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Disidencia cautelosa ante cambios económicos

Un zapatero independiente trabaja en La Habana, el viernes 24 de septiembre.
Un zapatero independiente trabaja en La Habana, el viernes 24 de septiembre.

La disidencia interna cubana se mostró cautelosa y preocupada por el futuro inmediato de los ciudadanos de la isla frente a la apertura del sector privado, anunciada esta semana por el régimen de Raúl Castro como un intento para sanear la crisis.

"Aunque se nota un aumento en el número de las profesiones, toda la lista, en sí, respira, transpira y emite muchísimas restricciones'', indicó a El Nuevo Herald la filóloga y bloguera cubana Yoani Sánchez.

A partir de octubre, Cuba autorizará un abanico de actividades para la libre empresa en al menos 178 categorías. Sin embargo, no ha quedado claro cómo será el acceso a los insumos y cuánto resistirán los llamados "cuentapropistas'' en un mercado que estará recargado de altas tasas impositivas, tarifas y controles, según expertos consultados en el tema.

El economista disidente Oscar Espinoza Chepe explicó que la generación de oportunidades en el sector privado, tal como ha sido planteado por el régimen castrista, carece de una dirección que augure un resultado satisfactorio.

"Esto se está haciendo sin una preparación adecuada en el sentido institucional, legal y de creación de mercados mayoristas. Incluso en el campo de la preparación contable'', precisó Espinoza en una entrevista telefónica desde La Habana.

El cambio se produce luego de que La Habana anunció la semana pasada que suspendería, en un periodo de seis meses, más de medio millón de puestos de trabajo en los organismos estatales. Las medidas surgen para aligerar la carga a la administración pública y sortear la profunda crisis nacional que afecta a todos los sectores y ha vapuleado los bolsillos de las familias cubanas.

El salario promedio en Cuba es de $20 mensuales.

Sánchez lamentó que el anuncio oficial no vaya acompañado de un verdadero compromiso político, según explicó, que garantice que no habrá ningún retroceso sobre la marcha, tal como sucedió en la década del 90. En esa época el autoempleo fue permitido por la gravedad de la coyuntura, pero al poco tiempo fue severamente restringido por la administración central, que volvió a monopolizar el terreno de juego.

"La economía cubana necesita apertura y flexibilización, pero la lista carece de muchas labores y profesiones importantes. Es como una lista de la miseria, de lo poquito'', añadió.

Disidentes como el doctor Darsi Ferrer también comentaron que el marco que promueve el otorgamiento de licencias para el autoempleo "activará'' un desorden en el mercado negro, el salvavidas de muchos.

"Es una medida abrupta, una manera cínica de desentenderse de esta enorme masa de trabajadores que va a quedar en el desempleo. La gente está aterrada por las condiciones existentes'', puntualizó Ferrer.

El diario oficial Granma adelantó recientemente que el Banco Central evalúa cómo otorgar créditos para el desarrollo de los "cuentapropistas''. Sin embargo, la oposición interna está cuestionando desde ya cómo y bajo qué condiciones se entregará esta ayuda.

Informes de prensa han destacado que para la gran mayoría de cubanos "la información ha sido muy escasa'' y en la calle abundan las preguntas y las dudas sobre un proceso de una magnitud nunca antes conocida en Cuba.

El econonomista Chepe afirmó que sobran las interrogantes a escasos días de la implementación fijada en octubre.

"Hay muchos cabos sueltos, como el tema de los impuestos'', dijo Chepe. "Sería mejor empezar por niveles más modestos y no cobrar lo que nunca antes se cobró''.

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