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Exiliados se oponen al regreso de la isla a la OEA

Huber Matos posa en su casa de Miami en diciembre del 2008. Matos participa en la reunión de la OEA en Honduras con el propósito de evitar que las naciones americanas 
reintegren a Cuba a ese foro.
Huber Matos posa en su casa de Miami en diciembre del 2008. Matos participa en la reunión de la OEA en Honduras con el propósito de evitar que las naciones americanas reintegren a Cuba a ese foro. EFE

El Durante los 30 años transcurridos desde que el ex comandante rebelde cubano Huber Matos salió de prisión se realizaron innumerables conferencias internacionales, cumbres y reuniones para protestar contra el gobierno cubano que él había ayudado a llegar al poder.

El activista y bloguero de 90 años es miembro de una delegación de Miami que hoy lunes, una vez más, dice él, clamará en el desierto. Matos asistirá a la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en San Pedro Sula, Honduras, para oponerse públicamente al creciente movimiento -que algunos califican de indetenible- para el regreso de Cuba a la organización continental.

La oposición de Matos siguió al anuncio hecho el sábado por el Departamento de Estado que indicó que Cuba aceptó la petición del gobierno de Obama de reiniciar las conversaciones sobre la emigración legal de cubanos a Estados Unidos y la reanudación del servicio directo de correo entre ambos países.

Se espera que la readmisión de Cuba en la OEA sea aceptada por los 34 estados miembro durante la 39na. sesión regular el martes y jueves en Honduras. La secretaria de Estado Hillary Clinton representará a Estados Unidos.

"Uno va allí a presentar el problema cubano al público'', dijo Matos. "Aunque en realidad uno sabe que son hipócritas, que tienen poco respeto por los principios y que de allí no va a salir nada''.

Entonces, ¿para qué va?

"Tenemos que estar allí para decir nuestra verdad''.

Numerosos países han presionado para que Cuba se reintegre a la OEA, pese a que los hermanos Castro han manifestado públicamente que no están interesados.

Además, la OEA aprobó una cláusula a su Carta hace ocho años que exige principios democráticos. Los críticos de la reintegración de Cuba a la OEA alegan que la Carta Democrática Interamericana de la OEA debe impedir la incorporación de Cuba, incluso si la suspensión de 1962 está ligada a la lealtad de Cuba a una nación que ya no existe y parece ser una reliquia de la Guerra Fría.

Al parecer, Estados Unidos es el único país que acepta esa postura.

El Departamento de Estado propuso que la OEA estudiase el tema e informara un año después para poder establecer cómo reintegrar Cuba a la OEA sin infringir la Carta de la organización.

No está claro si una resolución de última hora por parte de Washington bastaría para frenar el intento de otras naciones en favor del reintegro rápido de La Habana. Se presentaron otras dos resoluciones para readmitir inmediatamente a Cuba al grupo.

Una comisión de trabajo debate las tres resoluciones para presentar al pleno una recomendación única esta semana.

Sylvia Iriondo, activista cubana en el exilio, dice que las intenciones de Washington son las mejores pero que su propuesta no basta para garantizar que se respeten los derechos humanos en la isla.

"Vamos allá para decir que la vía para el regreso de Cuba a la OEA pasa por incluir los derechos humanos'', dijo Iriondo. "Que el régimen pertenezca a la OEA es incompatible con la democracia''.

Al igual que Matos, Iriondo es parte de una delegación que representa a la Asamblea de la Resistencia, una organización que agrupa a 54 grupos dentro y fuera de Cuba que se formó a comienzos de este año. Se proponen realizar una conferencia en San Pedro Sula hoy con varios legisladores de Centroamérica.

"¿Saben ustedes lo que es un anacronismo? Que 48 años después de que lo suspendieran, el régimen aún siga en el poder'', señaló Iriondo. "Eso es anacrónico''.

Pero la mayoría de los países del continente y los que abogan por la normalización de las relaciones no concuerdan.

"¿Acaso ser miembro de la OEA exige tener un historial perfecto en todos los puntos de la Carta?", preguntó Sarah Stephens, directora ejecutiva del Centro para la Democracia en las Américas, que apoya la normalización de las relaciones.

"Si existen requisitos para ser miembro, debería aplicarse por igual a todas las naciones. No se debe medir a Cuba con un rasero diferente''.

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