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Transferencia internacional de sacerdotes acusados de abusos

El arzobispo sueco, Anders Aborelius en una rueda de prensa en Estocolmo (Suecia). La Iglesia Católica de Suecia confirmó las dos primeras denuncias por abusos sexuales a menores cometidos por sacerdotes en el país. Ambos casos sucedieron hace décadas, han prescrito y los religiosos implicados ya no están en activo, sin embargo, la Iglesia ha mostrado su compromiso de investigar los hechos, narrados por las víctimas al arzobispo Arborelius.
El arzobispo sueco, Anders Aborelius en una rueda de prensa en Estocolmo (Suecia). La Iglesia Católica de Suecia confirmó las dos primeras denuncias por abusos sexuales a menores cometidos por sacerdotes en el país. Ambos casos sucedieron hace décadas, han prescrito y los religiosos implicados ya no están en activo, sin embargo, la Iglesia ha mostrado su compromiso de investigar los hechos, narrados por las víctimas al arzobispo Arborelius. EFE

Ahí estaba, cinco décadas después. El mismo sacerdote que había violado a Joe Callander en Massachusetts. La foto en un folleto de la iglesia católica lo mostraba sonriendo, con arrugas en su cara, con niños casi desnudos en sus brazos y a sus pies en la Amazonía brasileña.

El reverendo Mario Pezzotti trabajaba con menores y supervisaba a otros sacerdotes en Brasil.

Su caso no es aislado.

En una investigación que abarcó 21 países y seis continentes, la AP encontró 30 casos de sacerdotes acusados de abuso sexual que fueron transferidos o enviados al extranjero. Algunos escaparon a investigaciones policiales. Muchos tuvieron acceso a niños en otros países y volvieron a cometer abusos.

Un sacerdote que admitió haber cometido abusos sexuales en Los Angeles fue a Filipinas, donde recibía cheques que le enviaban figuras de la Iglesia Católica de Estados Unidos, quienes le aconsejaban no revelar su procedencia. Un cura de Canadá fue declarado culpable de abuso sexual y luego se mudó a Francia, donde fue condenado nuevamente por abuso en el 2005.

Otro sacerdote fue transferido una y otra vez de Irlanda a Inglaterra a pesar de haberse comprobado que era un pederasta, alguien que abusa sexualmente de niños.

îîEl patrón es que si un sacerdote se mete en problemas y está a punto de generar un escándalo, o si pudiera involucrarse la justicia, ellos lo envían a misiones en el extranjero'', afirmó Richard Sipe, un ex monje benedictino y crítico de lo que señala como una práctica de transferencias internacionales de sacerdotes acusados o que han admitido haber cometido abuso sexual de menores de edad. îîCualquier cosa para evitar el escándalo'', enfatizó.

Funcionarios de la Iglesia dicen que en algunos casos, los sacerdotes mismos se mudaron a otro país y que su nueva parroquia podría no estar enterada de las acusaciones que pendían sobre ellos. Otras veces, señalaron que no creen en las acusaciones, o que el sacerdote ha cumplido su castigo y se ha reformado.

Callander dice que tenía 14 años cuando fue violado tres veces y que sufrió abusos en otras ocasiones en 1959 en la Escuela Secundaria Xaverian Missionary Faith en Holliston, Massachusetts, que ya no funciona.

La congregación llegó a un arreglo en el caso pagando $175,000 en 1993. Se presentaron al menos otras dos acusaciones de abuso sexual contra Pezzotti en el área de Boston.

Mientras tanto, de 1970 al 2003, Pezzotti estuvo en Brasil, donde trabajó con los indios kapayos.

En una nota de disculpa escrita a mano y enviada a Callander en enero de 1993, Pezzotti dijo que se había curado en la selva.

îîPedí salir de Holliston e ir a Brasil para cambiar mi vida y comenzar una nueva. A mi llegada a Brasil, confiando en la misericordia de Dios, admití el problema'', escribió Pezzotti. îîCon ayuda divina lo superé'', agregó.

No hay evidencia de que Pezzotti, ahora de 75 años, abusara de niños en Brasil. La autoridad judicial brasileña señaló que desconocía las acusaciones en su contra.

El sacerdote Robert Maloney, ex miembro de la congregación de javerianos y quien trabajóestrechamente en el acuerdo del caso Callander, dijo que se le permitió a Pezzotti permanecer en Brasil otra década y trabajar con niños después de una evaluación psicológica. Agregó que una investigación interna sobre Pezzotti y su trabajo en Brasil no encontró ninguna falta.

Después de que Pezzotti regresó a Italia en el 2003, îîconstantemente preguntaban por él desde Brasil''.

En el 2008, Pezzotti regresó a Brasil. Unos meses después, Callander vio fotografías de él en internet y se quejó a la Iglesia. El sacerdote fue enviado rápidamente de vuelta a Italia.

El vicario general de la Congregación de San Francisco Javier, el sacerdote Luigi Menegazzo, dijo que Pezzotti trabaja en la sede de la misma en Parma atendiendo a sacerdotes enfermos y ancianos. Al preguntársele si Pezzotti tenía algún contacto con niños o si realizaba trabajos públicos de parroquia, respondió: îîDe ninguna manera''.

Contactado vía telefónica, Pezzotti sólo dijo: îîNo sé por qué tengo que hablar sobre ello. Todo quedó resuelto y no deseo hablar (al respecto)''.

El sacerdote Vijay Vhaskr Godugunuru fue obligado a regresar a India y después fue transferido a Italia tras ser acusado de haber abusado de una niña de 15 años cuando visitaba amigos en Bonifay, Florida. Ahora es pastor de una parroquia en un poblado medieval de aproximadamente 4,000 residentes en la Toscana, donde escucha confesiones, celebra misa y trabaja con niños.

Los obispos que lo supervisan dijeron que sabían del caso, pero creían que era inocente.

îîLa evidencia que ha sido proporcionada no apoya la acusación'', declaró la semana pasada monseñor Rodolfo Cetoloni, obispo de la diócesis de Montepulciano.

Cetoloni señaló que no vio motivos para ninguna restricción. Godugunuru, ahora de 40 años, îîgoza de la estima de todos'', agregó.

Godugunuru fue acusado de acariciar a una feligresa en la camioneta de la familia de ella el 23 de junio del 2006. El sacerdote, de visita desde la diócesis de Cuddapah, India, había recibido permiso de asistir a la Iglesia Católica Santísima Trinidad en Bonifay.

La muchacha, ahora de 19 años, dijo a la policía en una declaración jurada que Godugunuru îîle acarició el pecho y penetró su vagina con sus dedos''. En su declaración a la policía, Godugunuru señaló que la chica îîtomó su mano y la colocó entre sus piernas''. El negó haberla tocado intencionalmente.

El sacerdote fue arrestado al mes siguiente por agresión lasciva a una menor. Enfrentaba una sentencia de hasta cinco años en prisión y una multa de $5,000, pero llegó a un acuerdo con los fiscales por el cual, sin aceptar culpabilidad, se comprometió a regresar a India, someterse a terapia, no supervisar a menores durante un año y no volver a Estados Unidos.

La madre de la niña llevó el caso a la atención del papa Benedicto XVI.

îîMi familia y otros hemos sido marginados de nuestra Iglesia'', escribió en un correo electrónico del 23 de agosto del 2006, el cual fue obtenido por la AP.

îîCuando nuestra fe y nuestra fe en nuestra iglesia eran sometidos a su mayor examen, nuestro sacerdote eligió callar. Para empeorar las cosas, mi hija fue criticada y él no hizo nada'', señaló. îîTe imploro Padre, ayúdanos. Recuérdanos en tus oraciones y pide por la pronta recuperación de mi hija''.

El correo electrónico decía que la mujer había tratado de contactar al obispo de Cuddapah, reverendo Moses Prakasam. îîNunca me respondió'', expresó la mujer.

El Papa tampoco.

Prakasam declaró que tenía entendido que Godugunuru había sido exonerado. Añadió que le había informado del caso a la iglesia italiana cuando Godugunuru fue transferido a la Toscana.

El cura de la parroquia de San Lorenzo, contactado por teléfono, dijo que el religioso es su asistente y îîcumple todas las funciones típicas de un asistente, ayudando al párroco''. No quiso dar más detalles.

Godugunuru no aceptó ser entrevistado por la AP.

Clodoveo Piazza es un jesuita italiano que dirigió un refugio para niños de la calle y trabajó en Brasil durante 30 años. En el 2005 el banco nacional de desarrollo le concedió $600,000 para que abriese otros cuatro refugios en la ciudad de Salvador.

En agosto del año pasado, las autoridades dijeron que al menos ocho jóvenes, incluidos varios niños, denunciaron que habían sido maltratados por Piazza o que el religioso había permitido que visitantes extranjeros abusasen de ellos. La policía brasileña quiere arrestarlo.

Piazza trabaja ahora en Mozambique, según la Organización de Ayuda Fraterna, una entidad católica sin fines de lucro, y la iglesia ha salido en su defensa.

îîLos jesuitas italianos expresan su solidaridad con el hermano Piazza'', dice una nota en el portal de la orden. Agrega que îîla difamación de los misioneros se ha convertido en un juego cada vez más popular''.

Fiscales brasileños dicen que Piazza, quien es un brasileño naturalizado, se ha negado a responder a los cargos de abuso sexual y explotación sexual de menores.

Entrevistado esta semana en Maputo, Piazza dijo que las acusaciones son falsas y parte de una campaña mediante la cual está siendo chantajeado por ciertos îîcírculos políticos'', que no identificó. Sostuvo que había sido exonerado dos veces en Brasil y que no había evidencia en su contra.

Una portavoz del ministerio de justicia del estado de Bahía, donde se encuentra Salvador, dijo que no hay archivos que indiquen que fue juzgado y menos exonerado y que su caso sigue abierto. Pidió no ser identificada, según las reglas del ministerio.

îîEsto es pura propaganda, para obtener dinero'', afirmó Piazza. Añadió que algunas personas en Brasil trataron de sacarle dinero y que él no pudo pagar.

Aseguró que en Mozambique no trabaja con niños y que colabora con îîproyectos económicos'' de la Universidad de Torino.

El traslado de sacerdotes acusados de abuso es considerado una îîcura geográfica'', según Terry Carter, un neozelandés que fue víctima de abusos. Carter recibió una compensación de $32,000 de la Sociedad de María, que dirige el internado de Wellington donde el reverendo Allan Woodcock abusó de él.

Woodcock abusó de al menos 11 niños en cuatro instalaciones de la iglesia en Nueva Zelanda antes de ser transferido a Irlanda. En el 2004 fue extraditado a Nueva Zelanda, donde se declaró culpable de 21 cargos de abuso sexual y fue sentenciado a siete años de prisión. Quedó en libertad bajo palabra en septiembre del 2009.

îîSe lo llevaron a Irlanda. Lo sacaron del país luego de cometer abusos por años en distintos sitios'', afirmó Carter.

La portavoz de la Sociedad de María Lyndsay Freer dijo que algunas familias de las víctimas de Woodcock habían pedido que fuese sacado del país.

îîFue enviado a Irlanda para someterse a una terapia psicológica intensiva. No podía ejercer su ministerio ni tener contacto con niños'', expresó.

Woodcock fue suspendido en 1987 y expulsado de la iglesia en el 2001, según Freer.

Freer destacó que hace 20 años, se consideraba que îîla pedofilia podía ser curada'', mientras que ahora se piensa que no tiene cura.

Se cree que Woodcock vive hoy en la ciudad de Wanganui, al norte de Nueva Zelanda.

De vuelta en Windsor, Vermont, Callander hace una vida tranquila con Sandi, su esposa de 35 años. Recién la semana pasada les dijo a sus hermanos que había sido víctima de abusos.

Afirmó que decidió hablar en público porque los Javerianos no cumplieron su promesa de evitar que Pezzotti estuviese en contacto con menores. Quiere que la iglesia expulse o aísle a curas que admiten haber cometido abusos.

îîQuiero que la iglesia haga lo que corresponde por una vez'', manifestó. îîQue acaben con la farsa de que una persona como él tiene derecho a decir que es un sacerdote católico''.

Rizzo informó desde Roma. También colaboraron en este despacho los corresponsales de AP Daniel Woolls (desde España), Fran d'Emilio, Nicole Winfield (desde Italia), Angela Charlton (Francia), Robert Barr (Londres), Eliane Engeler (Suiza), Veronika Oleksyn (Austria), Matt Sedensky (Miami), Gillian Flaccus, Raquel Dillon (Los Angeles), David Runk (Detroit), Sean Farrell (Montreal), Rob Gillies (Toronto), Bill Kaczor (Tallahassee, Florida), Pat Condon (Minneapolis), Emanuel Camillo (Mozambique), Alan Clendenning (Brasil), Ian James (Venezuela), Olga Rodríguez (México), Vivian Sequera y Libardo Cardona (Colombia), Michael Warren (Argentina), Eva Vergara, Federico QuilodrÍn, Brad Haynes (Chile), Ravi Nessman (India), Hrvoje Hranjski, Teresa Cerojano (Filipinas) y Ray Lilley (Nueva Zelanda).

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