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Acusan a ex funcionario del Departamento de Estado y su esposa de espiar para Cuba

El edificio del Departamento de Estado.
El edificio del Departamento de Estado. Archivo

Walter Kendall Myers pasó casi tres décadas metido a profundidad en la burocracia del Departamento de Estado hasta esta semana, cuando las autoridades federales lo acusaron de llevar toda una vida de intriga y espionaje como un agente clandestino para uno de los antiguos antagonistas de Estados Unidos: el gobierno comunista de Cuba.

Myers, empleado retirado del Departamento de Estado de 72 años de edad, que tuvo acceso a documentos de máxima seguridad, y su esposa Gwendolyn Steingraber Myers, de 71 años, comparecieron el viernes ante un tribunal federal acusados de servir como agentes ilegales de Cuba por casi 30 años y de conspirar para entregar información clasificada a su gobierno. Los dos se declararon inocentes.

De acuerdo con documentos presentados el viernes en Washington, Myers, ex analista de asuntos europeos del Departamento de Estado, y su esposa --una empleada bancaria-- acordaron en 1979 entregar secretos de Estados Unidos a Cuba.

Las autoridades federales calificaron las actividades de espionaje de la pareja a favor de La Habana como "increíblemente serias''.

Los investigadores sostienen que Myers --por órdenes del servicio cubano de inteligencia-- consiguió un empleo en el Departamento de Estado, obtuvo autorización para acceder a información delicada y viajó con su esposa a México, el Caribe, Centro y Sudamérica, además de Nueva York, para reunirse con agentes cubanos. Myers le dijo a una fuente encubierta del FBI que fue tan exitoso que recibió "muchas medallas'' del gobierno cubano y que, junto con su esposa, sostuvo una reunión privada en 1995 con Fidel Castro.

Apenas en abril pasado, señaló el Departamento de Justicia, la pareja acordó proporcionar información sobre la Cumbre de las Américas que se realizó en Trinidad y Tobago.

Los Myers fueron arrestados el jueves por el FBI y comparecieron el viernes en la Corte de Distrito para el Distrito de Columbia.

El arresto se dio en momentos en que el presidente Barack Obama ha buscado mejorar las relaciones con La Habana. Varios críticos se apresuraron a hacer señalamientos de advertencia. El senador Mel Martínez, de Florida, pidió a la administración detener ‘‘cualquier acercamiento diplomático más hacia el régimen'', incluyendo la reanudación de conversaciones sobre asuntos migratorios, "hasta que el congreso de Estados Unidos tenga una relación completa de los daños que estos individuos han causado a nuestra seguridad nacional''.

El Centro para una Cuba Libre, que respalda a los disidentes en la isla, instó a los comités de Inteligencia de la Cámara de Representantes y del Senado convocar a audiencias sobre las operaciones de la inteligencia cubana en Estados Unidos.

El Departamento de Estado indicó que los arrestos fueron el resultado de una investigación de tres años. La secretaria Hillary Clinton ordenó una "evaluación completa de los daños'' para determinar qué fue lo que se pudo haber divulgado a Cuba.

Los documentos presentados en la corte retratan a una pareja que se sentía orgullosa de su trabajo y que extrañaban sus visitas a los agentes de la inteligencia cubana cuando dejaron de viajar en el 2006, tras preocupaciones de que el jefe de Myers en el Departamento de Estado lo hubiera puesto en "una lista de vigilancia''.

Ambos proclamaban una "gran admiración'' por Ana Belén Montes, una importante analista de inteligencia que trabajó para la Agencia de Inteligencia de Defensa y que fue arrestada en el 2001 por espiar para Cuba. Montes, decía Gwendolyn según los documentos judiciales, "no era suficientemente paranoica''.

Gwendolyn Myers --conocida para los cubanos como Agente 123 y Agente E-634-- les dijo a los investigadores que su manera favorita de pasar información era mediante el intercambio de carritos de compras en los supermercados, porque era "algo fácil de hacer''.

La denuncia criminal señala que Kendall Myers --llamado Agente 202-- comenzó a trabajar para el Departamento de Estado en 1977 como conferencista en el Instituto de Servicio Exterior. El gobierno sostiene que un funcionario cubano visitó a la pareja cuando vivía en Dakota del Sur, tras viajar a Cuba en diciembre de 1978, y que ambos acordaron ‘‘servir como agentes clandestinos del gobierno cubano''. Ambos regresaron a Washington y Myers volvió a trabajar en el Departamento de Estado.

La acusación sostiene que sólo en el 2007 --el año en que se retiró del Departamento de Estado como analista senior para Europa-- Myers vio más de 200 reportes de inteligencia relacionados con Cuba. De esos reportes, indica el affidávit, la mayoría eran clasificados "y marcados como secretos y estrictamente secretos''.

En los registros judiciales, el Departamento de Justicia indicó que Myers "expresó una fuerte afinidad hacia Cuba y sus metas revolucionarias, y un sentimiento negativo hacia el ‘imperialismo americano' '', en un diario que escribió sobre su viaje a Cuba en 1978.

"Fidel ha sacado al pueblo cubano de las condiciones degradantes y opresivas que caracterizaron a la Cuba prerrevolucionaria'', señala un fragmento del diario. "El es, ciertamente, uno de los grandes líderes políticos de nuestro tiempo''.

Myers salió a la luz pública en reportes de prensa en el 2006, ciando criticó las relaciones entre Estados Unidos y Gran Bretaña con respecto a la guerra en Irak.

El affidávit señala que Cuba se "comunicaba con sus agentes clandestinos en Estados Unidos mediante mensajes cifrados, transmitidos por radio de onda corta desde Cuba'', y que Myers tenía un radio de onda corta en su departamento "de la misma marca que el usado por Ana Belén Montes''.

Montes está cumpliendo una sentencia de 25 años en prisión. Los Myers podrían enfrentar hasta 20 años de cárcel por al menos uno de los cargos.

Los radios han sido parte de los casos de espías cubanos por casi dos décadas. Unos de los primeros casos se dio en 1992, cuando Franciso Avila --un exiliado cubano en Miami-- reveló a la televisión en español que había sido un doble agente y que había recibido órdenes de oficiales de la inteligencia cubana a través de un radio de onda corta.

En 1998, cuando agentes del FBI en el sur de la Florida desarticularon una de las mayores redes de espías cubanos en la historia de Estados Unidos --la Red Avispa-- los investigadores revelaron que varios de los sospechosos recibían instrucciones codificadas de La Habana mediante radios de onda corta.

El Departamento de Justicia dice que las labores de espionaje de los Myers comenzaron a venirse abajo en abril, cuando el FBI inició una operación encubierta.

Los documentos indican que una fuente encubierta del FBI, que se hizo pasar por un oficial de la inteligencia cubana, contactó a Kendall Myers enfrente de la Escuela Johns Hopkins para Estudios Internacionales Avanzados, donde daba una clase, diciéndole que tenía instrucciones de contactarlo y buscar sus opiniones "debido a los cambios que están teniendo lugar en Cuba y la nueva administración''.

El matrimonio aparentemente mordió el anzuelo y se reunió en varias ocasiones con el FBI en las habitaciones de distintos hoteles de Washington.

Expresaron opiniones encontradas sobre lo que consideraron como nuevos lazos con Cuba, diciendo que "estaban encantados de tener contacto de nuevo'', pero que estaban retirados y que "no querían regresar a los asuntos regulares''.

Los documentos sugieren que los viaje de los Myers para reunirse con contactos cubanos eran "notables'', ya que comenzaron poco después del arresto de Montes en septiembre del 2001. Los investigadores dicen que creen que los cubanos comenzaron, a partir de entonces, a reunirse con sus contactos afuera de Estados Unidos porque consideraban que el riesgo era demasiado grande tras el arresto de Montes.

Los Myers le dijeron a la fuente del FBI que su último contacto cara a cara con agentes cubanos fue en México en el 2005. Indicaron que se habían mantenido en contacto por correo electrónico con fuentes de la inteligencia cubana, que les pedían que viajaran a México aunque ellos no querían hacerlo. Los documentos sugieren que la inteligencia cubana les envió correos electrónicos a los Myers incluso hasta marzo pasado.

Después de que la fuente del FBI sugirió que su próxima reunión con ellos sería la última, indican los documentos, los Myers admitieron tener "sentimientos encontrados'' respecto a romper sus lazos con Cuba. "Esto es para siempre'', le dijo Kendall Myers a la fuente del FBI. "Tú sabes, es como Fidel, es para siempre''.

Los periodistas Alfonso Chardy y Carol Rosenberg de The Miami Herald contribuyeron a este reporte.

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