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Un ser humano completo

El doctor Eduardo C. Alfonso, un cubano de 56 años que creció en Puerto Rico, y uno de los oftalmólogos más reconocidos mundialmente en el área de enfermedades oculares infecciosas.
El doctor Eduardo C. Alfonso, un cubano de 56 años que creció en Puerto Rico, y uno de los oftalmólogos más reconocidos mundialmente en el área de enfermedades oculares infecciosas. C.M.Guerrero/el Nuevo Herald

Salvar de la ceguera a otra persona es para Eduardo C. Alfonso lo más importante en su vida, a tal punto que preside una de las instituciones oftalmológicas más prestigiosas del mundo.

"Para nosotros los oftalmólogos, es algo extremadamente satisfactorio cuando podemos restaurar la visión que se ha perdido'', afirmó. "Los clínicos y los investigadores trabajamos en equipo para poder descubrir día día más adelantos que permitan prevenir la pérdida de la visión en los seres humanos''.

Alfonso, un cubano de 56 años de edad que creció en Puerto Rico, y uno de los oftalmólogos más reconocidos mundialmente en el área de enfermedadesoculares infecciosas, acaba de ser nombrado presidente del Departamento de Oftalmología de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami y director del Bascom Palmer Eye Institute.

Su objetivo es impulsar al Bascom Palmer a alturas todavía mayores para ser el líder mundial en la práctica clínica de la oftalmología, educación oftalmológica e investigación de la vista.

"La importancia de la vista es que procesa el 75 por ciento de la información que llega al cerebro. Si nos llega a faltar este sentido, sólo nos quedará un 25 por ciento de lo que podríamos estar conociendo día día'', recalcó el especialista.

Titular de la cátedra de Profesor de Oftalmología Edward W.D. Norton, es reconocido por su conocimiento experto clínico en enfermedades y cirugía de la córnea, microbiología ocular y corrección de visión con láser.

Médico, cirujano, profesor e investigador, el doctor Alfonso documentó en el 2006 un aumento en la incidencia de una forma agresiva de infección corneal por hongos, que estuvo relacionada con el uso de lentes de contacto blandos. Sus hallazgos atrajeron considerable atención de los medios de comunicación a través del mundo y redujeron significativamente el número de nuevas infecciones.

"Si uno puede aportar con la experiencia y el servicio debe hacerlo. Todos queremos ser medidos por algún granito de arena que dejamos antes de partir y esta es mi forma de contribuir con los demás'', subrayó.

Para el doctor Eduardo de Marchena, decano asociado de Medicina Internacional de la Universidad de Miami y director del Programa de Cardiología Invasiva del citado plantel, el oftalmólogo Alfonso es "un ser humano completo''.

"Es impresionante la capacidad que tiene de manejar múltiples áreas al mismo tiempo, de investigación científica, de cuidado clínico meticuloso y ser administrador médico de una institución tan importante como el Bascom Palmer. Es buenísimo amigo, padre y esposo. Es un ser humano completo''.

La especialista en córnea del Bascom Palmer, doctora Carol Karp, dijo que el doctor Alfonso es ‘‘una persona muy especial, una combinación increíble de inteligencia, pasión por la ciencia, servicio a sus pacientes y modestia''.

Eduardo C. Alfonso nació en 1952 en La Habana, Cuba, y a los 7 años viajó a Puerto Rico con sus padres Margarita y Cándido Alfonso, y su hermano Cándido Jr.

En 1972 viajó a New Haven Connecticut, donde se graduó en 1980 de la Facultad de Medicina en la Universidad de Yale.

De 1981 a 1984 estudió Oftalmología en el Bascom Palmer.

En 1986 fue nombrado profesor de Bascom Palmer y en el 2007 asumió como director interino del citado instituto. El 1 de junio del 2009 fue nombrado director general.

Casado con la puertorriqueña María Angélica, tiene 3 hijos, Angélica, Patricia y Eduardo.

Es autor de 175 publicaciones de literatura científica, así como también capítulos de libros, y conferencista invitado nacional e internacionalmente.

"Son nuestros pacientes, a quienes hemos ayudado a recuperar su visión, lo que nos impulsa a seguir luchando por la oftalmología, una ciencia de una belleza única'', subrayó.

Entre sus numerosos reconocimientos figuran el Premio de Honor 1993 y el Premio Senior Achievement 2003, ambos otorgados por la American Academy of Ophthalmology.

Sus intereses de investigación incluyen sensibilidad a las bacterias y los hongos, así como desarrollo y aplicaciones clínicas de la queratoprótesis, que es una córnea artificial, con potencial significativo para pacientes que esperan transplantes en naciones en vías de desarrollo, en las cuales el tejido donante es con frecuencia escaso.

Además, con un equipo de investigadores de la Universidad de Miami, está introduciendo maneras de hacer identificación rápida de infecciones oculares que amenazan la vista.

"Una de las metas importantes del Bascom Palmer y que yo tengo, es poder educar a las próximas generaciones de oftalmólogos para que puedan seguir la misma trayectoria que yo he tenido. Por ello, no solamente es necesario enfocarse en el cuidado de los pacientes y la investigación, sino también, en la educación de los oftalmógologos'', subrayó.

Clínicamente, el doctor Alfonso se especializa en transplantes de córnea, habiendo realizado más de 1,000 de éstos en adultos y niños.

"Un amigo me dijo una vez: ‘muchos creen que pueden llevarse los bienes materiales a la otra vida en un U-Haul pero no es así'. Yo pienso que lo que llevamos es lo que podemos hacer por los demás'', expresó.

Ha viajado por el mundo entero dando sus conferencias, dedica una extensa jornada laboral en su consulta en el Bascom Palmer y en sus escasas horas de esparcimiento disfruta de la pesca y del paseo por las costas floridanas con su familia.

"Me siento tan dichoso porque estoy viviendo mi sueño, poder liderar este instituto y ver como se van formando excelentes oftalmólogos y como vamos cambiando la vida de nuestros pacientes'' dijo. "Es que la medicina, como el sacerdocio, es una profesión que uno va a practicar hasta el último día de su vida''.

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