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Posada Carriles espió a grupos del exilio para la CIA

Luis Posada Carriles aparece en esta fotografía de abril del 2009.
Luis Posada Carriles aparece en esta fotografía de abril del 2009. El Nuevo Herald Staff

El militante anticastrista Luis Posada Carriles, vinculado históricamente al enfrentamiento violento contra el régimen cubano, sirvió a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) como un factor de moderación para desalentar operaciones armadas de grupos del exilio y espiar a sus compañeros de causa, entre ellos los conocidos activistas Jorge Mas Canosa y Ramón Font.

Según documentos desclasificados de la CIA que publicó el martes la organización privada Archivo de Seguridad Nacional (NSA), Posada ofreció sus servicios para aceptar un alto cargo en una junta militar que presuntamente dirigía acciones militares contra el gobierno de Fidel Castro sin el consentimiento oficial de Estados Unidos.

"A pesar de que A/15 [identificación en clave de Posada] está dedicado al derrocamiento de Castro, él no es el típico individuo de boom and bang [que actúa con violencia precipitadamente]'', escribió su jefe y enlace en la CIA, Grover T. Lythcott, en un memorando del 21 de julio de 1966. "El está profundamente consciente de las implicaciones internacionales de las acciones mal planeadas o excesivamente entusiastas contra Cuba, y en el pasado, informalmente, ha ejercido su influencia entre los exiliados para desalentar actividades que podrían abochornar WOLADY [clave de Estados Unidos]''.

La nota de Lythcott acompaña un informe de dos páginas en el que Posada le pide autorización a la CIA para penetrar la junta militar que coordinaría las acciones de cuatro agrupaciones exiliadas: Representación Cubana del Exilio (RECE), Comandos L, Movimiento 30 de Noviembre y la Brigada 2506 [Asociación de Veteranos de Bahía de Cochinos].

Lythcott extiende la recomendación de Posada argumentando que "podría evitar acciones con adversos efectos para Estados Unidos en general y la CIA en particular''.

Desde la llegada de Fidel Castro al poder, la CIA respaldó los esfuerzos de los exiliados para derrocar al gobierno comunista, pero comenzó a mermar su apoyo después del fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, en 1961, y otros acontecimientos sucesivos como la Crisis de los Misiles en 1962 y el asesinato del presidente John F. Kennedy en 1963.

En su petición, firmada con el seudónimo de "Pete'', Posada describe puntualmente los armamentos, embarcaciones y recursos financieros reunidos por las agrupaciones para realizar infiltraciones armadas en el territorio cubano.

"Si yo llego a integrar la junta, ellos no harían nada que pusiera en peligro la seguridad de este país (como volar barcos rusos)'', escribió Posada, quien se integró a los entrenamientos de la CIA en abril de 1965. "Yo le proporcionaré a la Compañía [CIA] toda la información de inteligencia que pueda recoger. Yo ganaré una posición más sólida entre los exiliados y, en consecuencia, estaré en una mejor capacidad en el futuro para desempeñar un buen trabajo dentro de la Compañía''.

En un mensaje anterior, fechado el 24 de julio de 1965, se le atribuye a Posada haber informado sobre la participación de Mas Canosa y el también exiliado cubano Ernesto Freyre Varona en la fabricación de dos bombas Limpet --cada una de 10 libras--, las cuales serían activadas con dos horas de diferencia durante un atentado contra barcos soviéticos en el puerto de Veracruz, México.

Por entonces, Mas Canosa lideraba RECE. La supuesta acción --de la que no se precisa fecha-- involucra a Ramón Escaeda Rubio con la falsificación de pasaportes y cuños de visas de salida de México para cubrir la salida de los eventuales implicados.

Además de Mas Canosa y Font --ambos fallecidos-- se mencionan en los documentos los nombres de los activistas Antonio "Tony'' Iglesias, Dionisio Pastrana, Néstor González y "Polo'' Miranda, así como del "capitán Rojas, ex oficial de la CIA''.

La publicación de los documentos se produjo en ocasión del 33er. aniversario del derribo de un avión cubano con 73 pasajeros a bordo en aguas próximas a Barbados, atentado por el que los gobiernos de Cuba y Venezuela acusan a Posada como principal responsable. Los materiales fueron desclasificados por la CIA entre 1998 y el 2003, y los obtuvo el NSA bajo el amparo de la Ley de Libertad de Información.

"Estos documentos indican un pésimo error de inteligencia en la evaluación que hizo la CIA sobre el carácter de Posada'', declaró Peter Kornbluh, director del proyecto de documentación sobre Cuba en el NSA, con sede en Washington, D.C. "Si en 1966 sus jefes en la CIA lo catalogaron como un militante moderado y no típicamente violento, 10 años después, los propios documentos de la CIA y el FBI lo identifican como el artífice organizador del mayor acto de terrorismo en América Latina, usando los recursos que le proporcionó la propia Compañía en los años 60''.

El abogado Arturo Hernández, quien representa a Posada, declaró anoche que la divulgación de los documentos desclasificados forma parte de una campaña de descrédito contra su cliente.

"Esto ha sido calculado para desacreditar a mi cliente ante los ojos de la comunidad exiliada'', declaró Hernández. "Nadie ha sacrificado tanto por la causa de Cuba como Luis Posada Carriles''.

Posada, de 81 años, está actualmente acusado de nueve cargos por fraude migratorio, perjurio y obstrucción de la justicia. El juicio está fijado para comenzar el 1ro. de marzo del 2010 en un tribunal de El Paso, Texas.

Hernández manifestó que el NSA y Kornbluh están enfrascados en una carrera "para tratar de explotar a mi cliente con fines propagandísticos''. "Este es otro intento de desprestigiarlo utilizando documentos fuera contexto'', precisó el abogado.

También la Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA), organización que lideró Mas Canosa hasta su fallecimiento en noviembre de 1997, reaccionó el miércoles a las implicaciones descritas en la documentación desclasificada.

El empresario Francisco "Pepe'' Hernández, presidente de la FNCA, declinó comentar sobre las confidencias personales de Posada a la CIA, pero descalificó el contenido de los documentos respecto a la vinculación de Mas Canosa con actos de terrorismo.

"Durante toda su vida, Jorge Mas Canosa mantuvo una posición contraria al terrorismo y a cualquier acción que pudiera dañar la propiedad o la vida de personas inocentes'', manifestó Hernández. "Los datos que se muestran en esos documentos carecen de veracidad: sacarlos a la luz 40 años después y evaluarlos fuera de contexto es definitivamente injusto y fuera de lugar''.

No es la primera vez que se vincula a Posada con Mas Canosa en presuntas operaciones armadas y sabotajes contra Cuba. En marzo del 2005, el NSA divulgó un informe del Buró Federal de Investigaciones (FBI) en el que "una fuente confiable'' aseguraba que Mas Canosa pagó $5,000 a Posada para sufragar los gastos de operaciones anticomunistas en México.

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