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Micheletti acepta reanudar el diálogo con Zelaya

Zelaya saluda al candidato presidencial Elvin Santos antes de comenzar la reunión que sostuvieron en la embajada de Brasil, donde el depuesto mandatario está refugiado.
Zelaya saluda al candidato presidencial Elvin Santos antes de comenzar la reunión que sostuvieron en la embajada de Brasil, donde el depuesto mandatario está refugiado. AP

El presidente de facto hondureño, Roberto Micheletti, aceptó este jueves reanudar el diálogo con el derrocado Manuel Zelaya, refugiado en la embajada brasileña en Tegucigalpa, en busca de solucionar la crisis política.

La cancillería de Micheletti confirmó que éste está dispuesto a dialogar, y que con tal fin visitarán el país el presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, y el vicepresidente de Panamá, Juan Carlos Varela.

Para recibir a Arias y Varela, cuya visita surgió de una iniciativa del ex presidente estadounidense Jimmy Carter, el régimen de facto pidió que sea pospuesta la llegada de una misión de la OEA, integrada por su secretario general José Miguel Insulza y varios cancilleres.

"Se ha aceptado la propuesta del ex presidente Jimmy Carter'', anunció la cancillería del gobierno de facto en un comunicado.

Por tal motivo, Micheletti "estará en la disposición de recibir con posterioridad, en una fecha por convenir por la vía diplomática, la misión integrada por algunos cancilleres americanos acompañados por funcionarios de la OEA'', agregó.

Por su parte, Zelaya anunció haber iniciado el diálogo con el gobierno de facto en tanto el país intentaba retornar a la normalidad después de tres días de toque de queda y violencia.

El depuesto presidente formuló sus declaraciones en radio Globo poco después de recibir al obispo auxiliar de Tegucigalpa, monseñor Juan José Pineda, quien no formuló declaraciones.

La noche del miércoles "me reuní con un funcionario del gobierno de facto, pero no avanzamos nada porque ellos están inflexibles. Sin embargo, este es el inicio para buscar soluciones pacíficas que traerán la paz perdida con el golpe de Estado'', declaró Zelaya. No identificó al funcionario interlocutor.

En las cercanías de la embajada de Brasil, donde Zelaya está refugiado desde el lunes, fue visto el general Romeo Vásquez, jefe militar que lo arrestó y lo puso en un avión hacia Costa Rica el 28 de junio, cuando fue sacado del poder, que asumió el mandatario de facto Roberto Micheletti.

"Ya se inició el diálogo con el gobierno de facto'', aseguró Zelaya.

Fue una aparente referencia a la llegada de los candidatos presidenciales de cuatro partidos políticos postulados para las elecciones de noviembre, que antes se reunieron con Micheletti.

El régimen interino implantó el jueves un toque de queda selectivo en cinco provincias y en ocho municipios fronterizos a Nicaragua, El Salvador y Guatemala que se extendió hasta las 5 de la mañana del viernes. En los últimos tres días, la emergencia era a nivel nacional.

El presidente costarricense Oscar Arias, en declaraciones a la cadena CNN desde San José, dijo que "sería lo mejor que puede pasar al pueblo hondureño que se pueda dialogar al mas alto nivel''.

"Yo no lo conseguí cuando los invité a Micheletti y a Zelaya a mi propia casa'', agregó.

"Para llegar a un acuerdo hay que verse a los ojos, hay que crear esa confianza'', apuntó Arias, mediador en la crisis hondureña.

Luego, en un comunicado de la presidencia costarricense, Arias declaró "la urgencia de hacer todos los esfuerzos para reanudar el diálogo en Honduras con el fin de remediar la crisis que vive el país''.

Arias además informó que no tiene planeado viajar a Honduras por el momento, sino recibir noticias de primera mano de una próxima delegación de la Organización de los Estados Americanos, OEA, encabezada por su secretario general, José Miguel Insulza.

En medio de un vasto despliegue de militares y policías en las calles para vigilar nuevas manifestaciones, el país intentaba el jueves entrar en la normalidad tras levantarse el toque de queda vigente desde la subrepticia llegada de Zelaya a Tegucigalpa y su ingreso a la embajada brasileña el lunes.

Luego de tres días de toque de queda, disturbios y saqueos a negocios, el gobierno de facto pidió a la población volver a sus actividades rutinarias y ofreció mantener el orden.

Sin embargo, manifestaciones convocadas tanto por el Frente de Resistencia al Golpe de Estado como por grupos afines al gobierno de Micheletti recorrieron simultáneamente diferentes partes de la capital.

"Aquí estamos en las calles y siempre estaremos hasta que Zelaya vuelva al poder'', dijo a la AP el líder del Frente, Rafael Alegría.

Otra multitud de aliados de Micheletti se congregó frente a la sede de las Naciones Unidas y de ahí marchó hacia la embajada de los Estados Unidos, para demandar que no haya injerencia extranjera. Muchos llevaban pancartas con mensajes como: "Lula no te metas en los asuntos de Honduras''.

"Los hondureños queremos vivir en paz, sin Zelaya y sin injerencias de otros países'', dijo a la AP Cecilia Flores, una abogada de 39 años, que como la mayoría de manifestantes vestía de blanco y llevaba la bandera del país.

Las autoridades instauradas acusaron al gobierno del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva de haber ayudado a Zelaya a llegar hasta Tegucigalpa.

"Es claro que el presidente Zelaya puede permanecer en la embajada el tiempo que sea necesario para que se resuelva la situación. Brasil dio refugio al presidente Zelaya porque enfrentaba el riesgo de ser tomado prisionero si abandona la embajada'', dijo en Brasilia Marcelo Baumbach, vocero de Lula.

Temprano, René Zepeda, el ministro de información de Micheletti, descartó que el gobierno esté sopesando romper lazos diplomáticos con Brasil para justificar un asalto a la embajada. "Sólo hemos pedido respeto a Brasil, así como nosotros respetamos su embajada'', declaró a la AP.

Señaló que "Brasil debe hacer callar a Zelaya y ofrecer las condiciones adecuadas de que él dialogue con nuestro gobierno, en vez de desatar la violencia en Honduras''.

En Washington, el congresista republicano Aaron Shock divulgó un análisis del Servicio de Investigaciones del Congreso estadounidense, según el cual "la destitución del ex presidente Zelaya fue constitucional y (la) debemos respetar'', aunque también halló ilegal que el mandatario fuera expulsado del país.

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