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Reducen condena de espía cubano a 22 años

Antonio Guerrero en una foto reciente en una prisión federal de EEUU.
Antonio Guerrero en una foto reciente en una prisión federal de EEUU. AP

En la audiencia de sentencia del espía cubano Antonio Guerrero en el 2001, la fiscalía federal presionó para que se le aplicara la condena máxima --cadena perpetua-- subrayando su decidida arrepentimiento y su lealtad confesa al régimen cubano.

Ocho años --y un nuevo gobierno en la Casa Blanca-- han resultado en una marcada diferencia.

Usando argumentos de tonos más políticos que jurídicos, la fiscal federal adjunta Caroline Heck Miller exhortó el martes a una jueza federal de Miami a que redujera la condena de Guerrero a 20 años para cumplir un acuerdo entre el gobierno y la defensa.

Heck Miller indicó que la reducción de la sentencia mostraría al resto del mundo "la justicia del sistema judicial de Estados Unidos'', acallando la activa campaña de relaciones públicas de Cuba que afirma lo contrario.

Pero la jueza federal de distrito Joan Lenard no se dejó convencer y sentenció a Guerrero, de 50 años, a casi 22 años de cárcel por confabulación para espiar, además de reprender a Heck Miller por cambiar de opinión.

En el 2001, señaló la jueza, la conducta de Guerrero "representaba una seria amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos'' a los ojos del gobierno.

Al proponer ahora 20 años --menos del mínimo de lo establecido por la ley-- "¿no le resulta eso poco creíble?", preguntó la jueza a Heck Miller.

A finales del 2001, Lenard impuso a Guerrero, nacido en Miami y que trabajaba en la Base Aérea Naval de Boca Chica en Cayo Hueso, la condena máxima de cadena perpetua por confabularse con otros cuatro acusados para obtener información secreta para el gobierno de Fidel Castro.

Pero un tribunal de apelaciones de Atlanta desestimó el año pasado la condena de Guerrero por considerarla excesiva debido a que Guerrero no llegó a conseguir materiales secretos de ningún tipo y por lo tanto no envió nada a La Habana.

En la audiencia del martes, Lenard defendió sus razones para la sentencia de cadena perpetua, afirmando que aunque Guerrero no consiguió secretos de Estado en la base aérea, "la evidencia indica que estaba muy dispuesto a hacerlo''.

La magistrada señaló que, entre otras cosas, Guerrero hizo un "mapa mental'' de un edificio de Boca Chica en que se iban a guardar materiales secretos.

Guerrero, que fue arrestado en 1998 con otros miembros de la Red Avispa, todavía tiene que pasar otros 11 años en la cárcel para cumplir su nueva sentencia.

El Onceno Tribunal Federal de Circuito de Apelaciones ordenó además a Lenard modificar su sentencia a otros dos condenados junto con Guerrero: Ramón Labañino, quien también fue condenado a cadena perpetua por confabulación para espiar, y Fernando González, condenado a 19 años de cárcel por ser agente no inscrito del gobierno cubano.

La nueva sentencia de estos dos acusados se ha pospuesto debido a una disputa sobre la evaluación de daños por espionaje.

El caso, que ya tiene 11 años, ha estado cargado de controversia porque la Red Avispa estuvo vinculada con el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en aguas internacionales en 1996 a manos de cazas cubanos. Cuatro pilotos de Hermanos Rescate --que realizaban misiones de búsqueda y rescate de balseros en el Estrecho de la Florida-- murieron en el incidente.

El tribunal de apelaciones confirmó solamente la condena y la sentencia a cadena perpetua del jefe de los espías, Gerardo Hernández, quien estuvo implicado más directamente en el derribo de las avionetas.

Cuba considera a los condenados héroes nacionales y ha desarrollado una amplia campaña internacional para presentarlos como víctimas de un sistema judicial prejuiciado que los condenó por tratar de proteger a Cuba de exiliados extremistas de Miami.

Familiares de tres de las víctimas del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate estuvieron en la audiencia del martes y creían que Guerrero sería sentenciado a 20 años. Se marcharon satisfechos de que Lenard le impuso una condena más dura. La jueza siguió las pautas de sentencia, que van de 22 a 27 años.

"Esto me hace sentirme orgullosa del sistema de justicia de Estados Unidos'', afirmó Maggie Khuly, una arquitecta de Miami cuyo hermano, Armando Alejandre Jr., murió en el incidente. "Ella está velando por nosotros de una manera muy diferente a la de la fiscalía, pero que es válida''.

"Esto muestra que la jueza asumió una posición independiente'', dijo Mirta Méndez, hermana de otra víctima, Carlos Costa, cuyos padres también asistieron a la audiencia.

Miriam de la Peña, la madre de otra víctima, Mario M. de la Peña, criticó a Guerrero por no haberse disculpado por lo que hizo. "Me molesta que no sienta remordimiento por poner en peligro nuestra seguridad nacional'', afirmó.

En la audiencia Guerrero habló solamente cuando la jueza le preguntó si él entendía la propuesta de acuerdo con el gobierno. El hombre declinó la oportunidad de hablar en defensa propia, algo poco usual en un acusado que busca ganarse la simpatía del juez.

El abogado de Guerrero, Leonard Weinglass, hizo énfasis en el carácter de su cliente, diciendo que ha tenido un comportamiento ejemplar desde que fue encarcelado en una prisión de máxima seguridad en Florence, Colorado. Desde el 2002, Guerrero, que es ingeniero civil, ha trabajado como tutor, enseñando inglés y otras clases en español.

Weinglass imploró a la jueza que le impusiera la condena de 20 años, alegando no sólo el comportamiento de Guerrero sino el difícil carácter político del caso.

"El tribunal está sentenciando a un individuo, no a un país'', subrayó Weinglass, sin mencionar a Cuba por su nombre.

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