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Un largo recorrido espiritual y burocrático

Alberto Cutié conversa en exclusiva ante las cámaras de Univisión.
Alberto Cutié conversa en exclusiva ante las cámaras de Univisión.

Tras el calvario personal sufrido luego de la revelación de que sostenía un romance con una mujer que conocía desde hacía casi diez años, al padre Alberto Cutié le tocará enfrentar ahora una odisea para decidir su futuro dentro de la Iglesia Católica.

Independientemente del escándalo y del apoyo que ha recibido de su feligresía, Cutié deberá recorrer un camino al mismo tiempo espiritual y burocrático, si decide permanecer dentro de los lindes de la institucionalidad católica, en un proceso que en situaciones ordinarias podría extenderse por años.

En entrevistas concedidas a fines de esta semana, Cutié dejó en claro que está enfrentando su situación con una mayor libertad personal, sin verse constreñido por las presiones de la jerarquía eclesiástica.

"Lo que más me preocupa es que me vea Dios. La institución, la Iglesia, es otra cosa'', según se apreció en el adelanto de una entrevista con el canal Univisión que saldrá el próximo martes.

Agregó que hay muchos jueces que "agarran su martillito'' y empiezan a dar golpes.

"Pero a mí lo que me preocupa es lo que piensa Dios''.

Sin embargo, las posibilidades de que Cutié continúe dentro de la Iglesia Católica, ya sea como sacerdote o como un feligrés común y silvestre, sin las prerrogativas inherentes al hábito, dependerá de complejas negociaciones y de cómo los canonistas y el Arzobispo de Miami, John C. Favarola, decidan aplicar la normativa del Código de Derecho Canónico, el texto constitucional del catolicismo romano.

"El presbítero tiene que pensar y meditar mucho este paso'', dijo el sacerdote Juan Daniel Petrino, doctor en Teología de la Universidad Santo Tomás Aquino, en Roma.

Según Petrino, una vez concedida, la dispensa de los votos sacerdotales es irreversible.

La comparecencia de Cutié vestido de sotana y hablando abiertamente sobre su romance en la mencionada entrevista podría ser interpretado como un desafío a la autoridad de Favarola. Sobre todo después de que él mismo afirmara que no fue suspendido a divinis (una suspensión temporal de sus actividades sacerdotales) sino que había pedido un tiempo de solitaria reflexión.

El Nuevo Herald no pudo confirmar si Cutié fue autorizado a hablar por la Arquidiócesis de Miami. Varias llamadas al teléfono de la vocera Mary Ross Agosta no fueron respondidas.

Diversos cánones o artículos del Código de Derecho Canónico vigente señalan las responsabilidades que deben asumir los clérigos en lo concerniente al celibato, así como las consecuencias y las sanciones que podrían enfrentar si violan abiertamente su voto de castidad. Según el canon 277, los sacerdotes deben tener "la debida prudencia en relación con aquellas personas cuyo trato puede poner en peligro su obligación de guardar la continencia o ser causa de escándalo para los fieles''.

El canon 666 advierte sobre la necesaria discreción en el uso de los medios de comunicación social y sobre la obligación de evitar "lo que pueda ser nocivo para la propia vocación o peligroso para la castidad de una persona consagrada''.

Otros dos cánones advierten sobre las consecuencias de incumplir con el voto del celibato. El canon 1394 indica que un clérigo que se casa, aunque sea sólo civilmente, incurre en una suspensión automática de sus funciones; si continúa "dando escándalo'', puede ser castigado gradualmente con privaciones o también con la expulsión del estado clerical.

El canon 1395 establece que un clérigo "concubinario'' debe ser castigado con suspensión y, en caso de conducta persistente, expulsión del sacerdocio.

Las acciones disciplinarias para un sacerdote abarcan desde un simple relevo o suspensión del cargo o de las responsabilidades asignadas -- como ha sucedido hasta ahora en el caso de Cutié -- hasta prohibición de celebrar misa en público o en privado, la imposibilidad de recibir la comunión, la prohibición de ejercer sacramentos como bautizo, confesión o consagración de la Eucaristía, y la pérdida de beneficios económicos.

En cuanto a Cutié, existe la posibilidad de que solicite la dispensa del ejercicio del ministerio sacerdotal, un recurso al que se apela por razones diversas.

"Principalmente se alegan razones personales, según las cuales el presbítero quiere verse libre de las obligaciones del ministerio sacerdotal o por falta de vocación sacerdotal o porque las circunstancias pasadas o presentes imposibilitan vivir el celibato con integridad'', explicó Petrino.

El procedimiento burocrático es complejo. Si Cutié decidiera solicitar su dispensa (aún no ha hablado públicamente sobre este tema), la petición ha de ser presentada en el Arzobispado de Miami, y debe estar dirigida al Papa Benedicto XVI, el único con facultad para otorgar la dispensa, según Petrino.

El proceso eclesiástico no tiene consecuencias en el sistema legal civil. La persona que pide la dispensa "lo hace porque tiene fe y quiere regularizar su situación, o quiere comenzar una nueva vida siempre perteneciendo a la Iglesia, como miembro vivo del Cuerpo de Cristo'', detalló el experto.

El caso es tramitado en la oficina judicial de la Arquidiócesis, la misma que procesa las solicitudes de anulación matrimonial. A Cutié le sería asignado un "abogado'' o canonista, que deberá entrevistarlo y presentar documentos para argumentar la necesidad de la dispensa.

En Roma, a su vez, el caso sería procesado por una comisión de la Sagrada Congregación para la Fe, conocida en el pasado como el Santo Oficio, que recibe peticiones similares de todo el mundo.

Obtener la dispensa depende de cada caso, de los argumentos presentados, de cómo se lleva el proceso y de la actitud que asuma el peticionario. Según el documento sobre la dispensa del celibato sacerdotal de la Sagrada Congregación para la Fe, "la causa de la dispensa habrá que probarla con argumentos suficientes en número y en solidez. La misma ponderación hará, para que las cosas se lleven con seriedad y quede a salvo el bien de los fieles, que no se admitan las peticiones que no se presenten con la debida humildad de ánimo''.

Pese a la rigidez del procedimiento, las condiciones del caso de Cutié podrían favorecerle para obtener una salida honorable y más expedita del sacerdocio.

Cutié "está en una posición favorable'' para resolver su situación eclesial, indicó un conocido canonista familiarizado con el caso, que habló a El Nuevo Herald bajo condición de anonimato.

"Tiene el apoyo popular de la feligresía católica, y está poniendo sobre la mesa un tema que la Iglesia no quiere tratar, que es el celibato'', añadió el canonista adscrito a una parroquia en Estados Unidos. "Al tener tanta fama y ser tan apreciado por la gente, tiene más posibilidades de que se agilice la dispensa, que si fuera un desconocido''.

Si Cutié decidiera vivir con una mujer y formar familia, "la Iglesia misma le va a sugerir que pida la dispensa, y se la va a conceder muy rápido, debido a que no quiere sentar precedentes con un cura popular y rebelde'', precisó el canonista.

Pero si decidiera no abandonar el ministerio sacerdotal, tiene el derecho de hacerlo porque no ha sido suspendido, aunque todo depende del criterio del arzobispo.

Según el experto, no es descartable que Cutié haya decidido hacer público su romance como una forma de ejercer presión sobre sus superiores, a fin de obtener una dispensa expedita y ahorrarse el engorroso trámite burocrático.

"En este momento, en la praxis del Vaticano, a los sacerdotes mayores de 40 años les conceden la dispensa con rapidez'', dijo. "A los que tienen hijos se las dan con más agilidad, y a los que ya conviven con una mujer se las dan rapidísimo''.

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