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Fidel Castro da entrevista de cinco horas y afirma: "Llegué a estar muerto"

Fotografía cedida hoy, viernes 27 de agosto de 2010, de Fidel Castro durante la reunión sostenida ayer jueves 26 de agosto, en La Habana (Cuba), con el escritor ruso Daniel Estulin (d), autor de la trilogía sobre el Club Bilderberg, recientemente citada por Castro en sus reflexiones.
Fotografía cedida hoy, viernes 27 de agosto de 2010, de Fidel Castro durante la reunión sostenida ayer jueves 26 de agosto, en La Habana (Cuba), con el escritor ruso Daniel Estulin (d), autor de la trilogía sobre el Club Bilderberg, recientemente citada por Castro en sus reflexiones. EFE

El ex líder cubano Fidel Castro, en sus comentarios más reveladores hasta el momento sobre su crisis de salud de hace cuatro años, dijo que "llegué a estar muerto'' y afirmó que "de lo único que tenía esperanza es de que se parara el mundo''.

"Me pregunté varias veces si esa gente (sus médicos) iban dejarme en esas condiciones o me iban a permitir morir'', dijo Castro al diario mexicano La Jornada durante una entrevista de cinco horas publicada el lunes.

Los comentarios de Castro lo mostraron triste e incluso abatido luego de la cirugía intestinal de emergencia en el 2006 y sus muchas complicaciones, y todavia hoy tan débil que cuenta los pasos que puede dar sin ayuda.

El hombre que gobernó a Cuba por casi cinco décadas no identificó su enfermedad (Cuba ha dicho que es un secreto de estado), aunque informaciones de los medios de comunicación han dicho que fue diverticulitis, una inflamación en los intestinos.

Pero Castro suministró varios otros detalles sobre su crisis de salud durante la entrevista, su primera con un periódico extranjero desde que se vio obligado a entregar el poder oficial a su hermano Raúl.

"Llegué a estar muerto'', aseguró, sin aclarar si estuvo realmente clínicamente muerto en algún momento de lo que llamó su "calvario''.

"Tendido en aquella cama (de hospital), sólo miraba a mi alrededor, ignorante de todos esos aparatos (médicos). No sabía cúanto tiempo iba a durar ese tormento y de lo único que tenía esperanza es de que se parara el mundo'', agregó.

"Luego sobreviví, pero en muy malas condiciones físicas. Llegué a pesar cincuenta y pico de kilogramos'' o unas 110 libras en su cuerpo de seis pies y tres pulgadas, citó el rotativo a Castro.

"Sesenta y seis kilogramos'' o 145 libras, corrigió su esposa Dalia, quien estaba presente en la entrevista, informó La Jornada. "Imagínate. Un tipo de mi altura pesando 66 kilos'', agregó Castro.

"Apenas podía escribir con cierta fluidez, pues no sólo tuvo que aprender a caminar, sino también, a sus 84 años, debió volver a aprender a escribir'', escribió Carmen Lira Saade, directora de La Jornada y quien realizó la entrevista.

"Salí del hospital, fui para la casa, pero caminé. Me excedí. Luego tuve que hacer rehabilitación de los pies. Para entonces ya lograba comenzar de nuevo a escribir'', recordó Castro.

"El salto cualitativo (en su recuperación) se dio cuando pude dominar todos los elementos que me permitían hacer posible todo lo que estoy haciendo ahora'', agregó Castro, sin más explicaciones de esos "elementos''.

"Pero reviví'', agregó. "Quiero decirte que estás ante una especie de re-su-ci-ta-do'', le dijo a Lira.

"Hoy alcanzo ya entre 85 y 86 kilos (187-189 libras) y esta mañana logré dar 600 pasos solo, sin bastón, sin ayuda'', añadió.

Dos altos guardaespaldas han ayudado a mantener firme a Castro durante sus muchas apariciones públicas en las últimas siete semanas, aunque se informó que el año pasado se le vio caminar con energía por su vecindario del oeste de La Habana.

En estos días sigue estrictamente las órdenes de los médicos, destacó Castro, aunque pareció indicar que él podría no ser el mejor de los pacientes.

"No cometo nunca la más mínima violación'' de las órdenes de sus médicos, aseguró. ‘‘De más está decir que me he vuelto médico con la cooperación de los médicos. Con ellos discuto, pregunto, aprendo''.

Castro no mencionó informaciones publicadas de que el mismo empeoró su crisis de salud al insistirles a los médicos que extrajeran una sección enferma de su intestino y reconectaran las partes restantes en una sola operación. Los médicos generalmente prefieren extraer la parte enferma e instalar una bolsa de evacuación en una cirugía, esperar por la recuperación y entonces reconectar las partes en una segunda operación, para evitar las infecciones que se dijo afectaron a Castro.

La Jornada no informó de comentarios de Castro sobre temas nacionales, incluyendo las reformas de mercado que su hermano, oficialmente elegido para sucederlo en el 2008, ha estado adoptando para vencer una crisis económica.

Al preguntársele sobre las dos docenas de apariciones públicas que ha hecho desde el 7 de julio, luego de casi cuatro años fuera de la atención oficial, Castro dijo: "Tengo cosas que hacer todavía''.

"No quiero estar ausente estos días. El mundo está en la fase más interesante y peligrosa de su existencia y yo estoy bastante comprometido con lo que vaya a pasar'', manifestó.

Volvió a repetir sus recientes advertencias de una guerra nuclear en Irán o en la península de Corea, en lo que la información de La Jornada dijo que "no pocos han visto alarmismo e incluso delirio''.

Sin embargo, el artículo describió a Castro como lleno de energía y de buen humor.

"Dicen los que lo conocen bien que no hay un proyecto, colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada y que en especial lo hace si tiene que enfrentarse a la adversidad'', escribió Lira. "Alguien que cree conocerlo bien le dijo: ‘las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante' ''.

Castro devora libros, lee de 200 a 300 noticias y otros despachos al día, y ha estado navegando a través de los 90,000 documentos militares de Estados Unidos sobre Afganistán publicados por el sitio web Wikileaks, informó La Jornada.

También ha estado profundamente interesado en la reacción en México a las columnas que escribió recientemente elogiando el ex candidato presidencial izquierdista Andrés Manuel López Obrador y acusando a Estados Unidos de blandir el poder "imperial'' sobre su vecino del sur. El gobierno mexicano se quejó de que Castro se estaba entrometiendo en asuntos nacionales.

"No tenía ningún interés de criticar al gobierno'', aseguró Castro. "¿Para qué me iba a meter con el gobierno? ¿Por gusto? Si yo me dedicara a meterme con los gobiernos, a decir las cosas malas o equivocadas que considero que han hecho, Cuba no tendría relaciones''.

Al decírsele que, por otra parte, sus columnas han provocado muchas críticas en México, Castro se animó. "¿Ah, sí? ¿Hay críticas contra mí? ¡Qué bueno, qué bueno! ¡Mándamelas!''.

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