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Omara Portuondo, una diva camino al Grammy

OMARA PORTUONDO durante su paso por Miami camino a la ceremonia de los Grammy Latinos. Portuondo será una de las presentadoras en el espectáculo.
OMARA PORTUONDO durante su paso por Miami camino a la ceremonia de los Grammy Latinos. Portuondo será una de las presentadoras en el espectáculo. El Nuevo Herald

Omara Portuondo pudiera ser la abuela de cualquier cubano, si esa abuela fuera una cantante de fama mundial con innumerables historias sobre 60 años de vida musical, fama y desgarramientos. En un hotel del downtown de Miami, esta leyenda de la música cubana, elegante y sumamente profesional a sus 79 años, usa un pañuelo negro en la cabeza para fotografías en las raras ocasiones en que concede entrevistas.

La encontramos usando medias blancas atléticas y sandalias con suelas de corcho planas. Cuando canta --y cantó varias veces-- el cuarto parece vibrar con la emoción de su voz. "No hay bella melodía en que no existas tú'', canta suavemente Portuondo. Se trata, por supuesto, de Contigo en la distancia, una famosa canción romántica cubana.

"Es que te has convertido en parte de mi alma''.

Ciertamente, Portuondo es parte del alma musical de Cuba, una diva de la época de oro de la isla, una antigua bailarina y cantante del famoso cabaret Tropicana; un pilar del movimiento del filin y una fundadora del cuarteto D'Aida, el amado grupo musical de los años 50 y 60. Más recientemente, fue la única mujer del Buena vista Social Club. Su versión del bolero Veinte Años llevó el conmovedor poder de la clásica canción cubana a millones de oyentes en el mundo entero.

Parte del alma cubana de Portuondo fue arrancada de la comunidad exiliada hace 50 años. Para algunos, esa distancia se amplió más todavía en el 2003 cuando, mientras docenas de periodistas y disidentes eran arrestados en la isla, Omara fue una de las muchas artistas en firmar una polémica carta de apoyo al gobierno cubano. Portuondo se niega a comentar sobre la carta. "Todo el mundo no tiene que enterarse por qué se toman esas decisiones'', dijo. "Muchos, muchos artistas la firmaron''. Al preguntársele si se podía estar en desacuerdo, simplemente dijo: "Tú no haces eso''.

En octubre, Portuondo se convirtió en uno de los primeros artistas cubanos desde el 2002 en recibir una visa para cantar en EEUU, participando en conciertos en San Francisco y Los Angeles. El jueves será la primera artista de la isla en aparecer como presentadora en los premios Grammy Latinos trasmitidos por Univisión. Su último álbum, Gracias, ha sido nominado para Best Contemporary Tropical Performance.

Este viaje le ha permitido a Portuondo restablecer varias relaciones personales. Estuvo en Miami para visitar a su hermana Haydée, que también fue parte del Cuarteto D'Aida pero que se fue de Cuba en 1965. Portuondo dice que la pérdida de la presencia de su hermana ha sido difícil, aunque no culpa a nadie.

"Mi hermana y yo siempre estuvimos juntas desde que éramos chiquitas, la familia es la familia'', dice Portuondo. "Fue muy duro, muy doloroso, pero así es'', agregó. "¿Qué decir? Siempre estuvimos juntas en todo. Pero ella tomó su decisión y esas son cosas que hay que respetar, aunque sea su hermana, o su madre o quien sea. Es su decisión. En la vida todo cuesta algo''.

Cualesquiera que hayan sido los costos o las recompensas, la vida de Portuondo ciertamente tiene una dramática trayectoria. La madre de la cantante escandalizó a su familia acomodada y blanca casándose con un famoso pelotero negro. Portuondo entró en el mundo artístico en 1945, cuando una bailarina del famoso cabaret Tropicana tuvo que retirarse del nuevo show que incluía a Haydée, y los padres convencieron a su hija menor para que ocupara su lugar.

"Fueron mis padres los que dijeron que yo podía ser una buena artista'', dice Portuondo. "Yo era muy tímida. No quería que mis amigos de la escuela me vieran mostrando los muslos''.

No se demoró en superar su timidez y se hizo conocida no sólo como una glamorosa bailarina sino como una de las voces más atractivas de un nuevo movimiento musical surgido a fines de los años 40. Llamado filin por la palabra inglesa feeling (sentimiento), el estilo era una mezcla de orquesta de banda grande y jazz con música cubana tradicional, interpretada con mucha emoción.

"Nosotros decíamos, ‘¡Esta canción que estás cantando tiene feeling (sentimiento)! Oigan a ese hombre. ¡Qué feeling tiene!'', dice Portuondo.

La capacidad de Portuondo de comunicar matices emocionales y musicales la ha hecho famosa en Cuba y el mundo.

"Es una diosa de la música, una leyenda'', dice Gabriel Abaroa, presidente de la Latin Recording Academy. Abaroa dice que cuando supo que Portuondo estaría en Estados Unidos durante los Grammy Latinos, hizo presión para incluirla.

"Dije, ‘Tiene una visa. Dios mío, tenemos que tenerla'. Me siento muy orgulloso. Creo que el álbum es magnífico''.

De niña, Portuondo se sintió inspirada por la gran cantante clásica negra Marian Anderson, a la que Portuondo oyó por radio cantando en Carnegie Hall, y por Lena Horne, cuyo clásico Stormy Weather se convirtió en parte del repertorio de la cubana. El Cuarteto D'Aida trabajó con Nat ‘‘King'' Cole y recorrió Estados Unidos. Estaban tocando en el Fontainebleau en Miami Beach cuando comenzó la Crisis de los Misiles.

Pero a diferencia de otras famosas cantantes de su generación, como Celia Cruz y Olga Guillot, Portuondo nunca ha pensado en irse de Cuba. "Algunas personas siempre se han ido a otras partes del mundo pensando que van a tener gran éxito'', dice Portuondo. "Pero esta decisión es muy personal''.

Cuando le dijeron que su nombre había aparecido en una nota de prensa sobre los Grammy, Portuondo pareció muy excitada. "¡No me digan! ¿Pero está escondido o destacado? ¿Quiénes son los otros artistas que van a estar allí?". Sin embargo, le resta cualquier significación política a su selección. "Me siento honrada por esa selección'', dice. "Estoy muy contenta de estar allí con tantos otros artistas de América Latina. Este es el tipo de cosas por las que yo doy gracias''.

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