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Promotor sostiene lucha de amor y odio con el boxeo

El promotor Henry Rivalta.
El promotor Henry Rivalta.

Con tantos golpes que le ha dado el boxeo, Henry Rivalta sigue empeñado en ofrecerle a este deporte lo mejor de sus esfuerzos e inteligencia, como si se tratara de un combate cuerpo a cuerpo para ver quién derriba a quién.

En apariencia, la primera parte de esta pelea no parece favorecer al promotor, que se sabe de memoria la larga lista de ingratitudes que rodean su profesión e incluyen, entre muchas cosas, cheques sin fondos, robo de púgiles y de contratos que habrían significado miles de dólares, carteleras que no dejaron un centavo de ganancia, amigos que dejaron de serlo y, sobre todo, el estrés constante de no saber qué pasará en el futuro o simplemente, no saber si habrá futuro.

Para cualquier mortal, serían demasiados golpes bajos; para Rivalta es sólo parte de la batalla.

"Cuando comencé en este negocio de la promoción, mucha gente me advirtió que no lo hiciera, porque iba a sufrir mucho'', recuerda el empresario. "Pero también me decían que si estaba decidido, no habría nadie mejor que yo por mi perseverancia''.

Rivalta dejó su negocio de propiedades inmobiliarias y cada vez más se fue introduciendo en la madeja del boxeo, hasta que con un enorme esfuerzo propio y la ayuda de fieles amigos inauguró su gimnasio Top Level.

Pero con cada paso alante se levantaba otro obstáculo y no pocas veces a este cubanoamericano de Westcheser le pasó por la mente la idea de dejarlo todo y volver a su antigua vida, mucho más sosesada en lo emocional y segura en lo financiero.

"Al final siempre vencía la pasión por el boxeo, y eso que hubo momentos en que el dinero fue un tema de mucha preocupación'', afirma Rivalta. "Será porque soy un poco loco, pero ante un instante de duda venía una hora de reafirmarme en mis esfuerzos como promotor''.

Poco a poco, Top Level se fue convirtiendo en un punto de referencia para los boxeadores locales y un buen día se le acercó un muchacho bajito, pero esculpido físicamente como una estatua griega.

"Señor, ¿cuánto me cobra por entrenar aquí?", le preguntó el joven a Rivalta, que lo miró de arriba a abajo y notó enseguida algo especial. Desde ese momento supo que iba a tener una amistad con Yuriorkis Gamboa.

"Ven a entrenar de gratis'', le replicó Rivalta al campeón olímpico de Atenas 2004, muy lejos de imaginar que muy pronto el púgil sería su socio en la empresa Ciclón Promotions.

"Ciclón es una idea, una meta, el vehículo para hacer algo grande y duradero en el boxeo con alguien como Yuri, cuyo talento en el ring no conoce límites y que además es un buen hombre '', afirma Rivalta. "Ahora estamos naciendo, todavía somos poca cosa y ni televisión tenemos, pero Ciclón va a soplar fuerte y mucho más allá de Miami y la Florida. Acuérdate que te lo dijo hoy''.

La primera velada de la empresa fue éxito, a pesar de no contar con televisión, y ahora todos los recursos se enfocan para fines de octubre, cuando Rivalta espera cerrar el año con una jornada llena de sorpresas y peleas de primer nivel.

"Ciclón no va a parar por muchos que sean los obstáculos y las decepciones'', afirma el promotor que agradece mucho a su esposa Tatiana por una comprensión ilimitada. "Yo tengo cinco niñas que son los motores impulsores de mi vida. Por ellas, yo no puedo bajar la guardia''.

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