÇa les dio una lección de fútbol y les endosó cuatro goles en la ida. Los atacantes del Munich Franc Ribery y Luca Tony pasaron inadvertidos, las defensas se emplearon con rudeza, pero al final tuvieron que rendirse ante la evidencia.

El baño que recibieron los despertó del sueño europeo y no les quedó más remedio que reconocer la superioridad de los españoles, a los que todavía les quedan los escollos más duros.

En la vuelta los azulgranas administraron la renta e igualaron 1-1 en Munich y se las verán en las semifinales el 28 de abril y el 6 de mayo con el Chelsea, que eliminó al Liverpool, un partido para alquilar balcones.

Hoy el fútbol tiene mucho que agradecerle al BarÇa, conquistar Roma y levantar la copa de la Champions sería una justa recompensa.

Esta iría por Rubén, por David, por Chucha, por Joaquín y tantos otros admiradores del club catalán, que hace mucho que desean brindar con una.

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