Últimas Noticias

Estados Unidos, el equipo de todos

A fuerza de pundonor, integridad y talento, la selección de Estados Unidos se ha ganado un lugar en el corazón de los aficionados.

El empate 2-2 en el último segundo logrado contra Costa Rica, en el RFK Stadium en Washington, D.C., el 14 de octubre pasado, revela el temple de acero del equipo de las barras y las estrellas.

Pese a tener la clasificación asegurada, el conjunto dirigido por Bob Bradley luchó con bravura y honestidad hasta el último aliento y logró el resultado que necesitaba para terminar en el primer puesto en las eliminatorias mundialistas de la CONCACAF.

"Era una cuestión de orgullo'', manifestó el entrenador.

Sus jugadores tuvieron el valor necesario para reponerse a un cúmulo de adversidades: el accidente sufrido en la madrugada anterior por su goleador Charlie Davies, la desventaja de dos goles durante las tres cuartas partes del choque contra los ticos y el hecho de jugar con 10 hombres por la lesión de Oguchi Onyewu cuando el técnico ya había realizado los tres cambios reglamentarios.

La épica reacción envió a Costa Rica al repechaje con Uruguay y, de paso, clasificó directamente a Honduras al Mundial de Sudáfrica 2010.

Por las calles de las principales ciudades catrachas, jóvenes jubilosos celebraban la clasificación de su escuadra nacional ondeando la bandera de Estados Unidos.

Realmente fue conmovedora la forma cómo todos en el escuadrón estadounidense se entregaron a la defensa de sus colores, y con disciplina y tenacidad se lanzaron con asombrosa determinación a la conquista de su objetivo.

En cinco de los 10 partidos del Hexagonal Final de la CONCACAF, el cuadro estadounidense remontó marcadores adversos para sumar puntos. Sólo una vez cuando estuvo adelante en la pizarra perdió, fue en la visita al estadio Azteca, donde cayó 2-1 contra México, luego que Davies abriera el marcador.

Los emigrantes latinos que vivimos en EEUU, por lo general, tenemos el corazón comprometido con la selección de nuestro país de origen. Incluso contagiamos esa devoción a nuestros hijos, quienes también adoptan esa bandera, pese a que se han criado en esta tierra generosa.

Las notables actuaciones que viene consiguiendo el conjunto de las barras y las estrellas en los últimos años y el surgimiento de figuras de real valía, se roban un espacio en nuestro corazón.

Cómo no disfrutar, por ejemplo, con la inteligencia que posee Landon Donovan para jugar al fútbol; con el talento de Michael Bradley, el hijo del entrenador, para devorar toda la cancha y definir con maestría; o con la seguridad que ofrece Tim Howard en el arco, sólo para mencionar unos pocos nombres.

Es cierto que Estados Unidos todavía no tiene esos monstruos sagrados como Kaká, Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, pero como fuerza colectiva se para de igual a igual con el más pintado, como lo demostró cuando superó a España e hizo sufrir a Brasil en la reciente Copa Confederaciones, donde fue finalista.

Esa entrega, esa generosidad y ese respeto al juego son los mejores argumentos para que la selección de Estados Unidos se haya convertido en el equipo de todos. La expansión de fútbol en un país, se hace sobre la base del prestigio de su selección nacional. ¡Y vaya que el equipo de Bradley viene dando una aporte gigantesco en ese sentido!

  Comentarios