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Cubano tiene en sus puños el destino del judo en EEUU

JOSE H. Rodríguez en el Doral Golf Resort, donde tendrá lugar la Copa del Mundo.
JOSE H. Rodríguez en el Doral Golf Resort, donde tendrá lugar la Copa del Mundo. El Nuevo Herald

El judo es un deporte hermoso que emplea la fuerza del oponente en su propio beneficio. Su nombre significa camino a la flexibilidad, a la cortesía, que es lo que precisamente distingue a aquellos que lo practican.

El cubanoamericano José Humberto Rodríguez, el director ejecutivo de judo en Estados Unidos, siempre ha tratado de vivir bajo esos principios.

Rodríguez, el hombre que le puso música a las olimpiadas, es la viva imagen de un ganador, de ese guerrero que ha logrado salir airoso de mil batallas, sobre todo, porque conoce cómo defenderse en ese camino tan peligroso, que es la vida.

"El deporte es mi vida'', señala Rodríguez. "Y el judo me regaló algo muy especial, me enseñó como caer y no hacerme daño''.

De su padre, perito químico aprendió la dedicación al trabajo; de su madre, trabajadora social, cómo ayudar al prójimo; y de los Jesuitas, donde se inició en el judo, el amor por el deporte.

En su pueblo natal de Sagua la Grande, Cuba, Rodríguez ya soñaba con organizar eventos deportivos y actuaba como árbitro en combates de boxeo infantil.

A su llegada a Nueva Jersey, con 11 años, continuó organizando torneos de béisbol en la Unión de Cubanos en Exilio (UCE) y posteriormente, ya en high school, comenzó a competir en atletismo, lo cual le ayudó a campear el temporal de los primeros años como emigrante.

"A mí siempre me ha llamado la atención el deporte en general y recuerdo que en secundaria mi entrenador del relevo de larga distancia no me dejó ir a una competencia por mis malas calificaciones y eso me impactó'', comentó. "Entonces comencé a esforzarme y mis notas mejoraron extraordinariamente, no sólo volví al equipo, sino que logré entrar en la Universidad''.

En Miami, Rodríguez se gradúa en Teología y Filosofía, una carrera que no sólo le proporcionó su primer trabajo, sino que le ha ayudado notablemente a lo largo de su vida.

"Todo lo que he hecho como entrenador y administrador ha sido conducido por la lógica que aprendí en mi carrera'', aclara. "Para tener éxito hace falta lógica, que da la base para todo''.

Rodríguez continuó con el plan que los dioses le habían encomendado: realizar más eventos y primero organizó carreras tanto de cross country, como de campo y pista, sobre todo en la rama femenina, que por aquel entonces no existía. Al poco tiempo lo contratan para organizar carreras para mujeres por todo Estados Unidos y en 1984 prepara los primeros maratones femeninos en varias ciudades.

Posteriormente inicia una nueva aventura por varios países del Caribe y allí aprende la importancia que tiene la música en un evento deportivo, además de representar a atletas y negociar contratos. Estaba listo para dar el salto.

"En 1990 me llamó el presidente del COI de EEUU y me dijo que quería que fuese el director de deportes de la Olimpiada de Atlanta'', recuerda Rodríguez. "Diseñé un plan para cada deporte y contraté a un director para cada disciplina''.

Rodríguez además contrató a un productor que agregó por primera vez música a los Juegos, y la gente disfrutó en la grada. A partir de entonces no falta en ninguna cita.

‘‘Recuerdo que en la final del baloncesto los árbitros en el tiempo de descanso salieron al tabloncillo, y para sorpresa de todos, comenzaron a bailar la ‘Macarena'', relata emocionado. "para mí fue algo grandioso, tenía los ojos llenos de lágrimas''.

Terminada la olimpiada José siguió cooperando con el COI hasta que en el 2005 le ofrecen el puesto de director ejecutivo de la la Federación Nacional de Judo. La noria de la vida daba la vuelta.

"Fue muy importante y especial para mí y desde entonces he trabajando duro para devolverle su lugar a este deporte'', dijo. "El judo es muy querido por los cubanos, algunos de ellos colaboran con nosotros y otros trabajan en sus propias academias, muchas de las cuales están aquí en Miami''.

José siempre habla de judo, de deporte de espectáculo, tal parece un hombre que nació para desempeñar esta posición con una sabiduría poco común en estos días, tratando de escapar de la mediocridad, del proselitismo, de la demagogia, aplicando ese sentido común que aprendió en su carrera y el equilibrio que le regaló el judo.

La Copa del Mundo de Judo que comienza hoy en el Doral Golf Resort (4400 NW 87 Ave) será una gran oportunidad para apreciar lo mejor de esta disciplina. Su exito está garantizado, no sólo por se trasmitirá por la televisión nacional, sino porque al volante de esta maquinaria está José H. Rodríguez.

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