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Un adiós roto con los puños

JORGE GUTIERREZ con el boxeador dominicano Félix Díaz cuando el cubano se preparaba para su debut.
JORGE GUTIERREZ con el boxeador dominicano Félix Díaz cuando el cubano se preparaba para su debut.

La voz de Jorge Gutiérrez llega lejana y a retazos desde República Dominicana, pero se puede intuir el brillo en sus ojos cuando habla de boxeo y, sobre todo, de su improbable regreso al ring.

"A veces, ni yo mismo me lo creo'', expresa el camagueyano, uno de los 19 campeones olímpicos que ha dado Cuba. "Pero cuando me pongo los guantes y salgo a entrenar, siento que vuelvo a nacer''.

A los 34 años y tras casi 10 de inacción, el cubano debutó en el pugilismo rentado con un nocaut en un cartel celebrado hace un par de semanas en tierras quisqueyanas y ya sueña con sacarle el máximo al tiempo que le quede, que realmente no es mucho.

Gutiérrez derrotó en la división pesada a un rival que responde al nombre de San Soto y, a pesar de mostrar cierto sobrepeso, recordó con su pegada al hombre que a fines de los 90 dominaba los 75 kilogramos a su antojo en los circuitos amateurs.

"Fue una agradable sorpresa verlo noquear con facilidad'', expresó el promotor Luis De Cubas, quien fue uno de los artífices del cartel. "El plan es hacerle rebajar peso y convertirlo en un crucero. Todo queda de su parte''.

La huella de Jorge Gutiérrez en el boxeo cubano no fue tan extensa como profunda.

A pesar de sus triunfos en las categorías escolares y de su título mundial juvenil en Turquía 1994, nadie esperaba que Gutiérrez ocupara los primeros planos de los 75 kilogramas, al menos no con un establecido en el peso como el pinareño Ariel Hernández, flamante campeón olímpico de Barcelona 1992.

Pero Gutiérrez avanzó a la cima como un meteoro. Derrotó en par de ocasiones a Hernández -casi que lo retiró-, derrotó a otro grande como Alfredo Duvergel y en la esfera internacional sobrepasó al futuro campeón profesional Jermain Taylor.

"En aquellos tiempos no me detenía nadie'', recuerda Gutiérrez. "Me sentía fuerte, mi pegada era potente. Subía confiado al ring y quería ser campeóno olímpico en Australia''.

En Sidney 2000, Gutiérrez subió a lo más alto del podio al vencer en la final al ruso Gaydarbek Gaydarbekov. Pero poco imaginaba el camagueyano que ese momento pico marcaría el inicio del declive.

Sin entrar en detallas, Gutiérrez considera que todo cambió para mal cuando el entonces jefe de la escuela cubana de boxeo, Alcides Sagarra, fue sacado del puesto, que pasó a ocupar su segundo, Sarvelio Fuentes.

Gutiérrez perdió motivación y tan rápido como subió al estrellato, se perdió en el anonimato. Su última pelea registrada fue una derrota en el 2001 ante un joven Yordanis Despaigne, quien ahora reside en Miami y está activo en el ring.

Gracias a una muchacha ecuatoriana que después se convirtió en su esposa, Gutiérrez logró salir de Cuba y en diciembre del 2009 viajó a República Dominicana, donde trabó amistad con el campeón olímpico de Beijing 2008, Félix Díaz.

"Félix me habló de su entrenador, Pedro Luis Díaz, a quien yo conocía de los años en la finca [en el Wajay, sede de la escuadra nacional]'', explica Gutiérrez, . "Ambos me dieron ánimo para volver al ring. Imagino que el amor por el boxeo estaba dormido, pero no muerto''.

"Estoy consciente de que muchos aficionados me pondrán en duda, que otros no creerán en mí y no los culpo'', agregó el antillano. "Sólo pido una oportunidad. Creo que me quedan tres o cuatro años. Lo que bien se aprende nunca se olvida''.

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