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Cardenal Ortega pide cambios urgentes en Cuba

El arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, afirmó que el pueblo cubano espera con urgencia cambios económicos y sociales en la isla para enfrentar la crisis.

"Nuestro país se encuentra en una situación muy difícil, seguramente la más difícil que hemos vivido en este siglo XXI'' manifestó Ortega en una entrevista divulgada el lunes en el portal de la revista católica Palabra Nueva.

Señaló que se impone "que se hagan en Cuba los cambios necesarios con prontitud... yo creo que esta opinión alcanza una especie de consenso nacional y su aplazamiento produce impaciencia y malestar en el pueblo''.

Cuba vive una severa crisis económica 20 años después de la desaparición de la Unión Soviética, su principal socio comercial, y del inicio del llamado "periodo especial''. Pero en el 2008 los embates de tres huracanes causaron grandes pérdidas económicas en tanto la crisis mundial afectó el turismo, el sector más importante para la isla.

El general Rañl Castro llamó en los últimos meses a incrementar la productividad y aseguró que los cambios se harían pero "poco a poco'', en un país donde el salario medio es de unos 20 dólares en tanto la salud pública y la educación son gratuitas.

Con relación a los presos políticos, el arzobispo afirma que "la Iglesia ha hecho históricamente todo lo posible porque sean puestos en libertad, no sólo los enfermos, sino también otros''.

Ortega recordó la mediación que la Iglesia realizó para esta causa en la década de los años ochenta, durante la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, y también las efectuadas en favor de cinco cubanos presos en Estados Unidos acusados de espionaje para que puedan ser visitados por sus familiares.

"Respecto a todo aquel que se encuentra en situaciones deplorables, sin analizar las causas ni las razones de su condena, la misión de la Iglesia es siempre la de la comprensión y la misericordia, actuando discreta pero eficazmente para que la situación de esas personas afectadas sea superada para bien de ellas y de los suyos'', destaca el prelado.

El cardenal invitó "a todos a la cordura y a la sensatez para que se pacifiquen los ánimos'' tras la muerte del opositor preso Orlando Zapata Tamayo por una huelga de hambre de 85 días, que dio lugar en las últimas semanas a una "guerra verbal'' de los medios de comunicación de Estados Unidos, de España y otros.

A su juicio, "esta fuerte campaña mediática contribuye a exacerbar aún más la crisis. Se trata de una forma de violencia mediática, a la cual el gobierno cubano responde según su modo propio''.

El cardenal abogó por una "disposición conciliadora'' en el caso del disidente Guillermo Fariñas, quien desde hace más dos meses también realiza una huelga de hambre y de sed en demanda de la liberación de 26 presos políticos y a quien reiteró su llamado para que deje esa protesta.

Para el cardenal cubano, "no es el momento de atizar las pasiones'' y en ese sentido consideró que también "resultan penosos'' los actos de repudio hacia las madres y esposas de varios presos, y en particular al grupo conocido como las Damas de Blanco, que en las últimas semanas han sido repetidamente hostigadas por partidarios del gobierno.

El prelado lamentó también que para el presidente estadounidense Barack Obama "de nuevo prevaleció la antigua política: comenzar por el final''.

"Si Cuba hace cambios con respecto a derechos humanos, entonces los Estados Unidos levantarían el bloqueo y se abrirían espacios para un diálogo ulterior... Estoy convencido que lo primero debe ser encontrarse, hablar y en el avance del diálogo se darían pasos que puedan mejorar las situaciones difíciles o superar los puntos más críticos. Este es el modo civilizado de enfrentar cualquier conflicto'.

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