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Buscan castigar a la OEA por decisión sobre Cuba

Connie Mack
Connie Mack ARCHIVO/AP/2002

Los críticos en el Congreso a la decisión de la Organización de Estados Americanos, que puso fin a la suspensión de Cuba del grupo hemisférico, la cual databa de la guerra fría, afirmaron el jueves que continuarán sus esfuerzos por cortar los fondos de EEUU a la organización, si ésta acepta a Cuba incondicionalmente.

Cuba agradeció el gesto de atraerla de nuevo al grupo, pero dijo no estar preparada para pedir ser readmitida.

El representante Connie Mack, republicano por Cape Coral, ha presentado una legislación para eliminar el financiamiento estadounidense de la OEA si ésta acepta a Cuba sin poner como condición cambios en la isla, diciendo: "si ellos quieren el regreso de Cuba pueden hacerlo, pero sin la ayuda ni el apoyo de EEUU''.

Pero el representante Lincoln Diaz-Balart, republicano por Miami, y copatrocinador de la legislación, admitió que la medida --que se propone denunciar la decisión tomada el miércoles por la OEA durante su reunión en Honduras-- sería difícil de aprobar.

"Aunque yo la apoyo, no voy a prometer mucho en cuanto a sus resultados'', dijo Diaz-Balart, señalando que es difícil privar de fondos a organizaciones internacionales con las que los miembros del Congreso están en desacuerdo.

La oficina de Mack, sin embargo, dijo que él estaba buscando un patrocinador de su legislación en el Senado, lo cual impediría a la Casa Blanca financiar la OEA hasta que ésta certifique que Cuba ha hecho reformas democráticas.

El senador demócrata por Nueva Jersey Robert Menéndez no dijo si apoyaría o no semejante legislación, pero declaró el jueves a la prensa que si la OEA permitía el regreso de Cuba a sus filas sin que el gobierno de La Habana demostrara comprometerse a promover la democracia, ‘‘entonces yo tendría que cuestionarme seriamente por qué el gobierno de EEUU querría pagar el 60 por ciento de una organización que no se compromete con la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho''.

El Departamento de Estado ha pedido $47.1 millones para la OEA en su solicitud de presupuesto para el 2010 --casi el 60 por ciento del presupuesto de la organización de 34 países.

Al explicar al Congreso el mes pasado su solicitud de presupuesto, el Departamento señaló que la OEA "trabaja con asociados en todo el hemisferio para fomentar prioridades de EEUU en las áreas del comercio, la seguridad y la democracia''.

Y dijo que la OEA "continuará siendo una fuerte voz a favor de la transición democrática en Cuba'', y que la retirada de EEUU del grupo "pondría en grave peligro programas de la OEA que fomentan objetivos estratégicos de EEUU''.

La medida tiene lugar en un momento en que el gobierno de Obama trata de mejorar sus relaciones con Cuba, y ha provocado comentarios cruzados en la región, en Miami y entre los que se dedican a observar a Cuba, todavía divididos en cuanto a cómo ocuparse del país.

El presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, Ricardo Alarcón, calificó la medida de eliminar la suspensión de 1962 una "victoria muy importante'', pero añadió que Cuba no tiene planes todavía de solicitar de nuevo su entrada en el grupo, reportó el jueves la Voz de las Américas.

El Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, dijo que la organización no había recibido comentario oficial de La Habana. "¿Cuál es nuestro próximo paso? Nada'', dijo Insulza. ‘‘Nosotros hicimos lo mejor para la OEA --y lo mejor para la OEA era eliminar esa sanción''.

Dan Restrepo, asistente especial del Presidente y el principal director para los asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional, sugirió después de la reunión de la OEA el miércoles que "con el tiempo y la reflexión'' los críticos de la decisión "reconocerán que hicimos exactamente lo que dijimos que íbamos a hacer aquí, que fue defender los valores centrales de la democracia y los derechos humanos''.

La resolución fue recibida en Miami con opiniones contrapuestas. Los que están a favor de aislar al gobierno cubano dijeron que la medida beneficia a países como Venezuela, que bajo el presidente Hugo Chávez ayudó a encabezar el esfuerzo por traer a Cuba de regreso a la OEA.

"No deberíamos perder de vista el hecho de que hay un intenso esfuerzo por parte del bloque de Chávez para redefinir la democracia en la región y para definir a Cuba como una democracia diferente, y no la dictadura violadora de los derechos humanos que es'', dijo Orlando Gutiérrez, miembro del Directorio Democrático Cubano y activista a favor de la democracia.

El calificó el lenguage de la cláusula de "ideológicamente impreciso''. "Hay un esfuerzo definido por diluir el estatuto'', dijo.

Pero Carlos Saladrigas, cochairman del Grupo de Estudios Cubanos, una organización de exiliados que favorece aumentar los contactos con Cuba, llamó la medida "increíblemente estratégica''. "Desde el punto de vista de la OEA, el próximo paso es la espera'', dijo Saladrigas. "Todo esto está ejerciendo presiones internas, y eso es el tipo de presión. . . que puede obligar al cambio [en la isla]''.

William Leogrande, experto en Cuba de la Universidad Americana, sugirió que el resultado era un ‘‘compromiso perfecto'' --tanto con EEUU como con sus "antagonistas'', principalmente los gobiernos izquierdistas de Venezuela, Bolivia y Nicaragua-- declarando victoria.

"Lo que consiguió EEUU es no aislarse a sí mismo, no crear animosidad, sino preparar el escenario para una discusión sobre la democracia, y ese fue el mejor resultado que podía esperar EEUU'', dijo Leogrande, y señaló que si EEUU se hubiera negado a aceptar un compromiso hubiera salido "con una resolución que no hubiera mencionado ningún principio subyacente, y con la creación de una profunda hostilidad contra EEUU''.

Los reporteros de The Miami Herald Frances Robles y Robert Samuels contribuyeron a este reportaje.

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