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Los cubanos buscan fuga digital a la censura informativa del Gobierno

En esta foto de archivo del 9 de febrero del 2007, un cubano esconde su antena debajo de un mantel. En Cuba hay cinco canales de televisión y al menos dos de ellos ofrecen una 
programación enteramente educativa.
En esta foto de archivo del 9 de febrero del 2007, un cubano esconde su antena debajo de un mantel. En Cuba hay cinco canales de televisión y al menos dos de ellos ofrecen una programación enteramente educativa.

Antes de salir al trabajo, Aurelio se asegura de llevar consigo su celular de pantalla táctil, con reproductor de música y cámara que le compró a un turista español. En La Habana de hoy un celular así es todo un símbolo de poder.

Aurelio (cuyo verdadero nombre se reserva para no ser identificado), es el privilegiado miembro de una clase de cubanos que trata de mantener un nivel de vida por encima del promedio sin tropezar frontalmente con un sistema que, cuando no desdeña la iniciativa individual, la castiga.

"En mi opinión las personas que trabajan en el negocio hotelero, turístico y de transporte tienen más poder de compra y son quienes más usan celulares'', dijo Aurelio. ‘‘Y creo que eso se mantendrá hasta el día en que cambien algunas situaciones''.

La firma Cubacel, perteneciente a la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA), detenta el monopolio de la telefonía móvil en la isla. La tarifa de conexión es $65. En cada llamada, se cobra por recepción y emisión. El minuto por llamada recibida es 46 centavos CUC (1 CUC equivale a $1.20). Por llamadas a un teléfono residencial o comercial: 60 centavos CUC. Y 50 centavos CUC las llamadas a otro celular.

Considerando que el salario promedio mensual es de unos 400 pesos cubanos (aproximadamente $18), no es de extrañar que menos del 5 por ciento de la población cuente con líneas celulares.

Cuba ocupa el último lugar después de Haití entre los países de América Latina en cuanto a acceso telefónico móvil (0.2 por habitante). El primero es Argentina. Las autoridades estiman que para el 2013 habrá 1.4 millones de líneas disponibles entre usuarios habituales y otros que utilizan tarjetas de prepago.

Las comunicaciones constituyen un frente vital para el gobierno cubano. El tradicional e inflexible control de la información a lo largo de casi medio siglo se ha visto desafiado en los últimos años por nuevas tecnologías. Hay una veintena de blogs independientes, como Generación Y, donde voces disidentes expresan libremente su visión de la realidad. En ocasiones, personalidades opositoras han participado en video-conferencias con exiliados en Miami. El pasado año, las Damas de Blanco sostuvieron un encuentro virtual con la entonces Primera Dama Laura Bush, desde las oficinas de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

A pesar de la lentitud de la conexión y las restricciones oficiales, internet y el auge de la telefonía celular han sido de gran utilidad para los activistas de derechos humanos, que hacen llegar sus denuncias al extranjero con una prontitud imposible varios años atrás.

Desde la década de 1990, la televisión es el talón de Aquiles de la censura. Miles de cubanos, sobre todo en La Habana, suelen seguir la programación de los canales de televisión hispanos de Miami. Funcionarios del Departamento de Estado estiman que en Cuba hay de 10,000 a 15,000 antenas parabólicas.

Amaury, un habanero que alquila habitaciones de su casa a los turistas extranjeros por 30 CUC la noche, recibe una señal de televisión satelital pirateada por 10 CUC mensuales. Para su presupuesto familiar de aproximadamente 450 CUC no significa ningún gasto dramático.

"Aquí entran los canales de Miami, como Univisión y el 41 [AmericaTeVé]'', dijo Amaury, que tampoco quiso dar su verdadero nombre. "El único problema es que sólo puedes ver el canal que ha seleccionado el dueño de la antena parabólica''.

La señal de contrabando la distribuye un vecino de su área a través de cables coaxiales, amplificadores y multiplicadores de frecuencias que normalmente suelen confundirse con el tendido eléctrico.

La caprichosa limitación de la oferta, según Amaury, no es de lamentar, ya que tanto él como su novia estiman que la televisión cubana es "aburrida''.

En Cuba hay cinco canales de televisión y al menos dos de ellos ofrecen una programación enteramente educativa. Uno de ellos, Multivisión, empezó a transmitir durante 24 horas hace nueve meses. Un esfuerzo desesperado del Instituto Cubano de Radio y Televisión para instrumentar una programación más atractiva y evitar el auge de las suscripciones piratas.

Recientemente, el gobierno anunció que iniciará un estudio para poner en marcha la televisión digital en 15 años, con el consiguiente aumento del número de canales y el mejoramiento de la señal en áreas remotas. Mientras tanto, se implementan operativos para desmantelar las conexiones ilegales y echar abajo un negocio que hasta ahora ha conseguido desafiar la férrea vigilancia.

En marzo, la prensa cubana informó del arresto de varios ciudadanos bajo cargos de actividades económicas ilegales, que incluían la transmisión de señales de televisión emitidos por la compañía estadounidense DirecTV. Darris Gringeri, representante de DirecTV, en Nueva York, rehusó hacer comentarios al respecto.

Durante la investigación, el Tribunal Provincial de La Habana concluyó que los procesados tenían contactos en Estados Unidos. Alegadamente, los cómplices de los acusados abrían cuentas de DirecTV con el único objeto de suministar los códigos y equipos de instalación necesarios para captar la señal internacional desde Cuba.

Las sanciones por posesión e instalación de antenas parabólicas pueden oscilar de tres a cinco años de cárcel, así como multas y decomiso de bienes, según el caso.

Amaury, de 41 años, no sabe con certeza cómo hizo el vecino para conseguir las antenas y cajas repetidoras, pero comentó que ni las multas ni los decomisos de bienes relacionados con la distribución de señales satelitales "hará que los clientes se olviden de la televisión por cable''.

Según Amaury, cada cierto tiempo aparece en las calles un vehículo del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones con un equipo que detecta frecuencias no autorizadas.

"Así ocurrió en el Vedado, pero a los dos o tres días, después que intervino la policía y cortó el cableado especial, los vecinos habilitaron las conexiones'', recordó.

Las autoridades se han mostrado particularmente celosas con el acceso de los ciudadanos a internet. Todavía no hay una respuesta oficial ante la suspensión de una serie de restricciones a la isla, entre ellas las vinculadas a las comunicaciones y los enlaces de televisión, dictada recientemente por el presidente Barack Obama.

De hecho, las empresas estadounidenses ya pueden establecer conexiones de fibra óptica y satelitales e incluso ofrecer servicios de telefonía portátil. Sin embargo, Cuba insiste en tener acceso a una red de cables submarinos de internet que les aseguraría una mayor velocidad de conexión, lo cual viola las normas del embargo comercial vigente desde 1962.

Entre las principales trabas al uso popular de internet está el precio. La conexión desde hoteles y dependencias de ETECSA cuesta hasta 10 CUC la hora. En las últimas semanas, algunos hoteles han negado el uso de computadoras a los ciudadanos alegando la existencia de una regulación conjunta del Ministerio del Turismo y ETECSA, aunque su contenido no ha sido publicado.

Para el gobierno, la disculpa habitual por la falta de una infraestructura de internet que satisfaga el reclamo de la población se basa en las dificultades económicas y el embargo estadounidense.

"Suena bien pero se entiende mal'', anotó Xiomara, de 21 años, estudiante de ingeniería.

Y agregó que la restricción gubernamental es "es económica y no política''.

Xiomara estuvo haciendo fila una tarde a comienzos de mayo por más de 30 minutos para usar una computadora en una oficina de ETECSA, en el Boulevard Obispo, de La Habana Vieja. El gobierno, según ella, no tiene idea de lo que es capaz de lograr una juventud ‘‘insatisfecha''.

"Nos quieren cansar, pero creo que la cosa va estar difícil para ellos'', dijo. "Es que la juventud cubana está más inquieta que nunca''.

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