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El floreciente negocio de las 'mulas'

Una persona prepara un paquete de comida y medicinas para enviar a Cuba, por la agencia de viajes y paquetes - Machi Community Services.
Una persona prepara un paquete de comida y medicinas para enviar a Cuba, por la agencia de viajes y paquetes - Machi Community Services.

En las calles de La Habana hay vendedores que ofrecen gafas Lacoste, zapatillas deportivas Adidas y muchos otros artículos de fabricación extranjera, muchos adquiridos por visitantes de Miami, que los llevan en su equipaje alegando que son regalos para sus familiares.

Las restricciones a los viajes y el envío de dinero y paquetes impuestas por el presidente Bush en el 2004 han generado una ola de mulas, personas que a cambio de dinero llevan efectivo y artículos a la isla por encima del límite permitido.

Algunos de esos artículos terminan en el mercado negro en la capital y otras ciudades de la isla.

Pero las mulas pudieran estar en camino de la desaparición.

Se espera que la decisión del gobierno del presidente Barack Obama de aliviar las restricciones a los viajes y al envío de dinero y artículos le reste fuerza a este fenómeno. Desde la semana pasada los exiliados pueden enviar dinero y artículos a la isla cuando lo deseen, una cantidad ilimitada de dinero a sus familiares y una amplia gama de mercancías, como cámaras digitales y computadoras.

Pero por el momento el sector de las mulas está vivito y coleando. Aunque los viajeros a Cuba con frecuencia alegan que su equipaje está repleto de ropa, medicinas y alimentos para sus familiares, algunos artículos terminan en un tolerado mercado negro de mercancías importadas.

Pedro, de 28 años y chofer de un mototaxi en el centro de La Habana, dijo que en el mercado negro se puede comprar casi cualquier cosa.

Vestido con unas bermudas, zapatillas Adidas y gafas de sol Lacoste, Pedro declinó dar su apellido, pero aceptó hablar de cómo adquirió esas pertenencias.

Sobre las gafas, dijo que un amigo que regresó de Miami llevó 40 pares y le vendió uno por $12, unos $50 menos del precio promedio en Estados Unidos.

"Finalmente logré que me dijera cuánto pagó por las gafas'', dijo Pedro. "Dos dólares cada una. Eso es un negocio''.

Otro hombre, con gafas oscuras y un bastón blanco bajo el brazo, estaba sentado en la acera de una calle del centro de La Habana frente a una caja llena de hebillas de cinturón con diamantes de imitación y docenas de gafas de marca.

Oldemar Fortuna, de 32 años, dijo que vende mercadería ilegal desde hace 14 años, lo que lo ha llevado periódicamente a prisión. Pero dijo que vale la pena arriesgarse porque vende las gafas en $12, más del salario mínimo mensual en la isla.

Fortuna no es ciego, pero dice que las gafas oscuras y el bastón blanco lo ayudan a ganarse la buena voluntad de la policía cuando vienen a llevárselo, le confiscan los artículos o le ordenan marcharse del lugar.

Fortuna y otros vendedores callejeros que venden artículos importados ilegalmente dicen que se los compran a mulas como los dos hombres entrevistados recientemente mientras esperaban abordar un vuelo con destino a La Habana. Los dos dijeron que viajan a la isla una vez al mes y llevan dinero y artículos personales para familiares y otros.

Acordaron que los entrevistaran si no los identificaban.

"Yo llevo cartas y mercancía'', dijo uno de los hombres, agregando que los inspectores de la Aduana de Cuba se limitan a pesar los paquetes grandes y los dejan pasar rápidamente al pagar los impuestos y otros cargos.

Los hombres dijeron que las mulas cobran a sus clientes en el sur de la Florida comisiones o un porcentaje, en dependencia de la cantidad de dinero o artículos que lleven.

Las mulas con frecuencia llevan dinero a nombre de empresas ilegales de envío de dinero en el sur de la Florida que están dispuestas a mandar más del recientemente eliminado límite de $300.

Varios estudios recientes sugieran que el envío de remesas a Cuba oscila entre $389 millones y $1,000 millones, y eso fue antes de eliminarse las restricciones.

Pero algunos expertos dicen que es posible que la cantidad de remesas esté bajando debido a la crisis económica.

"La profunda recesión económica en Estados Unidos y todo el mundo, y el alza del desempleo, pueden haber afectado significativamente la capacidad de la comunidad de enviar dinero'', dijo José Azel, investigador del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami.

Azel realizó recientemente para la Western Union un estudio de las remesas a Cuba y concluyó que los refugiados cubanos que llegaron a Estados Unidos después de 1990 envían más dinero que los que llegaron antes de esa fecha.

Los inmigrantes que llegaron después de 1990 envían aproximadamente $307.6 millones al año, la mayor parte de la cifra total de $389.9 millones anuales citada en el estudio.

Un reportero de The Miami Herald contribuyó a esta información desde La Habana. No se identifica al reportero porque no tiene la visa que el gobierno cubano le exige para escribir desde la isla. El gobierno cubano niega rutinariamente las solicitudes de visa de The Miami Herald para reportar desde allí.

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