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Teólogo cubanoamericano será nuevo embajador ante el Vaticano

El teólogo y académico cubanoamericano Miguel H. Díaz, un devoto católico formado en el sistema de escuelas públicas de Miami, fue nominado por el presidente Barack Obama como nuevo embajador de Estados Unidos en el Vaticano y podría hacer historia como el primer hispano ante la Santa Sede en los 25 años de relaciones bilaterales.

La designación de Díaz fue anunciada por la Casa Blanca la noche del miércoles como parte de un grupo de 12 nominaciones para embajadores en plazas estratégicas de Europa, Asia y América Latina. Su nombramiento deberá ser confirmado por el Senado en las próximas semanas.

Díaz, de 45 años, profesor de Teología de la Universidad St. John y del Colegio St. Benedict, en Minnesota, figura como una de las voces más reconocidas de la organización Catholics in Alliance for the Common Good, entidad que estableció estrechos vínculos con la campaña demócrata.

De hecho, la nominación de Díaz es resultado de su liderazgo en el Consejo Religioso Católico, un grupo de activistas y pensadores que promovió el mensaje de cambio de Obama y elaboró estrategias políticas de cara al futuro de la nación.

Además, estuvo entre 26 firmantes de una declaración de apoyo a la nominación de Kathleen Sebelius como secretaria de Salud y Servicios Sociales, luego de que la candidata, de fe católica, recibiera severas críticas de correligionarios conservadores por respaldar el derecho al aborto.

"Deseo ser un puente entre nuestra nación y la Santa Sede'', dijo Díaz en un breve comunicado en el que afirmó sentirse honrado por su nominación.

Mary Gellerd, vicepresidenta de desarrollo estudiantil en el Colegio St. Benedict, elogió a Díaz como un hombre intelectualmente brillante, flexible en el debate de ideas, con una excepcional capacidad para promover iniciativas y alcanzar metas.

"El es indudablemente un negociador'', expresó Gellerd. "Tendrá mucho éxito como embajador, no puede pensarse en un mejor candidato para esa posición''.

Justamente el nuevo embajador tendrá que encarar las fricciones existentes entre Washington y la Santa Sede por el tema del aborto, asumiendo el legado ultraconservador de su predecesora en el cargo. La embajadora anterior, Mary Ann Glendon, profesora de la Universidad de Harvard, rechazó el máximo honor de la Universidad de Notre Dame, la Medalla Laetare, tras la invitación que esa institución católica le hiciera a Obama para hablar a los graduados a comienzos de este mes.

Díaz es un activista pro vida, pero defiende que Obama esté abierto al diálogo y la adopción de distintas políticas en asuntos polémicos como el aborto.

Y como él mismo dijera en una entrevista reciente con El Nuevo Herald, "las diferentes crisis que confrontamos en este momento histórico necesitan ser abordadas con mucha sabiduría humana y también con la ayuda de Dios''.

Hasta hoy su vida ha sido un disciplinado ascenso hacia el conocimiento, la fe y la solidaridad humana.

Nacido en 1963 en La Habana, Díaz emigró con sus padres rumbo a España en 1972, cuando apenas tenía 9 años. En 1974 la familia llegó a Miami con la determinación de buscar un futuro de bienestar para sus hijos.

Realizó toda su formación en escuelas públicas del suroeste de Miami-Dade. En 1988 se graduó de la Universidad Católica de St. Thomas y luego obtuvo títulos de maestría y doctorado en Teología en la Universidad de Notre Dame, en Indiana.

Fue el primero de su familia en obtener un grado universitario. Su historia personal es la de muchos refugiados cubanos cuyos padres trabajaron incansablemente para garantizar el futuro a sus hijos.

Sus padres residen aún en el área de Westchester, en el suroeste de Miami, pero declinaron ofrecer declaraciones a El Nuevo Herald.

"El nunca se ha olvidado de sus orígenes'', manifestó Mercedes Iannone, directora del programa de graduados en la Universidad de St. Thomas y amiga suya desde los años 80. "El es un pensador profundo que llevará al Vaticano una apreciación de la vida de los inmigrantes y de las complejidades de la diversidad, porque lo ha experimentado en carne propia''.

La noticia de su nominación fue recibida con satisfacción entre expertos y personalidades políticas de la comunidad cubana en Miami.

"Se trata de un importante reconocimiento a la comunidad hispana y no puede desestimarse la posibilidad de que su presencia en el Vaticano pueda jugar un papel mediador en las relaciones de la Iglesia Católica con el gobierno de Cuba'', consideró Marcos A. Ramos, profesor del Centro de Estudios Teológicos de Florida y condecorado el pasado año con la Orden al Mérito Civil que concede el Estado Vaticano.

Ramos destacó que la designación de Díaz se produce 72 horas después de que el presidente Obama seleccionara a otro candidato hispano, la jueza federal Sonia Sotomayor para integrar la magistratura del Tribunal Supremo.

Para el abogado Joe García, ex presidente del Partido Demócrata en el sur de la Florida, la elección de Díaz confirma el compromiso de la actual administración estadounidense con la comunidad cubana.

"Es la segunda plaza diplomática de alto nivel en la que se nombra a un cubanoamericano, luego de la designación de Carlos Pascual como embajador en México'', manifestó García. Pascual, un experto en política exterior que fue antes embajador en Ucrania, está aún pendiente de la confirmación del Senado.

Otros dos cubanoamericanos con altas posiciones en la administración Obama son Frank Mora, subsecretario del Departamento de Defensa para asuntos latinoamericanos, y Carlos Odio, consejero de la Casa Blanca.

García coincide también en que Díaz tendría una posición clave en la política hacia Cuba a través de las relaciones con la Iglesia Católica.

Díaz es autor de On Being Human: US Hispanic and Rahnerian Perspectives (2001) y tiene en preparación un libro sobre los católicos cubanoamericanos.

Fue decano académico del Seminario San Vicente de Paul, en Boyton Beach, entre el 2001 y el 2003, y profesor en la Universidad Barry, de Miami Shores, hasta el 2004. En el 2006 presidió la Academia de Teólogos Católicos Hispanos.

Además del español, habla con fluidez francés e italiano, y tiene conocimientos de griego, alemán y latin.

Desde hace 16 años está casado con Marian Díaz, quien es también doctora en Teología. El matrimonio tiene cuatro hijos.

Las relaciones diplomáticas entre Washington y la Santa Sede se establecieron oficialmente en 1984, luego de que el presidente Ronald Reagan lograra convencer al sector protestante fundamentalista sobre la necesidad de dejar atrás los prejuicios existentes desde el siglo XIX sobre la posible influencia del Estado Vaticano en la política estadounidense.

Hasta ese momento, Estados Unidos sólo contaba con un enviado presidencial ante la Santa Sede.

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