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Senado español pide la "inmediata'' liberación de los presos de conciencia

Foto de archivo del 2 de marzo de 2010 del periodista y disidente cubano Guillermo Fariñas
Foto de archivo del 2 de marzo de 2010 del periodista y disidente cubano Guillermo Fariñas EFE

Con la premisa de potenciar el diálogo abierto y apoyar la reconciliación nacional en Cuba, el Senado español aprobó el miércoles una moción en la que expresa el apoyo a la disidencia de la isla y pide la "inmediata e incondicional'' liberación de los presos de conciencia.

La declaración pide a las autoridades cubanas permitan que representantes de la Cruz Roja y Naciones Unidas visiten las cárceles cubanas, "expone la defensa a ultranza de los derechos humanos'' y condena la muerte del disidente Orlando Zapata Tamayo, ocurrida en febrero tras una huelga de hambre de 85 días.

En Cuba, el disidente Guillermo Fariñas, quien mantiene una huelga de hambre desde el 24 de febrero, agradeció el apoyo del Senado y dijo que España debe respaldar a quienes sufren opresión.

"Por fin España, que al final de cuentas es la Madre Patria, se está dando cuenta de que debe ponerse de parte de las víctimas y no de los victimarios'', dijo Fariñas.

La moción, que recabó 246 votos a favor, uno en contra y una abstención, fue presentada por el gobernante Partido Socialista (PSOE), a la que se sumó el conservador Partido Popular (PP), el principal de la oposición.

El martes, el Congreso de los Diputados acordó una proposición, aunque sin naturaleza de ley, en la que se solicita dialogar con La Habana para conseguir la "inmediata e incondicional'' liberación de todos los presos políticos en Cuba.

La moción española generó opiniones encontradas entre los exiliados en Miami.

La periodista Ninoska Pérez Castellón, integrante del Consejo para la Libertad de Cuba, sostuvo que el gobierno de España debe hacer más por alentar la democratización de la isla.

"El problema con España va más allá, porque condena y a la misma vez apoya las inversiones en Cuba, inversiones que le han servido al régimen para mantenerse a flote'', indicó Pérez Castellón.

Se calcula que el monto de la inversión española en la isla alcanzó los 850 millones de euros (unos $1,246 millones) entre 1996 y el 2006.

"La realidad es que los españoles han participado en actividades económicas que el pueblo no ha podido, ayudando a esa represión'', añadió Pérez Castellón.

Sin embargo, en opinión de Omar López Montenegro, director ejecutivo de la Fundación para los Derechos Humanos, adscrita a la Fundación Nacional Cubano Americana, la moción refleja un "consenso'' en la Legislatura española que, a su vez, representará un arma de gran presión política a corto plazo.

"Es un hecho extraordinario, tomando en cuenta que España dicta o tiene un gran peso en la política europea hacia Cuba'' afirmó. "La relación especial de España con la revolución cubana está terminando''.

La declaración del Senado español también plantea que el acercamiento con las autoridades cubanas debe ayudar a "poner las bases para un futuro de reconciliación nacional, respeto a los derechos humanos, libertades fundamentales y mejora sostenible del nivel de vida del pueblo cubano''.

Tomás Bilbao, director ejecutivo del Cuba Study Group (CSG), con sede en Washington, D.C., dijo que la iniciativa debe ser vista como un acto de solidaridad importante que demuestra que España tiene un compromiso con la sociedad civil cubana.

"El gobierno español va a seguir intentando un diálogo y acercamiento con Cuba, pero se verá forzado a hacer declaraciones públicas sobre los derechos humanos que antes quizá lo hacía de forma privada'', agregó Bilbao.

A su vez, Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia, declaró que una posición de este tipo está sentando las pautas para que se geste una moción común internacional a fin de privar al gobierno cubano de aquellos elementos que pudiera usar para prolongarse en el poder.

"Este es un gran paso de España y Europa en favor del pueblo y de deslindarse de una dictadura de medio siglo'', comentó Sánchez. "Nos faltaba un poco el calor humano y lo estamos empezando a sentir''.

España intenta cambiar la política de línea dura de la Unión Europea (UE) con Cuba, vigente desde 1996, y que fue aprobada por iniciativa del entonces presidente José María Aznar (1996-2004). La llegada del socialista José Luis Rodríguez Zapatero a la Moncloa marcó un giro en la política hacia la isla.

El jueves, el congresista republicano Lincoln Díaz-Balart, defensor de una política de aislamiento contra el régimen castrista, saludó la declaración de los legisladores españoles sobre el pedido de libertad para aquellos que sufren cárcel por el tinte político de sus ideas.

"La resolución del Senado español pidiendo la liberación de los presos de conciencia cubanos es positiva y se agradece. Cada día nuevas voces están surgiendo demandando el fin del horror totalitario en Cuba'', puntualizó Díaz-Balart.

No obstante, Max Lesnik, director del programa Radio Miami y que opera también un homónimo sitio de internet, opinó que la moción es el resultado de una presión mediática que no mide con la misma vara a Estados Unidos.

"El parlamento español, para ser medido, justo y verdaderamente equilibrado, debería pedir la excarcelación de los cinco cubanos que están presos en Estados Unidos'', anotó Lesnik, quien favorece un mejoramiento en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos a partir del levantamiento unilateral del embargo.

A mediados de marzo, el Parlamento Europeo ya había aprobado una resolución de condena por la muerte de Zapata. El documento exigía a Cuba la liberación de los prisioneros políticos y de conciencia.

Janisset Rivero, directora del Directorio Democrático, consideró que la iniciativa es un paso fundamental para exigir la libertad de los presos y la democratización de la isla.

"Se debe buscar, y no sólo pedir públicamente, una respuesta del régimen de La Habana'', apuntó Rivero.

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