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El año de Kendry Morales

Kendry Morales.
Kendry Morales.

Cuando Kendry Morales aún no soñaba con jugar en las Grandes Ligas, ya su reputación se paseaba por los estadios del mejor béisbol del mundo.

La gran esperanza del béisbol cubano, el novato que había impuesto récords de asombro, el pelotero que había brillado como jugador de posición y lanzador en su etapa juvenil, el mejor de su generación... era un elegido de la suerte.

Algún tiempo le tomó respaldar todos esos elogios, pero cuando finalmente pasó el momento de los experimentos y llegó el de las realidades, el antillano se abrió paso de manera convincente y rotunda.

No por gusto está escribiendo una página dorada en las Grandes Ligas y al momento de ir a prensa esta entrevista sumaba 31 jonrones y acechaba una cifra mágica para cualquier pelotero: las 100 impulsadas en su primera temporada completa.

Sólo cinco jugadores cubanos han logrado esa hazaña: Orestes Miñoso, Tany Pérez, Tony Oliva, Rafael Palmeiro y José Canseco. Y solamente cuatro de estas luminarias pegaron más de 30 jonrones: Pérez, Oliva, Palmeiro y Canseco.

Por eso, mientras conversa con El Nuevo Herald desde el Angel Stadium, casi se puede advertir el orgullo del muchacho del pueblo de Fomento, en la central provincia de Sancti Spíritus, del otro lado de la línea.

"Es un honor poder unirme a ese grupo de bateadores cubanos que remolcaron más de 100 carreras y pegaron más de 30 jonrones en una temporada'', afirma Morales. "No es fácil, es necesario estar muy bien preparado para un torneo largo de 162 juegos y tener una fe inamovible. A veces más fe que talento''.

No por gusto, Morales se encuentra entre los 10 primeros bateadores de la Liga Americana en los más importantes renglones ofensivos al sumar 31 jonrones (sexto), 99 impulsadas (noveno), 42 dobles (octavo), un promedio de .560 (tercero), 75 extrabases (tercero), con un total de bases de 303 (sexto) y un porcentaje de embasamiento de .909 (octavo).

Cuando a su equipo le restan 10 juegos por celebrar, los pronósticos indican que debe terminar al menos con 32 cuadrangulares y 105 impulsadas. Además, en estos momentos para un promedio de .303.

"Aprendí a batear en Cuba o al menos eso pensaba, y corregí defectos en Estados Unidos'', indica Kendry. "Aunque me he adaptado al pitcheo variado de las Mayores, lo fundamental en este béisbol es la preparación física y la convicción total de que uno puede lograr lo que se proponga''.

Pero el viaje a la gran carpa no fue fácil.

Morales ha acumulado estas estadísticas después de un constante subir y bajar de las Menores y luego de que Mark Teixeira buscó un contrato multimillonario con los Yankees de Nueva York, dejando la titularidad en la inicial al alcance del cubano.

"Tenía confianza de que al jugar diariamente iba a tener resultados positivos, pero debo confesar que una vez me sentí muy mal cuando me subieron y bajaron en tres ocasiones en un lapso de tiempo corto'', explica la ex estrella del equipo Industriales, de la capital cubana. "Tuve que conversar con el mánager, que afortunadamente comprendió mi preocupación''.

Una de las dudas que tenía el piloto, Mike Scioscia, era si Kendry podía cumplir con la labor defensiva en primera base. Y el trabajo del antillano con su mascotín ha sido excelente con un promedio de .994 al tener sólo ocho errores en 134 partidos y 1,216 entradas como inicialista, donde ha participado en 134 jugadas de doble matanzas.

"El trabajo defensivo se lo debo a la práctica con mi entrenador Alfredo Griffin. A veces me he pasado horas fildeando batazos hacia todas las direcciones, en especial los que pican delante de uno'', afirma Morales, quien recientemente reconoció haber llegado de Cuba con "manos de piedra''.

Muchos creyeron que el pelotero iba a triunfar de inmediato en las Mayores y no era para menos.

Después de jugar en el Campeonato Panamericano Juvenil donde ganó el premio de Jugador Más Valioso, Morales debutó en Series Nacionales en la temporada 2001-02 con Industriales.

No sólo logró el galardón de Novato del Año con promedio de .324, 21 jonrones y 82 impulsadas, sino que estableció siete récords para un novato, incluyendo los de cuadrangulares y remolcadas.

Luego de una segunda temporada exitosa, Kendry se convirtió a los 20 años de edad en el cuarto bate de la selección nacional en la Copa Mundial del 2003 celebrada en La Habana, y su aporte fue decisivo en la corona ganada por Cuba (9-0) al pegar un jonrón con las bases llenas en victoria 6-3 sobre Taiwán.

Su suerte, sin embargo, estaba a punto de dar un giro inesperado.

En noviembre del 2003 durante el torneo clasificatorio para los Juegos Olímpicos del 2004, Morales fue enviado de regreso desde Panamá a Cuba por hacer un supuesto contacto con un agente de peloteros profesionales.

Esta fue su última aparición con el uniforme de la selección nacional y el espirituano sintió entonces que había chocado contra un muro. Fue capturado en tres intentos de fugas, hasta que logró escapar en una embarcación por la zona norte de Matanzas y llegó el 6 de junio del 2004 a las costas floridanas.

Poco a poco, la vida volvió a sonreírle y tras una estancia en República Dominicana --donde jugó béisbol invernal-- el 7 de abril del 2005 fue adquirido por los Angelinos con un contrato de $10 millones y seis temporadas.

Su debut en Grandes Ligas ocurrió el 23 de mayo del 2006, cuando bateó tres imparables en cinco turnos incluyendo, un jonrón frente a los Rangers de Texas.

Ahora, establecido como una figura importante, no se puede obviar la importancia del legendario Preston Gómez.

Uno de los mejores buscadores de talento de las Mayores y consejero del gerente general de los Angelinos, Gómez --que falleció el 28 de marzo del 2008 en un accidente de tráfico-- le había expresado a la organización que tenían en Morales a una futura estrella, y debían tener paciencia y confiar en su compatriota más joven.

El muchacho no lo defraudó y Gómez seguro le sonríe desde el cielo.

"Este es un deporte donde uno nunca deber perder la humildad y trabajar todos los días'', recalca Morales. "Quién crea que lo sabe todo, está muy equivocado. Afortunadamente, mucha gente confió en mí y me alentó a seguir creciendo como pelotero. Pero ese proceso no ha terminado. Todavía falta por ver al mejor Kendry Morales''.

El periodista Angel Torres colaboró en este reportaje.

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