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Oficina de EEUU en Cuba no invita a disidentes a coctel

Los disidentes Vladimiro Roca (izquierda al frente), Martha Beatriz Roque (derecha al frente), Elizardo Sánchez Santacruz, Guillermo Fariñas y Francisco Chaviano, de izquierda a derecha, hablan a la prensa extranjera el 26 de agosto del 2008, en La Habana.
Los disidentes Vladimiro Roca (izquierda al frente), Martha Beatriz Roque (derecha al frente), Elizardo Sánchez Santacruz, Guillermo Fariñas y Francisco Chaviano, de izquierda a derecha, hablan a la prensa extranjera el 26 de agosto del 2008, en La Habana. AFP/Getty Images

Disidentes cubanos declararon el miércoles estar complacidos de que una funcionaria estadounidense de visita en la isla se hubiera reunido con ellos, pero expresaron cierta molestia al conocer que a un coctel diplomático celebrado por representantes de Estados Unidos sólo se invitó a cubanos simpatizantes del gobierno.

Un informe de la BBC citó que un funcionario de la misión diplomática estadounidense en La Habana había dicho que "los disidentes no fueron invitados'' a la recepción del martes por la noche. Un portavoz de la misión afirmó que la lista de invitados "no favorecía a un grupo sobre otro'', pero no niega directamente el informe de la BBC.

Mientras tanto, el gobierno cubano y los medios de prensa oficiales guardaron silencio el miércoles sobre la visita de Bisa Williams, subsecretaria de asuntos hemisféricos del Departamento de Estado, la funcionaria estadounidense de mayor rango en visitar La Habana desde el 2002.

Williams fue a la isla en visita oficial para reunirse con funcionarios cubanos a discutir una posible reanudación de los servicios de correo directo entre ambas naciones. Pero fuentes de Estados Unidos confirmaron el martes que se reunió también con el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Dagoberto Rodríguez, con los disidentes, y asistió al concierto de fin de semana del rockero colombiano Juanes.

Funcionarios estadounidenses en Washington restaron importancia al significado de la visita de seis días de Williams.

"Yo no diría que eso cambia nada en nuestras relaciones con Cuba'', afirmó el vocero del Departamento de Estado, Phillip Crowley, a la Agence France Presse. "Pero evidentemente coincide con los esfuerzos del Presidente por aumentar el libre flujo de información... entre Estados Unidos y el pueblo de Cuba''.

Pero los representantes republicanos de la Florida Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln y Mario Diaz-Balart escribieron de inmediato el miércoles al subsecretario de Estado, William J. Burns, solicitando información completa sobre la visita de Williams a La Habana.

"Si lo que se reporta es correcto, la visita de rutina de la señora Williams a Cuba fue mucho más allá de su propósito explícito y se convirtió en casi una cumbre con funcionarios del régimen cubano'', indicó el documento.

Disidentes de La Habana entrevistados por teléfono dieron asimismo poca importancia a su reunión con Williams más allá del reconocimiento simbólico de su trabajo por parte de Estados Unidos durante el almuerzo de la diplomática con unos 15 activistas de los derechos humanos y otras causas.

"Nuestra reunión fue algo coherente con la decisión del gobierno de los Estados Unidos de mantener contactos con el gobierno de Cuba sin renunciar [al derecho de reunirse con] los representantes de la sociedad civil'', indicó Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, quien señaló que altos funcionarios europeos de visita en Cuba rara vez se reúnen con los disidentes.

"Ella dijo que quería escuchar nuestros criterios'', indicó el conocido disidente Vladimiro Roca. "Pero lo más importante es que ella fue la primer funcionaria que se reúne con nosotros desde que Barack Obama llegó a la presidencia. Nadie más, ningún europeo hace eso''.

Sánchez y Roca dijeron que Williams les dijo que ella quería "completar su visión de la realidad cubana'', y ellos hablaron sobre sus exigencias para la liberación de presos políticos, el fin de la represión política y la necesidad de que haya reformas políticas.

Williams dirigió la oficina de Cuba del Departamento de Estado durante dos años antes de ser ascendida a subsecretaria de Estado.

Crowley indicó que las conversaciones de Williams con funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba se centraron también en "detalles prácticos'' de las operaciones de la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana. En ausencia de relaciones diplomáticas directas, ambos países mantienen "secciones de intereses'' en sus capitales.

No obstante, ambos gobiernos restringen rigurosamente los movimientos de los diplomáticos. Funcionarios estadounidenses se han quejado en repetidas ocasiones del acoso sufrido por sus diplomáticos en La Habana por parte de la Seguridad del Estado cubana.

Tanto Roca como Sánchez manifestaron sentirse molestos hasta cierto punto, sin embargo, con la ausencia de disidentes en el coctel celebrado en la noche del martes por la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

Fernando Ravsberg, corresponsal de la BBC, reportó que "por primera vez en 10 años, la disidencia cubana no fue invitada a una recepción diplomática... En su lugar, los funcionarios estadounidenses invitaron a decenas de artistas, intelectuales y académicos''.

"La mayoría de los asistentes fueron... personas que de un modo y otro están relacionadas con el gobierno. Ninguno de ellos había asistido a una de esas recepciones durante una década'', añadió Ravsberg. Las autoridades de la Sección de Intereses "no parecen estar tratando de ocultar el cambio en su política''.

Miembros de la Seguridad del Estado advierten por lo general a funcionarios y partidarios del gobierno que eviten encuentros diplomáticos a los que hayan sido invitados disidentes.

"Yo recibí la invitación, y no recibí ningún mensaje en contra de ella, así que fui'', dijo el ceramista José Fuster, según Ravsberg.

Roca indicó que la Sección de Intereses tiene la prerrogativa "de invitar a quien quiera'', pero añadió una crítica: "Con la situación económica [de Estados Unidos] como está, a lo mejor ya había demasiados invitados''.

"Ellos dicen que fue un encuentro con el mundo de la cultura, con la intelectualidad, y en este caso con la intelectualidad que es aceptada por el gobierno'', agregó Sánchez. "Nosotros tenemos también intelectuales. Yo no sé por qué esos no fueron invitados''.

Un vocero de la Sección de Intereses en La Habana, quien pidió mantener el anonimato debido a la política del Departamento de Estado, dio algunos detalles sobre la recepción, pero repetidas veces se abstuvo de aclarar si se había invitado o no a disidentes.

Con una asistencia de unos 200 cubanos, la recepción fue concebida como un "encuentro cultural'' para presentar a la nueva funcionaria de asuntos culturales de la Sección de Intereses, Gloria Berbena, y a su vice, Molly Koscina, ambas recién llegadas a La Habana, según el vocero.

"Ellas estaban dispuestas a conocer a tantas personas como era posible, y de los grupos más diversos posibles'', añadió el vocero. "Nuestra intención esa noche fue la de celebrar un evento cultural. Dentro de ese contexto, no existió ningún otro significado''.

Al preguntársele si la lista de invitados excluía a los disidentes, el vocero aseguró que el evento "no se propuso centrarse en ningún segmento en particular''. Luego añadió: "No querríamos identificar en qué lugar están'' del espectro político.

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