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Pánfilo: la tragedia de un cubano de a pie

Imagen tomada del popular video filmado en Cuba  'Jama', que dio a conocer a Páfilo.
Imagen tomada del popular video filmado en Cuba 'Jama', que dio a conocer a Páfilo. Tomado de 'Jama'

Juan Carlos González Marcos, alias Pánfilo, era quizás el más bullicioso de los habituales que se reunían a beber en el Parque Villalón del Vedado. Ahora, sin duda, es el más famoso, después de que irrumpiera en una filmación para gritar que en Cuba hay hambre y luego fuera condenado a dos años de cárcel por "peligrosidad social predelictiva''.

"Lo que nos hace falta es un poco de jama [comida en el argot popular], que estamos en candela'', interrumpió en mayo González, de 48 años, desplazando fuera de cámara al entrevistado que hablaba sobre el reggaetón. "¡Graba! ¡Jama!''

Luego, por unos segundos, el entrevistado recobró la atención del camarógrafo. Pero González volvió a la carga: "Hace falta comida, que hay tremenda hambre. Te lo estoy diciendo Pánfilo en Cuba. ¡Comida!''

El video, de un minuto y veinte segundos, no tardó en lograr más 400,000 entradas en Youtube. Se popularizó en la televisión hispana de Miami, escaló las portadas de revistas y páginas digitales, provocó parodias anticastristas e innumerables artículos en la prensa independiente de la isla y el extranjero, inspiró video clips y canciones y salpicó de humor los comentarios sobre la deteriorada situación cubana.

Días después, en absoluta sobriedad, González apareció en otra filmación retractándose de lo que había hecho. También aseguró que había sido visitado por la policía y que estaba "en candela''. Un tercer video trasmitido por el Canal 41-AmericaTeVé de Miami lo mostró ebrio, bailando un rap en plena calle y asegurando que la policía se lo iba "a llevar''.

Y se lo llevó. González fue detenido finalmente el 4 de agosto. Siete días después, un tribunal municipal, en un juicio a puertas cerradas, lo senteció a dos años. La figura de peligrosidad social predelictiva, con antecedentes en los regímenes fascistas y comunistas del siglo XX, se ha empleado tradicionalmente en Cuba desde la década de 1960, incluso contra opositores políticos y activistas de derechos humanos.

"El hecho fue sorpresivo e inesperado, porque el protagonista no era un disidente político ni una persona tratando de defender una posición o ganar popularidad'', comentó el publicista Jorge Salcedo, residente en Boston y promotor de la campaña internacional Jama y Libertad, en favor de la libertad de González. "Las acciones no premeditadas son las que generalmente logran mayor interés y capacidad de movilización entre la gente''.

La represalia gubernamental motivó de inmediato la atención de organizaciones de derechos humanos y animó la campaña que, según su portal en la red (www.jamaylibertad.com), había alcanzado 663 firmas hasta el pasado jueves. Entre sus firmantes figuran el filósofo español Fernando Savater, el músico Paquito D'Rivera, la escritora Zoe Valdés y la bloguera Yoani Sánchez. Los organizadores invitan a enviar donaciones a la madre de González, Berta Marcos Fernández, a la siguiente dirección: Calle Tercera #158 entre C y D, Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba.

"Creí que era importante solidarizarme con un hombre humilde que se ha convertido en un símbolo de libertad'', manifestó D'Rivera desde Nueva Jersey. "Pánfilo no habló de cambiar el gobierno, ni de democracia, sino de una simple y fundamental preocupación del pueblo de Cuba: el hambre, que es también hambre de libertad''.

González residía en una cuartería con su madre, una hermana y dos hermanos, los únicos autorizados a asistir a su apresurado proceso judicial. Fuentes de su vecindario le atribuyen dos hijos menores, que no están bajo su abrigo. Ha sido imposible comprobar las versiones de que fuera maquinista de la Marina Mercante y que en algún momento perteneciera a las Tropas Especiales del Ministerio del Interior (MININT). Un residente de su barrio dijo a El Nuevo Herald que recordaba a González como trabajador en la Marina Mercante en los años 80, pero no como miembro del MININT.

El cineasta salvadoreño Jorge Dalton, quien se sumó a la petición de libertad, aseguró que González "ha sido toda la vida un ser inofensivo''.

Dalton, hijo del poeta y revolucionario salvadoreño Roque Dalton, llegó con sus padres a La Habana a finales de 1967 y se mudó a la misma cuadra de González.

"Tal vez fue el primer niño con quien jugué a las bolas y con quien me fajé a los piñazos, pues siempre fue sanamente peleonero como todos a esa edad, y siempre me ganaba a las bolas'', recordó Dalton, que vivió en Cuba hasta 1993.

Ocho años después, en una visita a La Habana, Dalton y González se reencontraron en el barrio.

"Armó un escándalo tremendo y en pocos minutos había decenas de personas rodeándonos, casi llorando y con su voz rasgada me decía: ‘Ese es mi hermanito, coño' '', recordó Dalton.

Agregó Dalton que muchas de las cosas que decía González eran exageradas, como que solía viajar en una inexistente limosina de Roque, asesinado en el El Salvador por sus compañeros de guerrilla en 1975, a días de cumplir 40 años.

"Pero todo era parte de ese cariño incomparable de los cubanos que hasta dicen mentiras para demostrar que te quieren, por encima de todas las cosas'', dijo Dalton.

La madre y los hermanos de González no quisieron hablar con El Nuevo Herald. Según el periodista independiente Julio Aleaga Pesant, residente en la misma barriada, la madre no quiere aceptar los donativos que se le han enviado.

"Aunque la madre no quiere aceptar nada, se comenta que Pánfilo les ha dicho que sí, que recojan los donativos, porque en definitiva él ya está en ‘el tanque' [la prisión]'', dijo Aleaga, quien aseguró que conoce a la familia desde hace más de 10 años.

La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) está siguiendo el caso y ha brindado asistencia legal a la familia para la apelación del proceso, que pudiera derivar en un nuevo juicio en semanas.

"Este es un caso de clara intencionalidad política y demuestra el temor del régimen ante todo lo que pueda ser una demostración de inconformidad callejera'', dijo Elizardo Sánchez, presidente de la CCDHRN. "La familia está muy temerosa, porque hay mucha presión sobre ellos''.

Aleaga aseguró que se trata de gente muy humilde, pero correcta. Sus dos hermanos son trabajadores por cuenta propia, dijo, y la hermana trabaja en el sector turístico y es militante del Partido Comunista (PCC).

"Pánfilo era el menos discreto de los borrachos que cada tarde se reunían en el parque frente al [teatro Amadeo] Roldán'', contó Aleaga. "El alcohol le daba por gritar en plena calle, era un hombre fuera de sus cabales que caminaba dando tumbos a grito limpio, y si la policía no se lo llevaba era porque la gente del barrio mediaba para salvarlo del arresto''.

Aleaga mostró su preocupación de que la campaña por la libertad de González pudiera ser usada por la Seguridad del Estado para convertirla en un operativo de inteligencia y descaracterizar luego al supuesto héroe de los opositores.

Salcedo precisó que los organizadores de la campaña siempre tuvieron claro que no estaban defendiendo a un opositor político, sino a otra víctima de la represión gubernamental.

"En última instancia, él no está en la cárcel por dejar de trabajar en los últimos años ni por ser un vago peligroso'', dijo. "Eso no importó hasta que no se paró ante una cámara a ejercer su libertad de expresión''.

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