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La Habana se entrega a Juanes

Bajo un sol inclemente, ante cientos de miles de personas y sin olvidar al exilio cubano, la cantante puertorriqueña Olga Tañón arrancó en la Plaza de la Revolución el segundo concierto Paz sin Fronteras, organizado por su colega colombiano Juanes, con la expresión "llegó el momento de cambiar''.

"Juntos cantaremos a la paz sin fronteras. De parte de todos los amigos de Juanes les decimos: ‘Llegó el momento de cambiar' '', dijo Tañón, antes de abrir el concierto con su popular merengue Este hombre es un mentiroso, frase que, al menos en Miami, fue interpretada por algunos como una velada mención al ex gobernante Fidel Castro.

Tañón no se olvidó del exilio cubano: "Les damos un abrazo fraternal, lleno de amor, de hermandad y de paz, de parte del exilio cubano, de parte de los que nos apoyaron y de los que no, de parte de millones y millones en todo el mundo que están con nosotros con un solo propósito: el propósito de la paz''.

"Tiempo de cambiar'' y "libertad'' terminaron transformándose en el estribillo de una de las últimas canciones de Juanes, con la cual cerraron el concierto de más de cinco horas 15 cantantes de América Latina y España.

Juanes arrancó aplausos del auditorio desde su entrada, cuando invocó la paz y la fraternidad, y dedicó una de sus canciones "a todos los que están privados de su libertad, donde quiera que estén''.

Luego, Juanes y Bosé cantaron a dúo Dame una isla en medio del mar, llámala libertad.

En un momento confuso, Juanes llamó al escenario a un joven negro que hacía ondear una bandera cubana pero fue impedido aparentemente por miembros de la seguridad del concierto.

Es tiempo de cambiar el odio por el amor, cantó Juanes, quien dedicó una canción "a todos los que estén privados de su libertad, donde quiera que estén'', en una aparente respuesta al llamado que le hizo un grupo de familiares de presos políticos cubanos para que no se olvidara de ellos.

Al parecer no ocurrieron desórdenes públicos durante el concierto, aunque la reportera Gina Romero, del Canal 41 América Tevé, que se encontraba allí, dijo que había presenciado varias detenciones. También el activista Elizardo Sánchez Santa Cruz, que encabeza la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, dijo que el domingo se había recrudecido la vigilancia sobre los disidentes.

Durante jueves y viernes, Sánchez y otras fuentes de la disidencia en Cuba, informaron que la Seguridad del Estado había detenido a un número indeterminado de opositores para advertirles que no se acercaran al concierto y mantuvieran un perfil bajo.

Asimismo, la entrada al concierto estuvo rigurosamente controlada por cuatro entradas. Romero informó durante la transmisión especial del Canal 41 que muchos de los asistentes en las primeras filas contaban con unas boletas azules que les permitían un acceso especial.

En Miami, el concierto fue recibido con controversia. En las últimas semanas un sector del exilio criticó su realización en la capital cubana. Las principales cadenas de televisión hispanas de la ciudad lo siguieron en vivo. Una de ellas, Univisión-Canal 23, lo calificó como "el concierto de la discordia''.

En el corazón de La Pequeña Habana, decenas de exiliados se concentraron para repudiarlo, con el gesto simbólico de destrozar con una aplanadora discos compactos de los artistas que fueron a La Habana.

Los exiliados se congregaron en una esquina frente al popular restaurante Versailles en la Calle Ocho. Pero, pero para sorpresa de muchos, un grupo de jóvenes protagonizó una contraprotesta de apoyo al concierto.

Convocados por Vigilia Mambisa, los exiliados opuestos al concierto gritaron "¡Viva Cuba Libre!'', a modo de rechazo.

"Esto es lo más grande que he visto. El 80 por ciento del pueblo cubano en Miami ha reaccionado contra el concierto. Sólo el 20 por ciento lo ha apoyado. Pero todos queremos la libertad de Cuba'', dijo el presidente de Vigilia Mambisa, Miguel Saavedra, sin precisar detalles.

Las palabras de Saavedra se ahogaron en medio de los gritos de "Estamos con Juanes! ¡Estamos con Juanes!'' de numerosos jóvenes en el lado opuesto de la acera.

"Estamos cien por ciento con Juanes. Por su valentía y por su honor'', dijo Diosele Muñoz, un joven cubano de 18 años. En determinado momento, la diversidad de opiniones subió de tono y la policía hizo varios arrestos.

Además de Tañón y Juanes, participaron los artistas españoles Miguel Bosé, Luis Eduardo Aute y Víctor Manuel, el puertorriqueño Danny Rivera, la cubanoamericana Cucú Diamantes y el grupo Yerbabuena, los cubanos Silvio Rodríguez, Amaury Pérez, Carlos Varela, el grupo Los Van Van y X Alfonso, el rapero que cantó una canción, cuyo estribillo dijo: "Abajo el control, abajo con todos los que te manipulan''.

Según reporteros, el concierto fue seguido en la Plaza de la Revolución por más de un millón de personas, mayormente jóvenes. Una cifra mucho mayor que la que presenció la misa del Papa Juan Pablo II en 1998.

En más de un sentido, el concierto rompió muchas barreras. En La Habana, artistas extranjeros hicieron llamados a la libertad y la paz pese al sistema político de la isla, mientras que en Miami los exiliados vieron en tres canales de la televisión local una insólita presentación de Silvio Rodríguez, figura emblemática del castrismo.

"Esto rompió una etapa de la vida de nuestro país. Aquí vino gente que nunca había cantado en Cuba y arrastró al público, arrastró a los jóvenes de inmediato'', dijo Enrique López Oliva, profesor de la Universidad de La Habana.

Pero no todos están de acuerdo. Para Sixto, estudiante de Medicina de 23 años, "mucha gente en Miami está molesta con este concierto. Y este concierto no es nada. Es sólo música'', dijo.

Aunque Juanes consultó al gobierno estadounidense sobre la organización del concierto, el presidente Barack Obama declaró el domingo por la mañana a Univisión que La Habana pudiera hacer mucho más que autorizar un evento musical.

"Tengo entendido que [Juanes] es un músico fabuloso y dará un concierto muy bueno'' y "estoy seguro de que este tipo de intercambio cultural no daña las relaciones entre Estados Unidos y Cuba'', agregó Obama.

Pero "tampoco hay que exagerar lo que significa. El gobierno estadounidense no es promotor de conciertos. No es cuestión de si damos o no nuestro beneplácito. Lo que me gustaría de verdad es ver cómo Cuba abandona algunas de las prácticas antidemocráticas del pasado'', añadió Obama.

Enterado en La Habana de la opinión de Obama, Juanes escribió en Twitter que "lo que dice Obama nos parece que lo hace aún más un caballero de la paz. Por él y miles de razones más, estamos hoy en Cuba''.

El público comenzó a llegar a la plaza habanera poco después de las 7 de la mañana, sin que les importara el calor. Yonder, de 25 años, y su novia Yaima, de 19, tuvieron que retirarse de la primera fila del concierto cuando la muchacha se desmayó por el calor. Perdió un zapato entre la muchedumbre.

"Intentó recuperarlo, pero lo único que logró fue agarrar el zapato perdido de otra persona. Hubo muchos empujones y movimiento. El suelo está lleno de zapatos y gafas y la gente les pasa por arriba'', dijo Yonder.

Durante cinco horas y media, los cientos de miles de asistentes bailaron al compás de las canciones, muchas de ellas auténticos éxitos de la radio local, como El Madrigal, que cantó Rivera.

"Juanes fue muy valiente, no tenía que venir aquí y enfrentarse a todos los que estuvieron contra él. Lo hizo porque quería cantarnos a nosotros'', dijo Gabriela, de 14 años, que asistió al concierto con su hermana, su madre y su abuela.

En los últimos minutos del concierto, Juanes sorprendió a la asistencia con varios gritos gritos de "Viva Cuba libre', seguidos de otros de "una sola familia cubana''.

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