La casa del florero en Bogotá le debe su nombre a un episodio que culminó en la guerra de independencia, cuando un comerciante español se negó a prestar un florero para una cena en honor al delegado real de Madrid.
La casa del florero en Bogotá le debe su nombre a un episodio que culminó en la guerra de independencia, cuando un comerciante español se negó a prestar un florero para una cena en honor al delegado real de Madrid.
La casa del florero en Bogotá le debe su nombre a un episodio que culminó en la guerra de independencia, cuando un comerciante español se negó a prestar un florero para una cena en honor al delegado real de Madrid.

El cuento del 20 de julio

18 de julio de 2010 01:00 AM