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Sonia Calero se presenta en Miami con Meme Solís

LA BAILARINA Sonia Calero se estableció en la Florida a comienzos de la década de 1990.
LA BAILARINA Sonia Calero se estableció en la Florida a comienzos de la década de 1990. El Nuevo Herald

Sonia Calero, una de las grandes leyendas de la danza cubana, regresará a la escena de Miami como parte del concierto que el cantautor Meme Solís presentará el próximo sábado en el Dade County Auditorium.

Para esta ocasión, la artista escogió el ballet La escoba, su caballo de batalla durante más de cinco décadas de carrera, en el que estará acompañada por Eriberto Jiménez, solista del Ballet Clásico Cubano de Miami.

"Alberto decía que éste era un pas de trois entre la pareja y la escoba'', expresó la bailarina al definir la conocida estampa del ballet El solar, un clásico de la danza cubana creado por su esposo, el reconocido coreógrafo Alberto Alonso (1917-2007), con el que triunfó en el Teatro Olympia de París en 1965.

"Cuando Maya Plisetskaya me la vio bailar, se volvió loca y le dijo a Alberto, ‘móntame Carmen'. Por eso El Solar fue tan importante para nosotros'', evocó la artista, quién también protagonizó la versión cinematográfica titulada Un día en el solar (1964), bajo la dirección de Eduardo Manet.

Calero se pasa la vida entre Gainsville y Miami. Allá imparte clases de salsa y ballet clásico a alumnos avanzados del Santa Fe College desde 1993. Aquí tiene a su hijo y su nieto.

Reacia a revelar su edad, la artista prefiere que el público adivine cuántos años tiene.

"Si la digo, me dirán: ‘¡qué mentirosa!, si tiene 104'... y si me la quito, me van decir, ‘no, son 120'... Entonces, que la gente la adivine'', dijo entre risas.

Cuando derivó al tema de su presentación del sábado, Calero aclaró que no se trata de un regreso, porque suele bailar en Gainsville cada vez que la invitan a alguna gala. "Más bien será un ‘una vez más' '', añadió, tras expresar su satisfacción por la invitación de Meme.

En cuanto al retiro, advirtió que no ha pensado en esa posibilidad. "Como nunca he dejado de trabajar, me voy a morir dando clases. Siempre muy cercana al teatro. Pero no me quedaré en casa viendo la televisión ni mucho menos'', aseguró. Entre sus actividades más recientes, Sonia fungió como ensayadora del estreno en Miami del ballet Carmen por el Ballet Clásico Cubano de Miami en marzo pasado.

"Fue una experiencia muy interesante. Gracias a ella, nuestro montaje rescató elementos del original concebido por Alberto Alonso'', expresó Pedro Pablo Peña, director del BCM, quien la invitó a bailar en el 2006 durante el Festival Internacional de Ballet de Miami.‘‘Tuvimos la oportunidad de disfrutarla en Noche azul, la última coreografía que Alberto creara para ella. Demostró una vez más que estaba en la plenitud de sus facultades''.

Aunque muchos cubanos de su generación la asocian con la rumba, Calero se formó bajo los cánones del ballet clásico en el Conservatorio Municipal y Sociedad Pro Arte Musical de La Habana. Pero no fue sino hasta la llegada de las primeras producciones de la televisión cubana, cerca de 1950, en que se dio a conocer a nivel masivo.

"Al principio los críticos se referían a mí como ‘la bailarinita' porque no sabían mi nombre'', evocó la intérprete, elogiada años después por el legendario crítico británico Arnold Haskell (1903-1980) durante su visita a La Habana.

A la hora de definir su quehacer en la escena, Calero rechaza el término "rumba estilizada''.

"No me gusta la palabra ‘estilización'. El baile que yo hago es un ‘desarrollo' de la rumba. De ahí también surgió El Güije, otro ballet de Alberto que llegó hasta Europa'', señaló. Y al referirse a la creencia de que no hay quien baile ese ritmo mejor que los negros, la artista fue categórica: "La rumba es muy difícil. Sin embargo, lo mismo hay blancos que la bailan muy bien que negros que tienen el oído ‘cuadrado'''.

No obstante, reconoció que aprendió mucho sobre el género cuando visitaba con su esposo los solares habaneros para ver de cerca cómo se bailaba la rumba de cajón.

Otra etapa de su trayectoria que destacó fue su paso por el Ballet Nacional de Cuba, compañía dirigida por Alicia Alonso, por entonces cuñada de Alberto y tía de su hijo, donde interpretó papeles de carácter.

"Eso fue después de que estuvimos en el Conjunto Experimental de Danza, donde surgió la versión definitiva de El Solar'', señaló. "Al regresar de aquel viaje por Europa, a Alberto le impidieron seguir dirigiéndolo porque no pertenecía al Partido [Comunista]. En su lugar pusieron a un sastre, muy buena persona, por cierto''.

Después de una estancia en México, Calero y Alonso se establecieron en la Florida a comienzos de la década de 1990. La pareja estuvo casada por 43 años, "pero la relación venía desde mucho antes...", subrayó. En ese lapso alcanzaron la perfecta comunión artística.

"Alberto logró sacar de mí todo que él buscaba. Nunca discutimos por problemas artísticos'', precisó. Y al referirse a los atributos que la llevaron a triunfar confesó: "Pienso que tengo carisma y soy muy honesta en mi trabajo. Doy todo lo que yo sé. Ni quito, ni pongo. Vivo el papel''.

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