Últimas Noticias

Escuela polaca indaga las raíces judías del cristianismo

Un peregrino cristiano carga una cruz en la procesión de Viernes Santo, en Jerusalén, el 21 de marzo del 2008.
Un peregrino cristiano carga una cruz en la procesión de Viernes Santo, en Jerusalén, el 21 de marzo del 2008.

Un crucifijo cuelga en la pared trasera del salón de clases en la escuela franciscana. Abajo se encuentra una menorá.

La Escuela Superior de Filología Hebrea es un nuevo colegio privado con carreras de tres años, abierto en esta ciudad el año pasado.

Su fundador, el padre Maksymin Tandek de 43 años, estudió en una escuela franciscana en Jerusalén del 2000 al 2003, y se enamoró de la rica historia del lugar. Cuando regresó a Polonia, estaba determinado a encontrar una forma de enseñar a los jóvenes católicos polacos la importancia del diálogo entre cristianos y judíos, así como las raíces judías de su propia fe

La mayoría de los estudiantes de la escuela apenas ha tenido contacto con judíos, principalmente porque ahora son muy pocos, sólo 15,000 en este país católico con una población de 38.5 millones de habitantes.

Antes del Holocausto, había 3.3 millones de judíos en Polonia. Aproximadamente 3 millones perecieron y se fue la mayoría de los sobrevivientes. Muchos huyeron tras el pogromo después de la guerra en Kielce, el 4 de julio de 1946, cuando polacos mataron a más de 40 judíos. Otros emigraron en 1968, cuando el Partido Comunista los presionó para irse.

Muy pocos judíos permanecen en Torun, una ciudad medieval de 200,000 habitantes, conocida como el lugar de nacimiento del astrónomo Copérnico y hogar de la Universidad Nicolás Copérnico.

"Ahora, después del Holocausto, judíos y polacos saben aún menos unos de otros'', indicó Szymon Spandouski, un periodista que escribe a menudo sobre las relaciones judeocristianas en el periódico local Nowosci.

La escuela del padre Maksymin está ayudando a cerrar la brecha en la generación de jóvenes polacos que ha llegado a la mayoría de edad desde el colapso del comunismo en 1989. Esta generación es la primera de la posguerra en aprender la historia judía de Polonia y la verdad del Holocausto.

A su regreso de Israel, el padre Maksymin lanzó una campaña para establecer la escuela, con la bendición del Vaticano, la Iglesia católica polaca y el Consejo Municipal de Torun. La escuela recibe financiamiento municipal, de la Unión Europea y de donadores privados.

Rivka Halperin, una académica israelí de edad mediana, es la directora de idioma hebreo y estudios literarios de la escuela. Una mujer menudita, se mueve por el salón de clases con el mismo vigor que sus estudiantes mucho más jóvenes. Halperin cambia constantemente de hebreo a polaco con facilidad, éste, el idioma que habló de niña con sus padres polacos que emigraron a Israel.

A Halperin la motiva enseñar en la escuela porque una familia católica en Varsovia escondió a su madre durante el Holocausto. Se ha mantenido en contacto con esa familia que salvó la vida de su madre.

Durante la visita de este reportero a su salón de clases, sus alumnos hablaron sobre su educación judía.

"Sentía que me faltaba algo en el cristianismo y quería regresar a sus raíces'', explicó Anna Turczanik. "Ahora empiezo a entender la conexión del cristianismo con el judaísmo, y finalmente veo el inicio de mi religión en el judaísmo''.

Otro estudiante señaló: "Toda una cultura judía desapareció de este país durante el Holocausto. Es nuestra obligación descubrir el por qué''.

Justo a dos millas de la escuela franciscana, todos los días se transmite un mensaje absolutamente diferente por toda Polonia. Al otro lado del río Vístula, que atraviesa la ciudad, está Radio Maryja, una estación católica ultraconservadora que sataniza a los judíos y gays, y se opone a que Polonia sea parte de la Unión Europea. Operada por el padre Tadeusz Rydzik, un sacerdote redencionista, ha irradiado su fuerte señal por toda Polonia durante 17 años.

Según CBOS, un centro independiente de investigación sobre opinión pública, aproximadamente 4.5 millones de personas escuchan diariamente Radio Maryja. Otros dicen que la cantidad es menor, pero suficientemente grande para tener influencia política.

"Radio Maryja es vergonzante para la mayoría de los polacos y, definitivamente, proyecta una imagen negativa del país'', comentó Jacek Holub, un reportero que cubre Torun para Gazeta Wyborcza, el periódico más grande del país. "Muestra el lado negativo de Polonia: xenófobo y antisemita''. No obstante, los reporteros políticos polacos están de acuerdo en que Radio Maryja influye en el electorado caólico de derecha y tiene fuertes vínculos con el poderoso Partido Ley y Justicia.

En Torun hay poco apoyo para Radio Maryja, especialmente entre los 40,000 estudiantes de la Universidad Nicolás Copérnico. Holub me dijo que algunos grafitis en la ciudad dicen: "Torun se disculpa por Radio Maryja''.

El antisemitismo sigue existiendo en Polonia. Algunos ven la escuela del padre Maksymin como algo que contrarresta esta imagen negativa.

Gazeta Wyborcza comentó de la inauguración del nuevo centro, reportando que el padre Maksymin dice que no fundó su escuela con esa intención. Más bien, enfatiza el impacto positivo que espera que vaya a tener.

El monje espera que sus egresados ayuden a preservar la herencia judía de mil años de antigüedad de Polonia. "Las bibliotecas polacas contienen una gran cantidad de documentos con enorme riqueza de pensamiento judío, pero nadie los analiza'', explicó. ‘‘Necesitamos especialistas que los cataloguen y los hagan públicos''.

"Llevo cerca del corazón a esta renovación del interés por la cultura judía'', dice Halperin. Comentó que sus jóvenes estudiantes siguen preguntando: "Si hay una historia judía, ¿qué pasó? ¿Dónde están los judíos?".

  Comentarios