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De vuelta el fantasma de los apagones para los cubanos

Fotografía del 2004 en un día de apagón en La Habana. Una mujer lava los platos iluminada por una lámpara de queroseno en el habanero barrio de El Vedado.
Fotografía del 2004 en un día de apagón en La Habana. Una mujer lava los platos iluminada por una lámpara de queroseno en el habanero barrio de El Vedado. EFE

El fantasma de los apagones está de vuelta entre los cubanos.

El diario oficial Granma llamó este lunes a los cubanos a "aterrizar'' ante los graves problemas que enfrenta su país, al fustigar el derroche de energía que amenaza con hacer retornar los apagones de 2004.

"Es imprescindible cortar esa falsa y egoísta mentalidad que tiene mucha gente al pensar que cuando paga el derroche con su cuenta eléctrica del centro de trabajo o de la vivienda ya resolvió el asunto. Esa quimera nos conducirá a los apagones, porque no hay más dinero y solo el sobreconsumo de estos cuatro meses le costó a la nación entre 12 y 15 millones de dólares por encima de lo previsto'', escribió Lázaro Barredo, director del diario y diputado al Parlamento.

El sobreconsumo de 40,000 toneladas de combustible en la generación eléctrica en los primeros cuatro meses del año "es una expresión de que muchos compatriotas no están viviendo en este planeta'', agregó el editorial.

"Asombra que a estas alturas muchos compañeros no aprecien la gravedad de lo que está sucediendo en el mundo, lo vean como algo ajeno y lejano y por eso no 'aterrizan''', añadió Barredo al referirse a la crisis internacional.

"Nuestras posibilidades importadoras en las relaciones económicas están perjudicadas'' y la situación financiera internacional afecta a "nuestros principales socios económicos y comerciales como Venezuela, China, Rusia'', afirmó el texto.

El artículo de Granma aparece apenas 48 horas después de que altos funcionarios del gobierno advirtieron que el gasto excesivo de energía, motivado por derroche y descontrol, supone una carga financiera que Cuba no puede soportar y que conlleva a medidas drásticas.

El viceministro de Economía y Planificación, Julio Vázquez, anunció la pasada semana la elaboración de "un plan directivo provincial de consumo de electricidad, válido para los sectores estatal y residencial''.

Agregó que se hará un chequeo diario en los organismo estatal y que los excesos injustificados serán analizados.

La sola referencia a la vuelta de los apagones ha creado malestar entre la población, que mantiene entre sus peores recuerdos del llamado "período especial'' las interminables horas sin de energía eléctrica.

Cuba sufrió una profunda crisis de generación eléctrica en 2004 con prolongados y costosos apagones, y buena parte de la industria se vio afectada.

Un millonario programa de modernización, bautizado como "revolución energética'' por el entonces gobernante Fidel Castro, comenzó en el 2006, e incluyó la sustitución de millones bombillas incandescentes y electrodomésticos de la era soviética, que gastan mucha energía.

En diciembre del 2007, el gobierno cubano anunció que eliminaría casi totalmente los molestos apagones eléctricos como resultado de la llamada "revolución energética''.

"Cuba no tendrá más apagones en el futuro'', afirmó un esperanzador titular de la prensa oficial en referencia a unas declaraciones de la ministra de la Industria Básica, Yadira García, a fines de ese año.

La eliminación casi total de los apagones, según García, era "la punta del iceberg'' de un proceso que comenzó cuando el barril de petróleo se cotizaba a $46 y que continuaba ejecutándose cuando había escalado hasta los $100.

Sin embargo, las promesas oficiales de un país sin apagones se remontan al 2000 y la realidad ha puesto en entredicho las palabras del mismísimo Fidel Castro.

"Habrá un antes y un después de la revolución energética de Cuba'', proclamó el gobernante al inaugurar en la ciudad de Pinar del Río un nuevo sistema eléctrico con generadores de emergencia en febrero del 2006.

Dos días después un apagón generalizado dejó a La Habana a oscuras por más de ocho horas y obligó a retrasar una intervención especial de Castro en la Mesa Redonda.

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